Libros en El Mantaro

Eloy Jáuregui
h

Sigo viajando. Amanezco en Huancayo. Y contra el frío, un “calientito”, mejunje mitad emoliente y mitad cañazo. Aguardiente para la tripa y el espíritu. Y llego a la Feria del Libro de Huancayo, la Felizh 2019. Y ahí está Fernando Ampuero y Juan Manuel Roca de Colombia, y se recuerda a los maestros Edgardo Rivera Martínez, a Tulio Mora y a Gonzalo Portocarrero.

Pero la cita es también con Toño Muñoz Monge, entrañable y prolífico escritor. Y José María Salcedo y Gustavo Rodríguez y Germán Coronado y Carlos Paredes. Lo sé. Me olvido de algunos, no es la intención. Y el momento más emocionante es cuando recordamos a Tulio Mora, que es poeta de la región, pero llegó Tatiana Berger para el homenaje y su hijo Cristóbal y no puedo parar de llorar…

Y tras la mañana gélida, uno llega hasta El Padrino, restaurante de abolengo y exige una Patasca o también llamada Mondongo. Vaya, cumbre del sopismo nacional, de tripas, con mote, con rocotos. Un portento. Y aquí en Huancayo la vida pasa agitada y comercial. Bucólica y trajinada. Miles de comercios, ciento de hostales.

Pero entonces aparece una orquesta típica, y otra y otra. Y los diarios no hablan de ti, pero sí de los policiales y lo mal que funcionan los hospitales. Y nadie cree en Alan ni en SL. Ya no. Este pueblo enterró a sus muertos indecorosos y llega la poesía y llueve como un resfrío de Dios.

Pero oigo una muliza y un santiago. Y recuerdo a Flor Pucarina y Picaflor de los Andes. Y se agotan los libros y la feria se llena de escolares como una bandada de gorriones que vuelven a inaugurar el cielo azul.