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“Tengo varias patrias y eso es una forma de riqueza”

La Republica

Fernando Iwasaki. Escritor peruano presentó Las palabras primas en la Feria Ricardo Palma. El libro recopila ensayos suyos en los que rastrea y reflexiona sobre palabras y lecturas, examinando familiaridad idiomática y cultural entre América y España.

Fernando Iwasaki está en Lima. Vino a presentar Las palabras primas (Ed. Páginas de espuma), libro ganador del IX Premio Málaga de Ensayo. Un libro que rastrea identidades culturales y lingüísticas entre América y España.

- Es peruano, tiene ascendencia japonesa y ahora vínculos con Sevilla, España. Es un escritor de frontera. Todo es cruce.

Sí, además ya era un cruce en el Perú. Una abuelita de guayaquil, un bisabuelo que era inmigrante europeo. Mi abuela paterna era de Huaraz, mi abuelo materno, hijo de un inmigrante, pero nació en Huamantanga. Yo ahora le voy dando valor a todo eso.

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- Recoge sus raíces...

Sí, siento que eso es una tarea que hay que hacer. Es muy posible que en los últimos años, un par de generaciones de peruanos sabía poco de sus antepasados. Y yo siempre he querido saber. Creo que en mí estaban varias herencias que en mis hijas siguen multiplicándose. Tengo una hija casada con un chico alemán, viven en los Estados Unidos. El día que tengan un hijo no sé en qué lengua o nacionalidad este niño crecerá. Pero seguro que sabrá que el Perú le concierne, seguro que sabrá que el Perú es una de sus patrias. Yo siento que tengo varias y es una forma de riqueza.

- Además, es el historiador de la familia.

Sí, a mí me gustaría escribir un libro que hable de “los cuatro míos”, no de “los cuatro suyos”, sino de “los cuatro míos”...

- ¿Cuáles son?

Hiroshima, Huaraz, Guayaquil y Huamantanga.

- Se ha inclinado más por la historia, el ensayo. Y la ficción ¿dónde quedó?

Bueno, la ficción está en proceso. Lo que pasa es que como siento que todavía lo que tengo no es digno de publicarse, pues no saco nada. Me tomo años para publicar cada uno de mis libros. Como no vivo de lo que escribo, siento que me puedo permitir esta paciencia y que al menos cada libro que salga, tenga la certeza de que me representa.

- ¿Y por qué denominar palabras primas? Ha dicho, si hay números primos, ¿por qué no palabras primas?

Por la relación familiar de las palabras. Yo soy un hombre de las letras, también un minusválido numérico, eso lo reconozco, pero me produce una sana envidia de cómo los profesores de matemáticas, química, de ciencias en general, consiguen que sus alumnos hagan las cosas que ellos les piden. Nosotros, los profesores de letras, no logramos eso. Los chicos no leen.

- ¿La imagen le está ganando terreno a las letras?

Puede ser, pero yo no estoy en contra de la imagen. Claro, yo prefiero que hagan rápido una película sobre Moby Dick para que los chicos no sigan pensando que era un dinosaurio. Tiene que haber una película sobre Moby Dick para que se enteren que era una ballena blanca; ya no lo van a saber de otra manera.

- Has rastreado palabras, como ‘malarrabia’, que suena feo, pero es un dulce exquisito.

Muy de Piura, Guayaquil y de Tumbes, pero sales de esa zona y no lo encuentras. Sin embargo, en el diccionario de la RAE, dice que es un plato cubano que se hace con otras cosas. Pero la malarrabia con plátano de la isla, queso fresco y cebolla es del norte del Perú y sur de Ecuador. Mi hermana Charo lo cocina muy bien.

- ¿Rastrear las palabras es hurgar nuestra identidad?

Absolutamente, porque hay palabras intrínsecas de un lugar. Solo en el Perú nos resondran. La palabra “resondrar” no existe fuera del Perú. Dicen te riño, reprocho. Igual el verbo “parar”, en sentido como lo usamos: “para comiendo”, “para riéndose”, “para jugando”.

- Sus ensayos son escritos con gracejo, pero siempre se ha visto el ensayo como pieza académica.

