Juan Ossio Acuña: “La historia de los incas fue traducida al estilo europeo”

El antropólogo acaba de publicar El Tahuantinsuyu de los incas, un estudio interdisciplinario que ofrece un nuevo enfoque sobre el incanato que, según él, hasta ahora se trató desde una visión etnocentrista.

Para Ossio , "los historiadores no tuvieron la capacidad de trascender los esquemas de su propia cultura". Foto: difusión
Para Ossio , "los historiadores no tuvieron la capacidad de trascender los esquemas de su propia cultura". Foto: difusión
Pedro  Escribano

Niega la existencia histórica del inca Pachacútec. Asimismo, señala que la victoria de los chancas sobre los incas no es real, es pura mitología. Sostiene que mucho que lo que recibimos es una historia traducida por los españoles, puesto que ellos no podían rescatar una memoria que no era suya. El antropólogo Juan Ossio Acuña, mismo matarife, acaba de publicar El Tahuantinsuyu de los incas (Ed. Ey), en castellano e inglés.

Para este libro, ¿usted ha articulado etnografía, arqueología, lingüística e historia?

Había que trascender el punto de vista unilateral de los historiadores, porque los historiadores tenían esa tendencia a ser anacrónicos y etnocéntricos. Entonces, para poder lograr alcanzar mayor interpretación de los datos que traen los cronistas, hay que valerse de otras disciplinas como la arqueología, antropología, la lingüística. Con esas cuatro disciplinas, incluida la historia, es lo que Luis E. Valcárcel llamó la etnohistoria. En ese sentido, estamos endeudado con Valcárcel por haber introducido esa noción y la metodología que acompaña a esa noción.

Usted replantea tópicos.

Aquí, en esencia, la tesis fundamental, que lo que hemos creído que eran monarcas incas, desde Manco Cápac hasta antes de Túpac Inca Yupanqui, es que se creía que eran personajes históricos, de los cuales podíamos hacer biografías, como se hace con los reyes europeos, pero no es así. Incluso María Rostworowski tiene todo un libro muy grueso sobre Pachacútec tratándole como si realmente fuera un monarca que existió.

Entonces, ¿muchos incas realmente no existieron?

La verdad, fueron todos personajes que simbolizaban a las panacas. Las panacas son el grupo fundamental que son representados por cada uno de esos personajes a quienes llamamos nosotros monarcas incas. Los más históricos de los incas vendrían a ser Túpac Inca Yupanqui y Huayna Cápac, sobre todo. Por supuesto, Huáscar y Atahualpa. La clave para poder entender la historicidad de los incas está en esos cuatro incas. Hay que ponerse en el nivel en que ellos pensaban su sistema político.

Los españoles entendieron mal la historia de los incas.

Desde un comienzo la entendieron mal porque no entendían el sistema inca. El que más se equivocó fue el virrey Toledo. A Toledo le interesaba muchísimo que estos personajes fueran personajes históricos, porque sostenía la tesis de que eran tiranos y que habían doblegado a las poblaciones existentes. Sarmiento de Gamboa, ligado a Toledo, son los que más han incidido en la idea de la historicidad de los incas.

¿Nuestros historiadores también se equivocaron?

Lógico. Los historiadores no han tenido la capacidad de ponerse en una perspectiva comparativa. Si los historiadores hubieran comparado con los sistemas políticos que hay, por ejemplo, entre los grupos indígenas en Norteamérica o grupos amazónicos, hubieran adoptado una posición distinta. La visión que ellos tenían era una visión lineal, que correspondía a sus esquemas occidentales. No tuvieron la capacidad de trascender los esquemas de su propia cultura. Eso es etnocentrismo.

O sea, trataron una historia traducida por los españoles.

Totalmente traducido al estilo europeo. Han europeizado a los incas. Los incas no son como debieron haber sido si uno se pone en la perspectiva de las poblaciones indígenas. Eso simple y llanamente porque no tenían la capacidad de poder trascender sus propios esquemas mentales y comprender una cultura diferente.

Usted dice que los españoles no podía rescatar una memoria que era ajena...

Eso es, pero en algunos casos sí nos dan la clave de cómo pudo haber funcionado el sistema. Por ejemplo, Bartolomé de las Casas sí tiene unos datos interesantes que si los combinamos con otros datos que están vinculados con lo que se conocía como el sistemas de los ceques del Cusco, entonces podemos reconstruir el sistema. Los españoles captaron algunas cosas, detalles, pero no supieron hilvanarlos.

