Nobel de paz. Rigoberta Menchú brindó conferencias en la Universidad César Vallejo, durante su estadía en Lima. (Foto: Virgilio Grajeda)

Rigoberta Menchú: “Los indígenas no existen como héroes de su historia”

La Guatemalteca, Nobel de Paz 1992, habla sobre políticas extractivas, la destrucción del medio ambiente y el empoderamiento femenino.

La República
12 Sep 2019 | 5:08 h

Por: María Morales Isla

Ahora se mueve por los espacios académicos, algunos piensan que se aleja de su identidad. Pero no, la indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, usa su indumentaria y sabiduría ancestral para hacer oír a los suyos. La también embajadora de la Unesco, está en Lima, invitada por la Universidad César Vallejo, reflexiona sobre las mujeres, la minería y el medio ambiente.

¿Cómo observa el empoderamiento femenino?

Yo pienso que las mujeres ya tienen poder. Tienen un espacio extraordinario en la academia. No como miembros de instituciones solamente, sino como tomadoras de decisiones. Es tiempo de que levante su bandera de triunfadora y no tanto como víctimas, sin olvidar que a medida que ha avanzado su participación también ha avanzado la violencia contra las mujeres. Veo que hay partes en que las mujeres avanzan, pero hay otras que toleran cierto tipo de vida y provocan un aumento del machismo.

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¿Existe también un empoderamiento del indígena?

Desde las colonias españolas fueron silenciados. Nosotros no aparecemos cuando se hacen estudios de antigüedad. Se habla de egipcios, de otras culturas, menos de los pueblos indígenas. A pesar de convenios que hemos logrado, como la Declaración de pueblos indígenas en la ONU, no hace impacto en los países porque no existen. Existen en un problema o desde un enfoque antropológico, pero no como actores o héroes de su propia historia. Hay rasgos exactamente iguales que cuando a mí se me dio el nobel en el 92.

No ha cambiado...

El racismo, incluso los enfoques de la academia. Cuando se habla de las lenguas, no se está hablando de que hay que buscar un experto en lenguas quechuas para que tenga acceso a la universidad. Se habla de que están desapareciendo las lenguas, pero no hay un esfuerzo de enmendar. Igual pasa en Guatemala, a pesar de que nuestras lenguas son reconocidas por ley, es una batalla increíble cuando hablas de educación en contextos multiculturales. Tenemos más juventud bilingüe, mientras están en un trabajo de transnacionales usando una indumentaria no maya, pero cuando están en casa usan la indumentaria maya, igual que el idioma.

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¿Se puede hablar de un empoderamiento de la mujer indígena?

Es muy diferente para nosotros el concepto de empoderamiento, porque existen todavía las enseñanzas ancestrales. Eso lo hace diferente, porque yo entiendo que empoderar es pensar que es un pueblo anulado y necesita poder. En cambio, es una interacción. Es la participación de los pueblos indígenas en el tema de la equidad étnica, de género. Tanto las guerras como la migración nos han permitido ver que las mujeres se convierten en padres, también doctoras, porque aún se practica la medicina ancestral. Lo que es cierto es que las primeras necesidades son muy complicadas. Hay convulsiones, pero pido con todo mi corazón a las mujeres indígenas que no pierdan su relación con la madre tierra.

Ahora, ¿las políticas extractivas devastan la naturaleza?

Nuestra lucha no ha sido solo condenatoria a la extracción minera, que ha saqueado y no ha dejado nada a cambio. Lo peor es que allí pasó una mano que quemó todo y no es posible recuperar la vida de la tierra a posterior a una minería de cielo abierto. Ha dividido las comunidades, ha generado otro tipo de liderazgos, porque hay algunos que son fabricados a cambio de un pequeño salario; y hay otros que son ancestrales porque así ha sido la tradición. La minería ha causado mucho dolor, más que incluso de lo que causaron los conflictos armados internos. No es tanto de que no queramos que llegue la luz en el pueblo, sino porque la verdad es que la luz pasa al lado del pueblo. El pueblo no tiene las condiciones que eran parte del desarrollo. Esas políticas mineras extractivas, golondrinas, son lo más peligroso que hay en el continente. Solo depredan, dejan pueblos empobrecidos.

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Sobre las migraciones en Nicaragua, ¿qué opina del gobierno de Daniel Ortega?

Cuando se acaparan muchos los poderes, se generan conflictos. A Nicaragua yo he seguido mucho desde la revolución, porque he admirado sus logros. Solo los dos últimos años he faltado los 19 de julio. No he tenido la oportunidad de hacer una comisión investigadora. Yo soy una mujer que si va a opinar tiene que involucrarse.

Las comunidades indígenas han sido afectadas por los incendios en Brasil, ¿qué responde?

Es una tragedia condenable, porque no solo es el pulmón de Brasil, sino de la humanidad. Hay que defenderlo con todo. Yo no tengo tampoco elementos sustantivos, pero ojalá que no sea provocado para devastar las vidas que están allí. Yo llamo la atención a todos los defensores de la naturaleza para que no permitan un siguiente proceso, como de repente estén allí operando la tierra con químicos.

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Como embajadora de Unesco, ¿qué tareas va a realizar?

La celebración del 20 aniversario de la Declaración de la ONU sobre cultura de paz. No solo es una declaración, es un compromiso de los gobiernos. También la academia tiene qué hacer especialmente en cultura de paz.

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