El Inca Garcilaso, agravio en el Cusco

Redaccionlr
19 04 2019 | 21:00h

Crítica. Cuatro escritores cusqueños han publicado Las polillas en los Comentarios reales, libro que consigna los errores de una edición de homenaje hecha por el municipio del Cusco.

Rafael Ojeda

El Inca Garcilaso, sin lugar a dudas, es el autor peruano sobre quien, académicamente o no, más se ha escrito, debatido y publicado, tendencia que ha dejado espacio también para ediciones ligadas a un tipo de maquinaria “clientelar”, en un mercado editorial dependiente de partidas económicas gubernamentales, que está dando lugar a productos contrahechos. Eso ocurre con la selección de textos de los Comentarios reales de los incas (abril, 2018) de Alejandro Herrera Villagra, edición del Gobierno Municipal del Cusco, entonces bajo la gestión del alcalde Carlos Moscoso. Se trata de un texto, si bien de conmemoración por los 400 años de la muerte del Inca, por las erratas, tergiversaciones, mutilaciones, constituye un verdadero agravio.

En este texto hay tantos errores que ha dado lugar a otro libro para consignarlos. Estamos hablando de la reciente publicación de Las polillas en los Comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega (Ed. Municipalidad de Wanchaq), libro de Óscar Paredes, Richard Suárez, Ángel Avendaño y Mario Guevara.

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Este libro tenía que hacerse, más si Herrera Villagra afirma pretenciosamente en su presentación: “Probablemente esta edición es una de las mejores en su naturaleza. Se trata de un espléndido resumen multitemático que antes que todo se enfoca en hacer de los Comentarios una obra legible y amable, llena de informaciones notables sobre el mundo andino” (p. XIX).

En realidad, es todo lo contrario, Las polillas... lo demuestra, como veremos luego de citar algunas de sus observaciones.

Tal vez los responsables de esta edición de los Comentarios debieron considerar que se tenía que agradecérseles por hacer de Garcilaso un autor legible, amable y lleno de información notable, maltratándolo, como si Garcilaso necesitase de una edición malograda para ser legible y amable.

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Pero no, y como en tiempos de la Santa Inquisición, bajo el pretexto de actualizarlo y hacerlo comprensible para estudiantes, se le mutile, interpole, “corrija” y reescriba al gusto de la “capacidad intelectual y editorial de artistas y académicos cusqueños”, en un volumen que resume un conglomerado amplio de erratas, manoseos y mutilaciones realizadas por el editor y ciudadano chileno Alejandro Herrera y el residente de la obra, Raúl Pacheco, que inician el volumen fragmentando trece párrafos del artículo “El Inca Garcilaso y la lengua general”, perteneciente a Mario Vargas Llosa (p. XXV).

En este sentido, como anota el libro Las polillas..., solo en el “Proemio al lector” (p. 1) hay alrededor de treinta manipulaciones y mutilaciones a la obra original de Garcilaso, como la eliminación del término “curiosos” con el que el Inca motejaba a los escritores españoles que hablaban de “las repúblicas del Nuevo Mundo, como México y el Perú”, sin conocerlas, y que él sí, debido a su arraigo natural y herencia mestiza. Además de la eliminación de los párrafos del “Proemio”, reducidos a uno, al reemplazar arbitrariamente los puntos aparte por puntos seguidos y comas. Y donde el Inca dice: “Que lo he notado particularmente”, los editores cambian el pronombre personal “lo” por el adverbio de negación “no”, modificando sustancialmente lo que quiso decir Garcilaso.

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Según Las polillas..., el citado libro cierra con tres textos, incluidos como Apéndice (pp. 329-363), plagados de errores de contenido y forma, como el artículo: “Algunas claves para leer correctamente al Inca Garcilaso” del editor del libro, Alejandro Herrera, que no obstante hablar de “corrección” contiene alrededor de treinta errores ortográficos y de entendimiento, como: “sacrificaban al fuego camélidos, también sacrificaban textiles y metales finos para las deidades” (p. 360), o “como aquel complejo mito de los Hermanos Ayar, quienes enviados por el Sol entraron a este mundo por tres ventanas ubicadas en el cerro Tamputocco” (p. 351).

Los autores de Las polillas... ponen en evidencia más de un centenar de errores ortográficos, morfosintácticos y conceptuales de los que ha sido víctima el Inca, haciendo un recuento pormenorizado de las erratas, mutilaciones y alteraciones. Además, incluye el informe de la sesión del Consejo Municipal del Cusco que llevó a sus funcionarios a rechazar dicha publicación debido al dudoso rigor académico y profesional de los encargados de la edición. No obstante, la misma municipalidad volvió a publicar en diciembre del 2018 una apresurada segunda edición de 2.000 ejemplares con casi las mismas erratas y pasando por alto las observaciones surgidas a raíz de esta disputa. 

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