Christian Reynoso: “Demetrio Peralta fue un artista que cuestionó el orden”

El escritor acaba de publicar dos libros sobre el artista puneño que en los años 30 y 40 expuso en sus obras el tema del racismo, la migración y marginación.

Reynoso Torres investigaba a los artistas puneños, entre los que halló, de modo casi invisible, la figura de Demetrio Peralta Miranda. Foto: composición LR
Reynoso Torres investigaba a los artistas puneños, entre los que halló, de modo casi invisible, la figura de Demetrio Peralta Miranda. Foto: composición LR
Pedro  Escribano

El escritor Christian Reynoso Torres, interesado en la pintura puneña, investigaba a los artistas de esa región. Seguía los rastros, sobre todo, a los del grupo pictórico Laykakota. Pero también a los periféricos, y allí, entre ellos, casi invisible, sin mayor noticia, halló la figura de Demetrio Peralta Miranda. En realidad, encontró el hilo de una madeja porque sus indagaciones sobre este artista lo condujeron a publicar dos libros, El arte de Demetrio Peralta. Vanguardia y modernidad (U. Ricardo Palma) y Tránsitos y retornos. Las historietas de Demetrio Peralta (Mincul). Los libros serán presentados en la Feria del Libro del Bicentenario.

Demetrio Peralta Miranda (Puno, 1910–Lima, 1971) fue un pintor autodidacta, colaborador del Boletín Titikaka, del grupo Orkopata. A pesar de pertenecer a la estirpe de los hermanos Peralta —Arturo, más conocido como Gamaliel Churata, el autor de El pez de oro, y Alejandro, el autor de Ande—, Demetrio, como artista, optó por la discreción. Pero entre los hermanos, fue el más político y durante el gobierno de Sánchez Cerro fue encarcelado y torturado.

Su arte es polifacético. Trabajó xilografía, historieta, óleo, ilustración y el arte de los azulejos, lo que Reynoso Torres intenta rescatar y poner valor.

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En su visión crítica, en la asunción de un arte realista social, Demetrio Peralta, que en su primera época firmaba como “Diego Kunurana”, fue uno de los primeros en exponer los temas de la migración, marginación y racismo, tal como lo hace en las historietas Pedrito, el indiecito estudiante y El bandolero fantasma, publicadas en la revista Palomilla, en los años 40. Si bien fue crítico, sin embargo, en la vida pública fue un ausente.

“Él mismo guardó un perfil bajo como artista, desde cuando empezó a publicar sus primeras xilografías en el Boletín Titikaka. Tenía 17 años y militaba en el Partido Comunista, por lo que fue a prisión en Puerto Maldonado en 1932. Cuando salió, volvió a Puno, después viajó a Arequipa y luego a Lima, donde empieza su carrera artística publicando historietas en la revista Palomilla.

Las investigaciones de Reynoso sobre Peralta lo llevaron a publicar dos libros, los cuales serán presentados en la Feria del Libro del Bicentenario. Foto: composición LR

¿Por qué el perfil bajo?

La hipótesis que yo planteo es que, al parecer, el encierro que vivió, donde además fue torturado, le deparó ese temor, pero aun así no dejó de tener una lectura crítica de la realidad peruana. Con sus historietas y óleos fue un artista que cuestionó el orden social.

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¿Para ti fue un hallazgo?

Su sobrino nieto rescató una maleta con 120 óleos y empezó a divulgarlos de manera local. Yo investigaba la pintura puneña y allí me topé con Demetrio Peralta. En Puno propiamente no se conocía su trabajo.

¿Qué plantea en la historieta Pedrito, el indiecito...?

Es una historieta de aprendizaje. Pedrito es un niño campesino huérfano que llega a la ciudad y se topa con un mundo distinto al suyo. Allí aflora el tema de la migración, racismo y marginación, pues al llegar a la capital es discriminado y actúa como sujeto subalterno. Además, conoce a otros niños, un negrito y un chino, personajes marginales de la sociedad limeña de entonces.

“El indiecito estudiante” sugiere la idea del “progreso”.

Allí hace una vuelta de tuerca. Es interesante porque, finalmente, Pedrito se irá de Lima en un barco mercante con la idea de estudiar y regresar a su pueblo y guiar los destinos de esos lugares excluidos. Deja su figura de sujeto subalterno.

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¿Y en El bandolero...?

Es muy parecido. Silverio es un joven campesino que se enrola en el Ejército y, cuando sale, regresa a su pueblo y se encuentra con el hacendado, que es un abusivo y él se venga. Pero aquí maneja un elemento que tiene que ver con la literatura fantástica, porque este personaje se vuelve invisible cuando come hojas de coca.

¿Dices que puede ser un antecedente de Garabombo, el invisible, personaje de Manuel Scorza?

Sí, porque si sacamos las fechas y leemos Garabombo es más o menos la misma trama. Es muy posible que Scorza haya leído la historieta, podría ser un antecedente temprano de su personaje. Por otro lado, Peralta recoge elementos del wéstern, pero transfigurados al escenario peruano andino.

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¿Y su dibujo se relaciona con sus óleos?

Establece vasos comunicantes. Hay una serie que hemos llamado “social” en la que, por ejemplo, el concepto de familia, donde figura, la mujer, el niño, no está planteado como la clásica estampa andina sabogalina, sino más bien con la influencia del pintor brasilero Cándido Portinari, quien retrata el dolor de la Segunda Guerra Mundial, de cómo quedan las madres e hijos. Hizo una pintura realista social que en el Perú solamente la practicó él y Alfredo Ruiz Rosas. Allí, con sus personajes harapientos, con costillas visibles, rasgos de gigantismo o manos de puños grandes, está su potente crítica social.

El dato

En la feria. Los libros sobre Demetrio Peralta serán presentados en la Feria del Libro del Bicentenario: sábado, 20 nov. Comentan Carla Sagástegui y Ricardo Wiesse. Hora: 7 p. m.

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