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Cultural

Quino nos ha dejado para siempre a Mafalda

La herencia del genio. El extraordinario humorista gráfico argentino Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, falleció ayer a los 88 años de edad. Entre los personajes de su creación está Mafalda, una niña de 6 años, rebelde, inconformista, curiosa, que está contra las guerras y las dictaduras y que asume la defensa de los derechos humanos y ambientales.

Buen padre. Joaquín Salvador Lavado, Quino, en momento de reposo, junto a una escultura que recrea a su gran personaje. Foto: EFE
Buen padre. Joaquín Salvador Lavado, Quino, en momento de reposo, junto a una escultura que recrea a su gran personaje. Foto: EFE
Pedro  Escribano

Era de pocas palabras. Siempre dijo que su ideal era hacer humor mudo, pero Mafalda, su niña personaje, se convirtió en un idioma contra las guerras y las dictaduras y en defensa de los derechos humanos y ambientales. Joaquín Salvador Lavado, Quino, el extraordinario dibujante y humorista gráfico argentino, falleció ayer a los 88 años de edad. Las agencias de prensa dicen que un accidente cardiovascular acabó con su vida en su ciudad natal, Mendoza.

En los últimos tiempos, se había retirado del arte de dibujar, aquejado por el trajín de los años, pero sobre todo por problemas de salud de sus ojos. Pero quien nunca ha dejado de hablar y alzar la voz es su “hija” contestataria Mafalda, la eterna niña de 6 años. Creada en los años 60, como si no hubiera pasado el tiempo, esta pequeña sigue diciendo: “Paren el mundo que acá me bajo”.

El mismo Quino explicaba la vigencia de Mafalda: “Tal vez porque muchas de las cosas que ella cuestionaba todavía siguen sin resolverse, de eso no quedan dudas. Es más, a veces me sorprende cómo algunas de esas tiras dibujadas hace más de veinte años todavía pueden aplicarse a cuestiones de hoy” .

Pero Mafalda no es “hija” única. El dibujante creó a sus amigos, cada quien con rasgos peculiares, en los que el artista, en algunos de ellos, puso cuotas de su personalidad. Pero es en Mafalda en la que depositó su genio e ingenio. Quino fue un hombre pacifista, antibelicista, pero en Mafalda tuvo su mejor arma.

Comienzo del trazo

Quino nació en la ciudad de Mendoza, el 17 de julio de 1932. Él siempre decía que la rebelión le venía de la sangre, pues era hijo de españoles anticlericales, y que la fuerza de sus ideas y de su trazo tenían su origen en su familia.

“No solo me legó la vocación, sino una filosofía de la vida que a partir de mi abuela me ha marcado mucho. La politización de mi familia me marcó muchísimo”, contó alguna vez cuando recordaba la querencia de su hogar.

Aún joven, sintió el llamado de la creación artística y en el año 1945 empezó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes, en su ciudad. Sin embargo, cuatro años después, al descubrir su sus habilidades por el humor gráfico y la historieta, abandonó el señuelo de ser artista plástico.

Ocurrió que cuando él era aún un niño, su tío Joaquín, un dibujante publicitario, en las noches solía entretenerlo con sus trazos y monitos. Precisamente, él adopta el seudónimo de Quino para diferenciarse de su tío. Es decir, el arte del dibujo también le vino por la familia.

Está decidido. Sería dibujante de humor gráfico. Para esa vocación, Buenos Aires, como metrópoli, se convirtió en un destino obligado. En 1954, migró a hacerse un horizonte. Pero no todo era como se lo había imaginado. No encontraba revistas y periódicos dónde publicar sus trabajos. Pero no se rindió. Dada la calidad y potencialidad de su trazó, logró publicar por primera vez sus creaturas en el semanario de humor gráfico Esto es.

A partir de entonces, Quino se convierte en un colaborador de las páginas de humor de diferentes medios. Su trazó empieza a ser reconocido, tanto así que en 1963 publica su primer libro con el título Mundo Quino, el que recopila una serie de chistes gráficos difundidos en medios locales.

Hasta que llega el gran año, 1963, en que crea a su niña personaje, Mafalda. Lo curioso es que esta niña al principio fue un proyecto publicitario para una empresa de electrodomésticos, que al final se cancela.

“Me la encargaron para una línea que iba a sacar la empresa Siam con el nombre Mansfield, por eso busqué nombres que se le parecieran, como Mafalda. Después, no sé por qué la campaña no se hizo, ni salieron esos productos, ni nada. Yo me quedé con 12 tiras que había hecho”, ha contado Quino en su página oficial.

Pero es al año siguiente, el 29 de setiembre de 1964, cuando Mafalda nace al mundo a través del semanario Primera plana. Desde entonces, esta niña, como muchos la describen, rebelde, inconformista y curiosa, no ha envejecido. Y siempre tiene una pregunta o una respuesta demoledora. Sobre todo, frente a su plato de sopa, que es una alusión a lo que es la dictadura.

“La sopa es una alegoría de los gobiernos militares que nos teníamos que comer todos los días por estas latitudes. Porque a mí, personalmente, la sopa me gusta mucho”, ha contado el dibujante.

