Distancia de rescate: el hilo que no se puede volver a atar

La novela gótica de Samanta Schweblin habla sobre los miedos en torno a la maternidad. Asimismo, la autora pronto estrenará su adaptación cinematográfica, dirigida por la peruana Claudia Llosa.

La Republica
Samanta Schweblin quedó finalista en el premio Internacional Booker de 2017 por la novela Distancia de rescate. Además, ha obtenido otros reconocimientos como el Premio Juan Rulfo (2012) y el Premio Konex-Diploma al Mérito(2014). Foto: Composición/AP/Ebook
Sandra Ferrándiz

“Es porque tarde o temprano sucederá algo terrible. Mi abuela se lo hizo saber a mi madre toda su infancia, mi madre me lo hizo saber a mí, toda mi infancia, a mí me toca ocuparme de Nina”, se lee en la novela. El miedo es un sentimiento que se hereda en Distancia de rescate, se encuentra incluso antes de que la protagonista Amanda viaje con su pequeña hija a un sombrío pueblo a las afueras de la ciudad de Buenos Aires.

El suspenso empieza a tomar forma en las primeras líneas del libro, cuando una voz—que permanecerá durante todo el texto— interroga a Amanda y ella comienza a reconstruir los sucesos que la llevaron a donde está: un lugar lleno de gusanos imperceptibles. “Hay que ser pacientes y esperar. Y mientras se espera, hay que encontrar el punto exacto en el que nacen los gusanos”, se señala.

PUEDES VER: La explosión de la metáfora en Trashumancia, el libro rebelde de Gerardo Figueroa

Distancia de rescate (2014) es la primera novela de la autora argentina Samanta Schweblin—reconocida por sus obras de cuentos Siete casas vacías (2015) y Pájaros en la boca (2017)—. El libro narra la historia de Amanda, una mujer que decide irse de vacaciones con su hija (Nina) a un pueblito en el campo, lejos del ruido de la ciudad, donde alquila una casa para permanecer por unos días. Allí conocerá a Carla, por quien siente una atracción inmediata y entabla amistad. No obstante, Carla esconde un secreto sobre su hijo. “Si te cuento —dice—, no vas a querer que él juegue con Nina”.

La novela, de poco más de 100 páginas, tiene tintes del género gótico y fantástico. La atmósfera de misterio y horror aparece progresivamente en el pueblo ante los ojos de la protagonista: sembrados de soja contaminados, abortos espontáneos, niños deformes que cruzan la pista por las noches, una curandera a la que se conoce como ‘la mujer de la casa verde’, que realiza rituales de migración de almas y lee la energía de las personas. La figura de un pájaro muerto en un riachuelo marca el inicio de lo espeluznante: algo anda mal en ese lugar y las mujeres parecen presentirlo. Es algo que infecta a los niños, como gusanos que entran en el cuerpo.

PUEDES VER: Mirada de poeta: un relato que mezcla la poesía con la novela en busca de justicia social

Y aún así, todo eso es lo menos tenebroso de la novela. “Eso no es lo importante”, repite constantemente David, el hijo de Carla y la voz que interroga a Amanda desde el inicio del libro, mientras ella intenta entender por medio de un angustiante diálogo dónde está su hija y cómo fue contaminada.

El concepto de lo Unheimliche — que Freud denominaba como lo ominoso, lo extraño dentro de lo familiar, aquello que es raro, espeluznante y cotidiano a la vez— se ajusta al miedo que describe la autora. ¿Qué lleva a una madre a no reconocer a su hijo al punto de llamarlo monstruo? ¿Cómo proteger a una hija de un peligro que no se puede ver?

PUEDES VER: No he de volver a escribir: el retorno a la poesía de Lizardo Cruzado tras 23 años de silencio

Lo llamo ‘distancia de rescate’, así llamo a esa distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del día calculándola, aunque siempre arriesgo más de lo que debería”, dice Amanda. Ella, apenas llega al pueblo, inspecciona la nueva casa de campo donde se quedará con Nina, revisa las salidas, las zonas del piso más astilladas y recorre los alrededores buscando cualquier peligro latente. Pero el destino parece ya escrito de antemano, la fatalidad se expande en forma de rocío sobre las madres del pueblo o incluso, podríamos decir, en el solo hecho de maternar.

Samanta Schweblin ha comentado que ‘la distancia de rescate’ es una metáfora del cordón umbilical, que es cortado de forma violenta en el parto, y que ahora toma una nueva apariencia: un hilo invisible que une a los niños con sus madres, permitiéndoles protegerlos. La novela nos introduce en un universo femenino donde un peligro —invisible y letal como un veneno— amenaza constantemente con romper ese lazo. Pero, ¿es realmente posible para una madre mantener esa conexión luego de concebir o es que todo está inherentemente condenado a fracasar? Estas son algunas de las dudas que plantea la novela.

Es en este ambiente tóxico que los miedos sobre la maternidad interpelan a los personajes principales, Amanda y Carla, quienes viven la tragedia de ser madres en un mundo contaminado. Es así que Distancia de rescate aborda temores contemporáneos palpables, como la dificultad de ser padres en un planeta cada vez más caótico, lleno de pandemias y enfermedades.

La obra ha sido recientemente adaptada al cine por la directora peruana Claudia Llosa —que dirigió también cintas como La teta asustada (2009) y Madeinusa (2005)— y producida por Netflix. Se estrenará el próximo 13 de octubre.

Calificación: 4/5

Lazy loaded component