Desmontes, sembríos e inmobiliarias amenazan el Señorío de Chincha

Sin protección. La otrora capital del Chinchaysuyo sufre la destrucción y abandono de los principales recintos arqueológicos de un territorio cuna de civilizaciones.

Sin protección. La otrora capital del Chinchaysuyo sufre la destrucción y abandono de los principales recintos arqueológicos de un territorio cuna de civilizaciones.

Imponentes huacas de adobe que sirven como materia prima para ladrilleras informales. Antiquísimas pirámides que se usan como relleno sanitario. Toneladas de desmonte y basura acumuladas dentro del perímetro otorgado por el Ministerio de Cultura. Vecinos que destruyen recintos arqueológicos para sus sembríos. Proyectos inmobiliarios que remueven carreteras y los carteles de cemento del Ministerio de Cultura para ampliar la venta de lotes de casas de playa.

Esto y mucho más es lo que sufren los yacimientos arqueológicos de Chincha, cuna de civilizaciones.

Chincha es asociada a la denominada “cultura afroperuana” pero su importancia en la historia y arqueología del Perú se remonta varios milenios.

Hoy se sabe que las necrópolis de Paracas fueron el cementario de la élite de la Cultura Topará, que tuvo como epicentro los actuales territorios de la provincia de Chincha y que se extendió desde Cañete hasta Nasca. Siglos después la Cultura Chincha fue un aliado clave de los incas cusqueños, tanto así que uno de los suyos (provincias) fue el Chinchaysuyo, y que el Chinchaycapac o gran señor de Chincha murió durante la sangrienta captura del inca Atahualpa en Cajamarca. Sabemos también que los territorios de la Cultura Chincha se extendieron desde Lima hasta Arequipa.

Un pasado glorioso para un presente infame.

“Las zonas arqueológicas de los distritos de Sunampe, Grocio Prado, Chincha Baja, El Carmen y Tambo de Mora están siendo depredadas desde hace más de treinta años”, sostiene el arqueólogo Luis Huertas, defensor del patrimonio cultural chinchano. Añade que “siempre dejamos que el Ministerio de Cultura resuelva todo, hoy en día las Direcciones Desconcentradas de Cultura, en el caso de la Región Ica, no cuentan con la logística y personal adecuado para poder atender la urgencia de las cinco provincias y a sus más de 40 distritos”, agrega.

Huertas logró convocar el apoyo de algunas autoridades y empresarios de la zona para salvar los yacimientos arqueológicos. Tal es el caso de José Miguel Matías, alcalde de Sunampe, quien viene apoyando en la vigilancia y recuperación de los yacimientos arqueológicos. Otro caso similar es el del empresario y destacado motociclista Jean Paul Marchand, quien instaló un cerco de protección a la Huaca Ortiz no sin antes financiar el retiro de 70 camionadas de desmonte que amenazaban con destruir esta importante huaca chinchana.

“Esperemos que se puedan adoptar algunas medidas para el desarrollo cultural sostenible de Chincha –agrega Huertas–. Nosotros, como Instituto de Investigación del Patrimonio Cultural de Chincha, seguiremos aportando con el fin de que todos los chinchanos recuperemos nuestra verdadera identidad, la identidad del gran señorío Chincha”, agregó. 

Huaca Grande cada vez más pequeña

Huaca Grande fue un imponente palacio de abobe habitado por la élite chinchana.

Está ubicada en el distrito de Sunampe pero hoy luce en total abandono, rodeada de desmontes de origen urbano, atravesada por una pista que está siendo ampliada para un proyecto inmobiliario, y convertida en urinario.

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