Mario Vargas Llosa: “La literatura que expresa Lima es una literatura muy reciente”

Cultural LR

El propósito era reflexionar sobre el rol de la literatura en la construcción del país. En esta ocasión, recogemos la intervención de Vargas Llosa. Foto: LR
El propósito era reflexionar sobre el rol de la literatura en la construcción del país. En esta ocasión, recogemos la intervención de Vargas Llosa. Foto: LR

El escritor y nobel peruano participó recientemente en el seminario virtual “Pensar el Perú desde la literatura”, organizado por la Cátedra del Bicentenario.

“La literatura que expresa y refleja Lima es una literatura, en realidad, muy reciente”, dijo Mario Vargas Llosa en el seminario virtual “Pensar el Perú desde la literatura”, organizado este fin de semana por la Cátedra Bicentenario. La cita académica también reunió a los escritores Luis Nieto Degregori, Carla Sagástegui y Enrique Cortez, quienes tuvieron una sesión en vivo aparte. Ocurrió que el nobel peruano, por diferencia de horario, se hizo presente a través de un video en el que respondió cinco preguntas formuladas por José Tola.

Como señala el título del seminario, el propósito era reflexionar sobre el rol de la literatura en la construcción del país. En esta ocasión, recogemos la intervención de Vargas Llosa.

Ante la pregunta: ¿qué imagen del Perú ofrece nuestra literatura? El autor de La fiesta del Chivo hizo un recuento histórico de cómo la literatura -en este caso letrada, escrita-, desde la llegada de los españoles, fue gestando en nuestro país. Refirió, por ejemplo, que en la colonia se prohibió las novelas y que recién en el siglo XIX aparecieron textos de carácter novelesco, como las tradiciones de Ricardo Palma.

“Ya en el siglo XX, pues sí, aparecen testimonios muy diversos, de un Perú que es un Perú muy diverso: el Perú de la costa, el Perú de la sierra y el Perú de la selva. Curiosamente, el Perú que más aparece en la novela, en la poesía, es el Perú de la sierra. Allí hay una germinación muy interesante de textos tantos novelescos o poéticos, de tal manera que la literatura que expresa Lima y refleja Lima es una literatura, en realidad, muy reciente. Es una literatura que se expresa a través de cuentos, novelas y también, fundamentalmente, a través de la poesía”, enfatizó.

En otra consulta, de cómo el Perú estaba presente en sus obras y cómo descubrió en el colegio Leoncio Prado el microcosmo de la sociedad peruana, Vargas Llosa detalló sobre qué alumnos llegaban allí, que procedían de distintas clases sociales y regiones del Perú.

“Claro, [el colegio] era una reproducción de la sociedad peruana sin las distancias que separan a estas clases sociales y eso creaba, desde luego, una atmósfera muy tensa, a veces violenta. De todas maneras, desde el punto de vista de la experiencia, era una manera de conocer profundamente el Perú y de conocer, sobre todo, las otras clases sociales de las que entonces los peruanos estaban, y todavía siguen siéndolos, aunque mucho menos, muy distanciados entre sí. En ese sentido, pues yo escribí mi primera novela, La ciudad y los perros, a través de esta experiencia que a mí me enriqueció el conocimiento del Perú”, comentó.

En otro momento, respondió si el Perú era el gran demonio de su vocación literaria.

El escritor aclaró que había escrito novelas situadas en otros países, como, efectivamente, lo ha hecho: La guerra del fin del mundo, en Brasil; La fiesta del Chivo, en República Dominicana y El sueño del celta, en El Congo e Irlanda. Y afirmó que, en ese sentido, tiene “una visión menos local que la de otros escritores peruanos”. Pero con todo, reconoció que la mayoría de sus novelas están situadas en el Perú, algunas en la costa, pero también en la sierra y, por supuesto, la selva, región a la que le guarda mucho cariño y que ha visitado en varias oportunidades.

De época. La plaza San Martín, que se convertiría en parte del paisaje de la literatura peruana. Foto: difusión

“Creo que el Perú -manifestó Vargas Llosa- es un país muy complejo y muy diverso y que nadie, entre los escritores, ha conseguido reflejarlo enteramente. Y, desde luego, caso muy parecido al de otros escritores, solo me he referido a las regiones con las que he tenido mayor contacto. Pero creo que -ocurre prácticamente en todos los países- es solamente la asociación de novelas, poemas, relatos, testimonios escritos lo que va trazando una descripción de un país entero”.

Y, por supuesto, no dejó de contestar la pregunta que Zavalita, personaje de Conversación en La Catedral, se plantea al comenzar la citada novela. Interrogación que, como un epicentro, no deja de convocar a responderla a sociólogos, historiadores y cuanto hay.

“Yo no creo que los países se jodan a través de una experiencia, creo que eso es un proceso muy largo y creo que es lo que ha ocurrido con el Perú. El Perú fue un país extraordinariamente importante antes de que llegaran los españoles. Luego, en la época de la colonia, siguió siendo muy importante, porque Lima era una capital de dominio gigantesco”, anotó el nobel.

“Luego vino la república y en la república el Perú se achicó considerablemente -agregó Vargas Llosa-. Creo que, digamos, las grandes dificultades para instalar instituciones realmente modernas que aprovecharan los grandes recursos del país es el gran fracaso de la república peruana”.

Refirió que, así como el Perú, fracasaron otros países latinoamericanos. Y en esto el escritor fue muy claro y situó esa época.

“Creo que, en gran parte, por el gran fracaso que fue el siglo XIX. En el siglo XIX, en lugar de fomentar la unión entre los países latinoamericanos, la colaboración, sobre todo en la extracción de sus recursos, que son tan ricos y tan diversos, los países sudamericanos se dedicaron a pelear, a veces entre sí o sino internamente. Los golpes militares en este sentido fueron verdaderamente trágicos para las repúblicas latinoamericanas. Creo que de todo eso el Perú está saliendo. Es un país que se va construyéndose poco a poco, al igual que el resto de América Latina y eso, pues, da esperanzas respecto al futuro”, aseveró Vargas Llosa.

Y aquí hizo un parteaguas con respecto al pasado, y que no se debería imitar.

“Realmente los malos ejemplos están en el pasado. Los buenos ejemplos están en los países que han prosperado, los países que han conseguido establecer sociedades más o menos similares en las que hay igualdad y oportunidades para todos, y sobre todo sociedades basadas en la legalidad, libertad, en la democracia. Creo que es la aspiración de la mayor parte de los latinoamericanos y ojalá ese sea el caso de nuestro país”, concluyó el nobel peruano.

Regresar al Perú en busca de energía

Regresar de su estadía en Europa, al Perú, era inyectarse de energía.

“Sin ninguna duda, sobre todo cuando estaba escribiendo mis primeras novelas. Yo escribí tanto La ciudad y los perros como La casa verde y Conversación en La Catedral sobre todo en el extranjero, en esa época estaba viviendo en Francia. Me parece que Conversación en La Catedral la escribí ya cuando estaba viviendo en Londres. La distancia me creaba muchísimas angustias, de tal manera que el regreso al Perú, aunque fuera durante las vacaciones que tenía en Europa, para mí era extremadamente importante y muy rica. Oír la manera de hablar de los peruanos, estar en los lugares que yo estaba describiendo a la distancia y darme un baño de peruanidad, pues era extremadamente estimulante”.