Emilio Adolfo Westphalen

Puntos de vista
16 M07 2019 | 01:11h

Poeta surrealista

Jean Pierre Odar, estudiante de Literatura (UNMSM).

Si en la poesía Westphalen sobrevive, heredados de Breton, la insurrección del inconsciente, las imágenes inconexas y el combate a los grandes dogmas occidentales (como la racionalidad instrumental y el cristianismo), también es una constante a primera vista contradictoria el cuidado y la presentación del tema, que también caracteriza a la lírica vanguardista de Moro y Vallejo. Así, el erotismo, lo tanático y el problema del silencio, tópicos que parecen tan comunes en Occidente, son reelaborados por Westphalen a través de imágenes del cuerpo, naturaleza y cosmos que, en sus mejores momentos, se elevan al tono de lo trágico, lo cosmológico, e incluso lo visionario.

Una poesía onírica

Rodrigo Herrera, estudiante de Literatura (UNMSM).

El nombre de Emilio Adolfo Westphalen resuena al lado de los también poetas César Vallejo y Martín Adán, debido a ese gran logro que es ganar un lugar en la tradición literaria de sus países. Para ingresar a la obra de Westphalen hay que dejarnos llevar por las preciosas imágenes oníricas o el brillante juego de metáforas que el poeta esboza con un manejo lírico magistral, calculado y libre de excesos fatuos en sus textos. Cada uno de sus poemarios abre una floritura de expresiones que nace desde títulos como Belleza de una espada clavada en la lengua (1986), donde el dolor y lo sublime en una sola frase agradable a la imaginación nos invita a leerlo con la vena sensible.