“Chimango” Lares le canta a la Pachamama

La República
7 05 2019 | 21:00h

Voces y violines. El virtuoso violinista ayacuchano ofrecerá este viernes un concierto en homenaje a la madre en el Gran Teatro Nacional.

Andrés “Chimango” Lares está a orillas del río Rímac. Viste sombrero, poncho y chalina. A sus espaldas, a lo lejos, el apu, el cerro San Cristóbal. El maestro alza su violín y lo hace sonar. Es un arma hermosa contra los ruidos de la ciudad.

El violinista ayacuchano, del pueblo de Cabana Sur, para mayores señales, del Valle del Sondondo, alista su gran concierto sinfónico “Un canto para mamá”, homenaje a la madre, a la Pachamama, dice él, que se realizará el próximo viernes en el Gran Teatro Nacional.

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El concierto, en realidad, será un rito andino en el que participarán numerosos artistas entre danzantes y cantantes de distintas regiones del país.

Entre los cantantes, está el reconocido Edwin Montoya, el “Puquiano de Oro”, quien ofrecerá sentidos temas ayacuchanos. También Amanda Portales, “La Novia del Perú”, con música y canto del centro. Asimismo, el grupo Raíces de Jauja, que interpretará tunantadas.

“En el concierto ofreceremos escenas de nuestras tradiciones andinas y donde, por supuesto, recrearemos musicalmente nuestras festividades como sequía tusuy, la herranza, chimaycha y la alegría de los toriles”, detalla Andrés “Chimango” Lares.

Los conciertos de “Chimango” son una muestra de su porfía, de mantener viva la música tradicional andina, que él, cuando aún era niño, se prometió preservarla.

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“Desde que yo recuerde, en Cabana Sur, todo el año había fiesta, es decir, había música. Yo miraba cómo los maestros tocaban sus arpas, violines y guitarras, que servían para vivir la alegría, pero también para acompañarse en el dolor cuando sucedía una desgracia en el pueblo o se perdía un ser querido”, explica “Chimango”.

Se quedó huérfano de madre a los 7 años y, como su padre tuvo un nuevo compromiso, se establecieron en Lima. En las vacaciones, viajaba a Cabana Sur en las tolvas de los camiones para visitar a su abuelita, con quien había congeniado. En uno de esos viajes, a los 13 años, conoció al maestro violinista Severo Díaz, a quien le confesó que le gustaría ser músico, porque ya tocaba violín. Pero el viejo violinista le advirtió el peligro de dedicarse a la música, sobre todo por las malas noches y el alcohol.

“Mejor ponte a estudiar”, le dijo.

El joven Lares le escuchó, pero no dejó su violín.

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“Aquí, en Lima, cuando tenía 15 años, tuve mi violín, pero no lo guardaba en mi casa, pues temía que mi papá se enterara de que me estaba dedicando a la música”, cuenta el maestro.

Pero el violinista clandestino no había descuidado sus estudios. Ingresó a la Universidad de San Marcos para estudiar lingüística.

“En los años ochenta, la situación empeoró. El conflicto armado que vivió el país hizo que perdiéramos clases, de manera que opté por abandonar la universidad”, narra “Chimango”.

En uno de sus viajes de visita a la abuela, a un amigo que tenía su grupo le había fallado su violinista y le pidió que le apoyara una semana.

“Pero no fue una semana. Como había muchas fiestas, me quedé tres meses tocando en ese grupo”.

Sigue con el violín

El destino o los apus quisieron que otra vez se encontrara con el gran Severo Díaz, el mismo que lo desanimaba de ser músico. El maestro violinista había escuchado los buenos comentarios del violín de “Chimango” y, como ya se sentía viejo, cansado, optó por retirarse.

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“Andrés, estás muy bien. Tienes que seguir con tu violín, solo cuídate de los tragos”, le dijo.

Y le pasó todos sus contratos.

El Dato

- El concierto. Se realizará el viernes 10 de mayo en el GTN, Av. Javier Prado 2225, San Borja. 7 p.m. Las entradas en Teleticket.

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