Biblioteca breve

Boletín de Lima mira hacia Cajamarca y el buque de Grau

El nuevo número del Boletín de Lima 187, que dirige Ferdinad Villiger, presenta estudios sobre el arte, la cultura y la arqueología de nuestro país. Así, el texto inicial, a cargo de un grupo de investigadores da cuenta del hallazgo de un cuerpo momificado en la iglesia de Quilca, posiblemente de un religioso del mismo templo.

Se incluye también un homenaje al recordado historiador e escritor Ismael Pinto Vargas, que falleció el 15 de abril de este año. La semblanza recuerda el trabajo de investigación de Pinto Vargas como son la biografía de Valdelomar, Domingo Nieto, para citar dos personajes.

En otros artículos, tratan temas etnográficas y botánicas en las provincias de Cajarmarca y Quinua. Roger Ravines realiza un minucioso estudio acerca de la alfarería del valle de Cajamarca y cómo este logra expandirse más allá de su centro de origen.

El texto de Álcira Córdova, Tarcila Alcarraz, Gloria barboza y Anna Zegarra, aborda las especies de plantas tintóreas en las provincias de Quinua y Chacco. Además, se integra a ellos una investigación sobre los secretos de la Amazonía peruana, de Silverio Rodríguez de la Matta.

Finalmente, en la sección Documenta, se indaga aspectos acerca del “Huáscar”, el buque de Miguel Grau. Se expone su historia, desde que era considerado un barco pirata, hasta convertirse en símbolo del Perú.

Risueñores de Eduardo Chirinos, el trino que no cesa

Una obra intelectual y poética resuena al escuchar el nombre de Eduardo Chirinos (Lima,1960 – Missoula, 2016) Escritor de muchas obras, entre ensayos, poemarios, cuentos para niños y traducciones que lo convirtieron en una de las voces más importantes de sus generación. Por ello, la reedición de su poemario No tengo ruiseñores en los dedos (Peisa, 2018) nos permite celebrar esa mirada onírica y ese gran ritmo musical que despliegan sus versos y los enunciados que construyen el universo de su poética.

Compuesto en cuatro segmentos, podemos transitar por las distintas recámaras donde el poeta nos anuncia a partir de textos breves, el desarrollo integral de situaciones con cargas emotivas de un gran manejo, de sentimientos y lenguaje. El amor, la muerte, la despedida, el dolor, la escritura, la página en blanco, se despliegan con muchos otros tópicos donde la destreza de Eduardo Chirinos celebra inclusive a sus libros anteriores, como en el poema “Horacio Morel”. No tengo ruiseñores…” significó en su momento, un poemario que revisaba distintas tradiciones para demostrar el lirismo de un creador que es capaz de significarlo todo con el poder de la palabra. Por ello, volver a tener este importante poemario permite poner el renombre de un vate que deben conocer las nuevas generaciones de lectores en el Perú.

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