Cayetano Heredia: el prodigioso cirujano de guerra que cambió la historia de la medicina en el Perú

El legado inquebrantable de Cayetano Heredia para la medicina en el Perú puede verse hasta hoy en días que nuestro país afronta una de sus peores emergencias sanitarias. (Foto: Composición)
El legado inquebrantable de Cayetano Heredia para la medicina en el Perú puede verse hasta hoy en días que nuestro país afronta una de sus peores emergencias sanitarias. (Foto: Composición)

¿Cuánta falta hacen voces como la de Cayetano Heredia, en una guerra como la que hoy atravesamos contra la enfermedad? Esta es la historia de su participación en la contienda de Huaylacucho, donde escribió con puntadas su nombre en el futuro de nuestro país.

Poco conocida es la odisea de José Cayetano Heredia Sánchez, nacido un 15 de agosto de 1797 y fallecido un día como hoy de 1861, como médico de guerra en jefe en una de las primeras batallas que definieron el rumbo de nuestra historia. Moldeado por la hidalguía de una madre solitaria que supo moldear a una de las luminarias de la medicina peruana en su natal Catacaos.

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Cuando a Agustín Gamarra le tocó entregar la presidencia en 1833, intentó dejar en el cargo al general Pedro Bermúdez. La Convención Nacional (una especie de Congreso en ese entonces) le dio la espalda y puso a Luis Orbegoso en su lugar. Así se inició la primera guerra civil en el Perú.

“El cadáver del Dr. Heredia (cosa por primera vez vista en Lima), fue conducido en hombros, por los estudiantes, de la casa mortuoria al templo y de ahí al cementerio general seguido de un numeroso cortejo a pie. En la última mansión de los restos humanos, se pronunciaron discursos y se derramaron no las lágrimas que arranca a todo hombre el espectáculo del sepulcro, sino las que derrama el corazón comprimido por un acerbo dolor”. Epitafio del escritor Manuel Atanasio Fuentes (1820-1889). Perbítero Maestro. Fotografía de CHRISTIAN SALAZAR @xtianxb

Orbegoso se refugió en la Fortaleza del Real Felipe y Bermúdez llegó con sus tropas a sitiarlo, pero no contaba con la fiereza de los vecinos de Lima que, disconformes con el intento de perpetuación, lucharon en las calles hasta expulsar al gamarrista a la Sierra.

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Hasta ahí los persiguió Orbegoso. Al sur, ganó Bermúdez. Al norte, puso tablas Orbegoso con Salaverry como principal alfil. Y al centro, en Ayacucho y Huancavelica, se resolvió el conflicto con el propio Orbegoso a caballo y el médico Cayetano Heredia como cirujano en Jefe entre sus filas.

Huylacucho sería el escenario donde el catacaense pondría en evidencia su destreza. Tras una derrota que obligó a los orbeguistas a replegarse al norte de Huancavelica, fueron las buenas artes médicas de Cayetano y su equipo las que mantendrían en actividad columnas enteras de soldados por la causa renovadora.

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Conocedores de la desventaja que esto significaba -además de conocer de los refuerzos que llegaban a todo galope y del rechazo popular en el resto del país- las tropas de Bermúdez, a cargo del entonces lugarteniente Rufino Echenique (otrora personaje de la historia en el Perú), decidieron entregarse en lugar de un segundo embate y se dieron el famoso abrazo de Maquinhuayo, localidad de Jauja.

Y fue ahí donde la sangre en los corazones de hermanos peruanos borbotó de alegría por no haber sido derramada; que el médico cirujano Cayetano Heredia escribió su nombre para siempre en la historia del Perú; y comenzaría un imparable ascenso meritorio hasta ser el fundador y primer decano de la Facultad de Medicina de San Fernando, actual UNMSM.

BONUS TRACK: ¿Y qué pasó con Pedro Bermúdez? Tras deponer las armas, se despidió por correo y se marchó satisfecho a Costa Rica con una pensión de 2.000 pesos entregada por el Gobierno. Historia conocida hasta nuestros días.