Pero Michel de Montaigne, quien lo creó, no lo inventó así. Para él, el ensayo era una conversación, un paseo.

- Las palabras cambian de significado, como es el caso de la ‘polla’ de Cervantes de la que habla su texto.

Y que conste que ese texto es muy histórico, retrocediendo hacia el pasado. La ‘polla’, en tiempo de Cervantes, era un juego de naipes. Ahora, en España, ‘polla’ tiene otra acepción. Pero esos cambios están ocurriendo ahorita también.

- Cambian por las migraciones.

Sí, las palabras migran con las personas. Es verdad también que con la redes, Internet, viajan más rápido. Imagínete 500 años de la gramática de Nebrija, las palabras viajaban en barquitos. Entonces, las lenguas, sobre todo las nuestras, han ido adquiriendo sus formas trabajosamente.

- Ha dicho que nuestro idioma evoluciona por la ciencia y la industria también.

Marx nunca hubiera dicho que la lucha de clases es el motor de la historia si no hubiera habido en ese momento una revolución industrial. Fábricas con motores, barcos con motores. Marx toma nota de la palabra motor.

- Y la metaforiza.

Claro, igual que en la biología la idea de organismo, sistema, órganos. La familia es la célula de la sociedad, cuántas veces hemos dicho eso. Eso es del siglo XVIII.

- ¿Y qué es lo que pasa con la nueva tecnología?

Cuando escribí este libro, no estaba actualizando mi página web, ahora sí. Y la estoy actualizando con un programa WordPress. WordPress me dice que estoy escribiendo con palabras “desconocidas” y me quiere corregir. Además, te dicen cuánto tienes que escribir. Eso molesta la escritura, malogra todo. Tienes que desactivarlo.

- ¿Se ha maltratado a Cervantes realmente?

Sí, hasta prácticamente los años 40 del siglo XX. Yo cito claramente lo que decía Unamuno y Ortega. Unamuno llega a decir que Cervantes en otro idioma lo mejoran. Pero Borges fusiló a Unamuno, pues dijo: “Yo leí el Quijote en inglés y cuando leí en castellano, me pareció una mala traducción”. Mi idea es que cervantes como clásico está destinado a pelearse con su tradición.

- Hablando de corrupción, ¿la lengua se corrompe?

Sí, mucho.

- ¿El pueblo la corrompe, la Real Academia la custodia?

Yo no diría que la Academia la custodia, sino que la Academia es como una notaría, la legaliza y a veces se le pasa la mano. Pero esa es su función. El pueblo habla como quiere y a veces el pueblo crea palabras maravillosas. Para mí, la corrupción no consiste en coger una palabra de otro idioma. Qué sería de México sin los mariachis, que viene del francés ‘mariage’. Ese no es el problema. El problema es que tú, sabiendo que tenemos una palabra que define las cosas, creas o utilizas otra de otro idioma, esas si verdaderamente estropean el idioma. Yo sí creo que eso existe mucho, sobre todo en los celulares, mensajes de WhatsApp. Escribimos guapa con “w” o escribimos queso con “k”. Allí se degrada el idioma.

“Nos toca votar por los valores”

– ¿Cuál es la visión que tiene del Perú de hoy?

– En los últimos meses he seguido con atención la política peruana, me cuesta entenderla porque todo ocurre tan rápido... En una semana está presa un montón de gente. Me parece terrible tener tantos presidentes inculpados, prófugos o en la cárcel o con juicios pendientes. Me parece terrible que la corrupción haya avanzado a todos los niveles pero, por otro lado, veo que la corrupción no es un patrimonio exclusivo de los países Latinoamericanos, y que nosotros los metemos presos. En España hay un montón de gente que ha delinquido y no está presa y probablemente no entre en la cárcel tampoco. Yo siento que nuestras instituciones, a pesar de tener todo en contra, intentan hacer algo. Pero creo que ha llegado el momento en el que tú vas a votar por alguien no necesariamente porque represente tus ideas, sino porque represente tus valores. Si esa persona es decente, si es honrada, si es intachable, lo más probable es que tenga los votos de quienes creen en la decencia, creen en la probidad y creen en la honradez.