Pavel Ríos Canales: “Busco mostrar lo que es un pueblo”

La Republica

acuarelista. Joven artista ayacuchano es uno de los finalistas del 41 Salón de Acuarelas del ICPNA. Estudió en la Escuela de Bellas Artes Guamán Poma de Ayala.

Sus acuarelas parecen recrear los mismos paisajes que contempló en sus años de infancia en el pueblo de San José de Ushua, en la provincia de Páucar del Sara Sara, Ayacucho. Así, los colores que le vienen más a su memoria son los verdes y azules, los colores tierra. Una lealtad a su pueblo, una lealtad a sí mismo. Estamos hablando de Pavel Ríos Canales (1992), uno de los artistas finalistas del 46 Salón Nacional de Acuarela ICPNA 2019, muestra que actualmente se exhibe en la galería de la sede de Miraflores.

Confiesa que la vocación de pintor le viene desde niño. “Nunca olvido los días de lluvia, esa sensación del ruido perenne y el olor a la tierra húmeda. Todo eso configuraba un paisaje, una visión que nunca deja de inspirarme, por esos mis temas casi siempre son rurales”, explica Ríos Canales.

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Estudió en la Escuela de Bellas Artes Guamán Poma de Ayala, Ayacucho, en la especialidad de Pintura y Dibujo. Como artista, además de ser finalista del Salón de Acuarela del ICPNA, ha ganado el primer premio del concurso internacional Acuarelatinos 2018. Asimismo, ese mismo año obtuvo el primer puesto en el concurso de pintura rápida de Tarma.

-Como artista, ¿has pensado migrar?

Sí, pero no para quedarme en otro lugar. Yo quiero salir de Ayacucho para conocer más, aprender, pero con todo lo aprendido, volver a Ayacucho. Tener mi taller y mostrar y vivir de ser artista. Es más, mi deseo es tener un día mi taller en San José de Ushua, mi pueblito de cien personas.

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Pero eso es elegir el exilio, el ostracismo.

Yo pienso diferente. Si quiero quedarme en Huamanga o en San José de Ushua es para, desde allí, como artista, mostrar lo que es un pueblo, sus gentes, su cultura y sus costumbres. Es decir, universalizar. Ya lo hizo el gran maestro Luis Palao cuando se fue a vivir al pueblo de Chincheros en el valle del Urubamba.

Pavel Ríos no tiene vocación de ermitaño. Sabe que recién empieza su camino de artista y que la gran tarea que tiene por delante es la de aprender y madurar su arte. En el campo de la acuarela, en el altar de admiración, tiene primero a Luis Palao por la belleza y maestría de sus retratos.

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“Otro referente mío –dice– es Nicolás López (Huancayo, 1984). Y no solo por el tratamiento y técnica del tema urbano, sino también porque para mí fue una lección saber cómo se hizo artista. Nicolás enseña a viajar, a salir a pintar en el campo, como son los concursos de pintura rápida”.

Señala que otro guía de su acuarela es Darío Ccallo Anco, ese maestro arequipeño del claroscuro, de quien busca aprender mucho para que un día, con ese saber, él eche luces desde San José de Ushua.