“A Clorinda no hay que encasillarla como feminista”

La República
12 12 2018 | 16:00h

Julio Gutiérrez Samanez, escritor e investigador, ha publicado Apologético en favor de Clorinda Matto de Turner, de quien, además, Aves sin nido, se ha hecho una edición facsimilar.

La escritora cusqueña, Clorinda Matto de Turner, al parecer ha vuelto al debate. Y en un marco en que hoy se reivindica la perspectiva de género y la defensa de los derecho de las mujeres. La edición facsimilar de su novela Aves sin nido y en otro volumen, Apologético en favor de Clorinda Matto de Turner, una compilación de estudios y notas sobre su vida y obra, del escritor Julio Gutiérrez Samanez, ambos libros publicados por el sello Sinco editores, reinstalan a esta intelectual del siglo XIX que quebró lanzas por la emancipación de las mujeres y contra la explotación de los indios. Perseguida, exiliada, amenazada de excomulgación por la Iglesia, pero ella, firme, exigía la separación la Iglesia del Estado.

Aves sin nido, que se publicó simultáneamente en Lima y Buenos Aires en 1889, significó el inicio de la novela indigenista en América. Esto fue reconocido en 1934 por Concha Meléndez, una intelectual puertorriqueña que hizo una tesis que recuperó ese status y nivel de Clorinda Matto de Turner a nivel de toda Latinoamérica, ya que en Perú se le había olvidado por el terrible combate que le hicieron los civilistas y pierolista, entre ellos, Juan de Arona y Ventura García Calderón, que hicieron todo lo posible por denigrarla, destruirla y acabarla. Pero, Clorinda, que vivió en el exilio en Buenos Aires, fundó una revista, el Búcaro americano, y tuvo transcendencia continental, incluso hispanoamericana”, explica Julio Gutiérrez.

Mariátegui la omite en sus 7 ensayos y Riva Agüero es más enfático, crítico en contra.

Mariátegui no la menciona en la literatura. Seguro se dejó llevar por la idea de los detractores de Clorinda, es probable. Sin embargo, en un artículo publicado en 1924, cuando repatriaron los restos de Clorinda, dice “si viviera todavía, este es el mejor homenaje que podemos rendir los hombres nuevos, los hombres jóvenes del Perú, a la memoria de esta mujer singular que, en una época más cómplice y más fría que la nuestra, insurgió noblemente contra las injusticias y los crímenes de los expoliadores de la raza indígena”.

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La iglesia también la atacó.

La persiguió, la amenazaba con la excomunión, quemaron su efigie, sus obras, revistas. Trataron de quemarle las ideas y aquello no fue posible.

Incluso algunas mujeres escribieron una carta para que no regrese al Cusco.

Sus propias paisanas, pero influenciadas por un fraile canónico que azuzó aprovechando la ignorancia y la cucufatería cusqueña, que hasta ahora hay, para destruir la imagen, de esta atea, enemiga del clero. Eso es completamente falso, porque, cuando estuvo en Europa, fue a besar las manos del Papa. Era una persona muy creyente. Lo que pasa es que luchaba contra el clero corrupto, que hacía actos inmorales y dejaba hijos en familias. Casualmente la novela Aves sin nido trata de eso, una historia de incesto entre los hijos de un cura mujeriego. Clorinda va más allá, hace 150 años pide fin del celibato por sus daños irreparables.

Pagó un caro costo ser directora de El Perú Ilustrado.

Era la revista más importante de ese momento. Luis Alberto Sánchez dice que nunca antes se vio un triunfo tan rápido y contundente de una mujer intelectual. Eso le trajo mucho odio y también misoginia. Los varones de entonces se sentían ofendidos por la presencia de una mujer inteligente, capaz, culta y, sobre todo, valiente. Eso hizo que se la persiguiese y que se la trate de destruir, de hecho, que lo hicieron cuando cayó Cáceres. Ella era cacerista.

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El crítico literario Tomás Escajadillo, señala que Aves sin nido no es la primera novela indigenista sino la última indianista…

Sí, hay una controversia entre si es indianista o indigenista. Tiene sus bemoles. Indianista sería porque es una novela todavía romántica. Según Escajadillo, la novela indigenista partiría en el siglo XX.

Antonio Cornejo Polar, sin dejar de subrayar los méritos de la novela, también señala sus límites…

Claro. Cornejo Polar es uno de los grandes estudiosos de Clorinda. Era un crítico literario, analiza las partes débiles de la novela. Pero, él mismo dice que no se puede juzgar una novela escrita un siglo antes y con otros criterios, con los criterios de hoy día.

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¿Es posible entender Aves sin nido desde una perspectiva de género?

Desde luego, debe ser una de las pocas novelas donde se muestra la explotación y el estado de abandono en el que estaba el género femenino. La mujer no sería sino como un elemento más, era una esclava, y se ve en la situación que vivían, en el maltrato que daban los maridos a las mujeres, que no ha acabado, no ha terminado. Ella es la primera mujer intelectual y emancipada en el Perú. Decidió vivir de su trabajo como intelectual. Unió el apellido de su difunto marido al suyo, para que se gane todos los galardones que pudiera ella conseguir en el mundo de las letras.

En este marco de reivindicación de la mujer y de género, ¿Clorinda va a ser rescatada?

Está siendo rescatada. Hay que pensar de que no es solamente este rescate desde un punto de vista sexista o racista, en cuanto feminismo, indianismo, indigenismo. Clorinda, además, como política y persona pensante, ha sido una de las contribuyentes para pensar una Latinoamérica completa. Ella, en sus conferencias por Europa, hablaba de las riquezas y las perspectivas del Perú y Latinoamérica. Hay que sacarla del contexto sexista y feminista o indigenista. Encasillarla sería peligroso. Ella es una panamericanista, bolivariana. Creo que eso tenemos que recuperar de ella, para evitar que se encasille en pedacitos de la realidad que no le corresponden. Esa visión continental tenemos que recuperar. No encasillarla, como quieren nuestras amigas feministas. 

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