Como buen padre, Quino creó otros personajes alrededor de Mafalda, cada uno de ellos con un rasgo que sirve como pretexto para entender nuestra sociedad. Por ejemplo, Susanita es una ama de casa muy arraigada a sus tradiciones y creencias; Manolito es el típico capitalista, muy ambicioso y materialista; Felipe, el mayor de todos, 7 años, es muy miedoso y soñador, además de ocioso. El otro amigo, Miguelito, es ególatra y narcisista, mientras que Libertad es anarquista.

En realidad, a través de estos personajes, Quino nos hace leer y conocer mejor nuestra sociedad.

Quino entre nosotros

La última vez que vino al Perú Quino fue el 2009, invitado por la Feria Internacional del Libro. En esa ocasión, se reunió en privado con los humoristas gráficos peruanos Juan Acevedo, Pepe San Martín y Omar Zevallos.

“Quino es un patrimonio de nuestra generación y de muchas generaciones”, dice Juan Acevedo.

“Pero yo no solo recuerdo al genial autor de Mafalda y de las viñetas, sino también a la persona. Quino realmente era un hombre bueno”, agrega el artista.

“Mafalda es un personaje que rompió esquemas. Es la primera tira cómica que se pronunció desde los niños con esa saludable agresividad conceptual y emotiva que tienen las criaturas. Pero no solo ella, sino también sus amiguitos. Entre ellos Felipe, yo enlazo con el soñador Felipe”, ríe Juan Acevedo.

César Aguilar, “Chillico”, el humorista gráfico que edita la revista Chillico y publica sus trabajos en Hildebrandt en sus 13, también lamenta su partida.

“Es uno de los grandes referentes de los humoristas gráficos,es un nato creador en su más alto nivel. A través de una niña, Mafalda, reflexiona de lo que sucede en el mundo. Mafalda es una chiquivieja a la que no le gusta la sopa, pero allí, en esa oposición a la sopa, es una posición contra la dictadura”, sostiene César Aguilar.

“De su trabajo gráfico, admiro su capacidad de abstracción para señalarlas incoherencias de la humanidad”, concluye “Chillico”.

Pepe San Martín también recuerda a Quino, sobre todo su poder de comunicación a través de sus trazos, “comunicación sin palabras”, dice.

“Si bien su gráfica tiene globos y textos, tiene mucho trabajo con el idioma universal que es la gráfica. Un trabajo sin palabras, lo que hace que cualquier ciudadano del mundo pueda entenderlo”, afirma San Martín.

“Otro aspecto es su responsabilidad social, que también es universal. Mafalda, precisamente, es el testimonio más claro de esa responsabilidad social y ambiental que nos ha dejado con o sin palabras”, concluye Pepe San Martín.

Así es. Quino no tuvo hijos, pero nos ha dejado para siempre a Mafalda, su heredera.

La niña al ataque

Aquí la pequeña Mafalda en una tira cómica descolocando con despiadada ironía a un padre de familia.

Libros

Portada del libro de su personaje clásico, Mafalda. Pero Quino también publicó otros títulos y en todos ellos puso la mordacidad de su ingenio.

Mi deuda con el maestro Quino

Testimonio por Carlín Tovar, dibujante

Nunca olvidaré la vez que tuve en mis manos el primer librito de Mafalda, en su clásico formato apaisado. Yo, que desde niño había consumido historietas, jamás había imaginado que las tiras cómicas, más allá del mero entretenimiento, pudieran expresar las inquietudes sociales y políticas (en el mejor sentido de la palabra) que agitaban los corazones de mi generación, aquella del tempestuoso mayo del 68. Descubrí que mi otra gran pasión, el dibujo, podía conjugarse maravillosamente con esos sentimientos de rebeldía para producir humor gráfico. Devoré todo Mafalda, y luego Mundo Quino, A mí no me grite y muchos otros. Mis caricaturas tuvieron, desde entonces, una fuerte impronta de los personajes de Quino, y creo que esa huella se nota hasta hoy. Mi deuda con este maestro es inconmensurable.

Algunas chelas con el gran Quino

Testimonio por Omar Zevallos, dibujante

Suena el teléfono y la voz de mi amigo Juan Acevedo me dice: ¿Quieres conocer a Quino? Un grupo muy pequeño de amigos dibujantes se iba a reunir con el genio creador de Mafalda. Era 2009 cuando Joaquín Lavado “Quino” llegaba a Lima, invitado a la Feria Internacional del Libro. Su arribo fue un suceso histórico; fue tan grande el impacto, que la feria tuvo que cerrar sus puertas para contener la avalancha.

Al día siguiente nos reunimos en un discreto restaurante cerca de allí y Quino pidió una cerveza que acompañamos con un piqueo marino. Aquella mañana junto al genio fue una experiencia inolvidable, y él estuvo particularmente relajado. Luego nos firmó algunos libros y habló de su vida, ya que había dejado de dibujar porque casi no veía nada. Conocer al genio fue una experiencia inolvidable.

Distinciones

  • 1978. Palma de Oro. Salón Internacional del Humorismo de Bordighera .
  • 1982-1992. Premio Konex de Platino de las Artes Visuales-Humor Gráfico.
  • 2000. Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos.
  • 2012. Gran Premio Konex, mención a la trayectoria.
  • 2014. Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa.
  • 2014. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

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