Arte en la caverna. Una recua de llamas parecen desfilar en el interior de esta cueva con sus galerías elaboradas por los megaterios que poblaron la zona.

Arte rupestre y paisajes sagrados del Cusco

Chumbivilcas. El peruanista Rainer Hostnig revela en su libro las primeras manifestaciones culturales de esta provincia cusqueña.

Roberto Ochoa
14 Nov 2019 | 8:26 h

Chumbivilcas es una de las provincias con mayor tradición cultural de Cusco. A sus imponentes paisajes altoandinos se suman su cultura viva, como el takanakuy o pelea ritual y los célebres qorilazos (lazos de oro), ganaderos con fama de vaqueros y músicos.

Para el austriaco Rainer Hostnig, sin embargo, Chumbivilcas también es el paraíso de las pinturas rupestres, los petroglifos y antiguos pueblos que reflejan la historia preinca, inca y virreinal del Cusco.

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Hostnig es lingüista e ingeniero agrario, pero como peruanista es conocido por su inventario nacional de arte rupestre. También como fotógrafo y expedicionario.

De ahí que la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco decidió auspiciar la publicación de Chumbivilcas, arte rupestre y paisajes sagrados, un libro finamente editado con reveladoras imágenes de esta provincia cusqueña. Sin duda, la publicación incentivará su integración al circuito turístico del sur peruano.

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El libro será presentado mañana 15 de noviembre a las 7 de la noche en los ambientes del Centro de Convenciones de la Municipalidad del Cusco (sala Tipón). Los comentarios estarán a cargo del Dr. Sisko Rendón y de Alfredo Mormontoy, jefe del departamento académico de arqueología de la Universidad Nacional San Antonio Abad. La ceremonia será amenizada con concierto de charango-guitarra a cargo de Lucio Vita Gutiérrez Mendoza y Yoel Choqueccota Orosco, destacados músicos chumbivilcanos.

La obra nos lleva por la historia de la provincia desde sus primeras manifestaciones culturales hasta su portentoso pasado virreinal, como epicentro minero y ganadero del sur peruano. Destacan además los sitios arqueológicos que marcan la etapa cultural Wari e Inca, así como sus bellas capillas católicas y algunos pueblos “fantasmas” que hoy lucen abandonados a su suerte.

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Lo mejor es el recorrido por los recintos de arte rupestre y petroglifos ubicados en cada distrito de Chumbivilcas.

Sorprende, por ejemplo, las pinturas rupestres con las primeras señales de presencia española (a caballo) y algunos abrigos rocosos que son verdaderas joyas para la paleontología y la arqueología. Me refiero a las cuevas de Llamamachay (o Llamachayoq), en el distrito de Colquemarca, donde quedaron grabados los “arañazos” realizados por los megaterios (perezosos gigantes) que habitaron esta zona durante el pleistoceno. Aquí se hallaron las garras fosilizadas de estos enormes mamíferos que crearon verdaderos laberintos subterráneos que, siglos después de su extinción, fueron habitados por los primeros pobladores de Chumbivilcas.

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