¿Fueron los cronistas jesuitas que dieron una versión más genuina de los incas?

Yo diría que los más auténticos fueron aquellos que tuvieron una relación muy estrecha con los indígenas. Por ejemplo, Betanzos, que se casó con la hija de un inca y se vinculó con su familia. Su crónica, con la de Guamán Poma y Santa Cruz Pachacuti, es una de las mejores para entender la mentalidad indígena. Hay otro cronista, Polo de Ondegardo, que descubrió este sistema de ceques, de la cosmovisión de los incas. Ese trabajo, desgraciadamente, se perdió, pero años más tarde lo recobró Bernabé Cobo, que era cronista jesuita.

Los españoles indagaban aspectos de los incas para justificar la conquista y colonia.

No olvidemos que la conquista se realiza en una época en que se ha entablado un diálogo con el padre De Las Casas, que defiende a las poblaciones indígenas y tiene seguidores. Todos ellos encontraron que los incas tenían una serie de características similares a las del cristianismo. Ellos trataron de cristianizarlos. Eso, entonces, negaba las justificaciones que tenían los gobernantes españoles de haberlos conquistados. Entonces, inventaron la idea de que los incas fueron tiranos. Los españoles parecían como los salvadores de los pueblos que había sido vencidos por los incas.

La victoria de los chancas sobre los incas, según usted, es mítica, no real.

Totalmente mítico y los arqueólogos, ahora sí, ya han empezado a darse cuenta, porque en el fondo el hábitat de los chancas era similar al hábitat de los incas que vivían en el Cusco. El medioambiente y lo que habían logrado construir, culturalmente, estaban más o menos al mismo nivel, de tal manera de que los chancas, que no tenían un desarrollo muy elevado, hubiesen intentado enfrentarse a los incas. Esa pugna de chancas e incas es de carácter mitológico.

Pero los incas fueron expansionistas...

La expansión de los incas es de 150 años antes de la llegada de los españoles. Antes estuvieron circunscritos al Cusco y pueblos aledaños, pero en un determinado momento, y eso todavía hay que averiguar, qué circunstancias los obligaron a seguir doblegando pueblos. Una hipótesis es que ellos, paulatinamente, y con una estrategia bélica muy interesante, basada en el intercambio matrimoniales, fueron aliándose con los grupos cerca del Cusco e incrementaron su ejército. Eso, además de su desarrollo tecnológico en el agro, les permitió ensanchar y dominar un millón de kilómetros cuadrados.

¿Si los cronistas refieren al Tahuantinsuyo como territorio de los incas, por qué se llamó Perú, como explica Porras, y no Tahuantinsuyu?

Es que primero le dieron el nombre de Perú. Cuando se ingresó a estas tierras, hallaron un río que se llama Virú, un curaca que se llama Peru y se funden los términos. No tenían una palabra para nombrar el ámbito dominado por los incas. Lo llamaron Tahuantinsuyo cuando descubrieron la organización social de los incas. Ahora, Tahuantinsuyu también es un término de corte simbólico y político. Ellos no se llamaban así, simple y llanamente se consideraban incas. Incluso inca es un término más tardío, porque, antes de llamarse incas, los gobernantes se llamaban los “cusco”. Por ejemplo, Huayna Cápac era el “Viejo Cusco”.

El Tahuantinsuyo de los Incas.

El término “inca”, según usted, aparece por primera vez en el cronista Cristóbal Barrientos.

Exactamente. Barrientos era un visitador que por los años 1540 estaba en Cajamarca y se encuentra con el término inca. Pero no se sabe de su origen y significado porque al inca se le llamaba “cusco”. Yo he venido a desarrollar una idea, que me la dio Jorge Flores Ochoa, pues él encontró en el Cusco un concepto que es “enqa”, que refiere a “enqaychu”, que es una piedra que tiene un valor simbólico, sagrado y puede haber una relación con los incas.

Pedro Cieza de León en sus crónicas lo utiliza como “inga”.

Así es. Se generaliza el término inca, pero nadie da una explicación. No está en ningún diccionario o vocabulario antiguo. Lo único que pueden decir es que el inca es como el rey. Cómo se origina ese término, eso es un gran misterio.