Jorge Edwards, pensador de poesía y política

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Autor. El escritor chileno anuncia que publicará la novela Oh, maligna, que trata sobre un joven Pablo Neruda. También reflexiona acerca de la importancia de la poesía en el escenario político.

Por: EFE

El escritor y diplomático chileno Jorge Edwards cumple este año 88, pero sigue escribiendo –ha anunciado que publicará una novela que protagonizará un joven Pablo Neruda–, dando conferencias y preocupado por la política: “Los políticos deben leer poesía, y que se dejen de tanta filosofía y tanto número”.

“Ya lo dijo el poeta Vicente Huidobro: es más difícil escribir un soneto que dirigir un banco; los políticos deben leer poesía, deben entenderla y deben profundizar en ella... pero que no escriban, por favor”, comentó con humor antes de lamentar que entre los políticos de ahora son “una minoría los que aprecian la literatura”.

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“Yo he visto de cerca a De Gaulle, que era alguien que conocía a Racine y a Montaigne, alguien que encajaba en la cultura europea y en la clásica; los políticos deben tener altura y respeto por la cultura”, afirma.

En su país ha habido presidentes “de gran cultura”, como Arturo Alessandri, habitual del palco de la ópera, un lugar del que ha señalado que los presidentes de ahora “no usan ni por error”.

El Premio Cervantes chileno, que dictó una conferencia en Sevilla, España, sobre la importancia de la literatura en la educación, aseguró que la literatura “es útil en la vida, no se puede vivir sin eso, y en la educación hay que saber si una persona es capaz de leer un libro y comentarlo”.

De su amigo Mario Vargas Llosa señaló que lo ha visto este fin de semana en la convención del conservador Partido Popular: “Y me ha dado pena porque es muy complicado andar por la vida de Premio Nobel, es muy pesado andar por el mundo de Premio Nobel, por eso, si me lo dieran, no lo celebraría”.

“La política es muy tramposa y muy peligrosa”, advirtió al confesar que en Chile se ha hecho miembro de un partido “liberal y de centro, muy preocupado por la educación y la cultura” y en el que “hay tres o cuatro personas inteligentes”. “Es un partido liberal razonable, que es a lo que se puede aspirar hoy día”, añadió.

Sobre Cuba –donde ejerció como diplomático de Salvador Allende y de donde fue expulsado por Fidel Castro– y Venezuela dijo que “son regímenes que se convierten en dinastías; ¡qué siniestro!”.

Edwards fue testigo –lo cuenta en Persona non grata– de cuando Fidel Castro decidió suprimir la Navidad, pese a lo cual le envió a él un pavo como regalo: “¡Cómo iba yo a comerme un pavo si vivía en una habitación de hotel más pequeña que esta!”. El escritor asegura que siempre pensó que la dictadura cubana duraría tanto porque Castro “tenía el control de toda la vida cubana, cada portera eran miembro de la policía secreta”.

Y ofrece una explicación de por qué las dictaduras de izquierdas son más duraderas que las de derechas: “Porque cuando la economía empieza a funcionar, el dinero y los empresarios ya no necesitan dictadura; es lo que ha pasado en Chile, donde todo es centro-derecha”. “Siempre he sido partidario de la libertad, pero hay que tener cuidado porque, de repente, te arrepientes: de viejo piensas si no hubiera sido mejor tener buenas costumbres”, resalta.

A su edad ha tenido “la audacia” de escribir una novela sobre el joven Neruda, cuando el poeta fue diplomático en el lejano oriente y tuvo un amor con una birmana que “era una mujer de celos enfermizos”.

Neruda le contó que en un duermevela vio cómo esta mujer, que llevada por los celos lo amenazaba de muerte, se aproximaba hasta su lecho empuñando un enorme cuchillo de cocina, lo que lo llevó a pedir el traslado de Rangún a Ceilán.

Aquel viaje fue una huida, según Edwards, quien avanzó que la novela se titulará Oh, maligna y será publicada por Acantilado.