Lo cotidiano y la historia

“Cada artículo de McEvoy es capaz de iluminar las zonas en tinieblas, funciona con la precisión de un mecanismo de relojería”

Raúl Tola
27 Jul 2019 | 6:07 h

La tentación del pesimismo parece inevitable hoy que nuestros expresidentes afrontan gravísimas acusaciones por corrupción; que la política se ha convertido en una bufonada donde campan la mediocridad, la violencia y la ratería; que la mujer peruana sufre una pandemia de violaciones, golpizas y asesinatos; que la informalidad, la criollada y el crimen parecen ser ley de vida.

Para todos los problemas tiene respuestas la historia y pocas personas lo han demostrado con la agudeza de Carmen McEvoy que, desde La utopía republicana, se esmeró en desempolvar nombres como José Faustino Sánchez Carrión, Hipólito Unanue, Manuel Pardo o Domingo Nieto para ubicarlos en el pedestal que les corresponde: el de nuestros padres fundadores. Postergados por ingratitud, ignorancia o cinismo, aquellos humanistas que construyeron nuestro país sobre principios como la legalidad, la justicia, la libertad y la moral se han reencontrado con el Perú moderno gracias a los libros, ensayos y artículos de McEvoy.

Su más reciente entrega es Perú: reflexiones sobre lo cotidiano y la historia, que recoge los artículos periodísticos en los que la historiadora permite que dialoguen el presente y el pasado. El indulto a Alberto Fujimori, la caída de Pedro Pablo Kuczynski, el caso Lava Jato o la pandemia de feminicidios son enfrentados al espejo de la historia, para demostrarnos que tienen un origen antiguo y responden a leyes inexorables.

El libro presenta una mirada alternativa gracias al empleo de recursos tan variados como la memoria, la curiosidad, la indignación, el humor y la honestidad. Cada artículo de McEvoy es capaz de iluminar las zonas en tinieblas, funciona con la precisión de un mecanismo de relojería y está escrito con una prosa atrapante y suculenta.

Perú: reflexiones sobre lo cotidiano y la historia aparece en un momento providencial, tanto por la compleja coyuntura que atravesamos como por ese hito en el camino que será nuestro bicentenario. Contiene varias respuestas a nuestras preguntas más urgentes, que Carmen McEvoy plantea en su afán por alimentar el debate sobre este país del que se puede estar lejos, a veces puede jugarnos malas pasadas, incluso dolernos, pero al que nunca podremos dejar de amar.

[Versión resumida de la presentación del libro en la FIL]

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