Rosa montero: “La historia ha sido machista y borró a las mujeres”

Rosa montero. Escritora y periodista española reflexiona sobre su libro 'Nosotras', que recopila las “historias ocultas” de mujeres que hicieron mucho para el desarrollo de la humanidad.

Rosa montero. Escritora y periodista española reflexiona sobre su libro 'Nosotras', que recopila las “historias ocultas” de mujeres que hicieron mucho para el desarrollo de la humanidad.

Bogotá. Efe

A lo largo de la historia, muchas mujeres han sido borradas, sus logros y talentos oscurecidos por una sociedad patriarcal en la que han sido vistas como “algo externo, lo anormal”, asegura con impotencia Rosa Montero.

Cientos de mujeres se han destacado en campos como la ciencia, el arte, la política, la economía y la astronomía, pero “la historia ha sido machista y nunca las ha reconocido, por el contrario las ha dejado morir y desaparecer”, deplora en entrevista con Efe.

Ejemplos de ese olvido son la princesa sumeria Enheduanna, quien fue la primera autora literaria y astrónoma o la francesa Alice Guy, primera productora y directora de cine de la historia que en vez de ser reconocidas fueron eliminadas, relegadas.

Sus historias quedan plasmadas en Nosotras (Alfaguara), el libro que escribió en 1995 y cuya reedición ha presentado ahora en Colombia. La obra recopila las “historias ocultas” de las mujeres que hicieron parte del desarrollo de la humanidad en un libro de 16 biografías que llamó originalmente Historia de mujeres.

La escritora madrileña cuenta que su libro nació hace 24 años cuando “se pensaba que las mujeres no habían estado en la ciencia, en el arte o en la política” porque “no habían tenido la posibilidad de acceder a ese mundo”.

Pero eso ha cambiado, hoy el feminismo ha llevado a las mujeres a entender su valor: “Ahora mismo somos mucho más resistentes, mucho más capaces y mucho más peleonas”, asegura Montero.

La escritora francesa George Sand, seudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupi y a quien Montero describe como “fantástica”, es un buen ejemplo de los casos que quiere reivindicar.

Sand tuvo que vestir de hombre y firmar como tal, “fue libérrima, escribió y viajó todo lo que quiso, tuvo un montón de amantes e hijos y vivió intensamente hasta el final”, dice la autora de Nosotras, ilustrada por María Herreros.

La época en la que vivieron estas mujeres fue una en la que se les impusieron unas barreras muy altas, vivieron, en palabras de Montero, “un auténtico genocidio”.

Pudieron estudiar en el siglo XX, período en el que también conquistaron el derecho a votar, pero seguían sin poder trabajar y para salir de su casa, debían vestirse de hombres y correr el riesgo de ser “enviadas a la cárcel o ser quemadas si las atrapaban”.

A pesar de la situación que vivían, el filósofo francés Nicolas de Condorcet supuso un pequeño destello del cambio que empezó cuando levantó su voz en pro de las mujeres y dijo durante la declaración de los derechos del hombre que no existirían de un modo absoluto si no se aplicaba lo mismo para la mujer.

Años después, el escritor estadounidense Mark Twain se sumó al filósofo al declararse feminista, lo que en palabras de la escritora española “fue maravilloso”.

Ellos marcaron el comienzo del cambio por el que lucha Montero.

“Cuando niña, yo no era tratada igual que mi hermano y eso no me parecía justo”, subraya Montero.

Ese mismo pensamiento fue el que hizo que en 1995, Rosa Montero recopilara las “historias ocultas” para comenzar el periplo de su obra.

El compilado llega ahora en un período en el que, según ella, se modifica un tipo de sociedad que ha sido milenaria y se cambia “el papel del hombre y la mujer en ella”.

“En estos últimos dos años hubo un empujón grande, estamos subiendo un pequeño peldaño en la historia que significa un avance inmenso y esto es gracias a que por primera vez los hombres se están integrando en el movimiento” feminista, dice Montero.

Pero así como la mujer ha ganado reconocimiento y libertad en la sociedad, también debe tener claro que puede perderla, como lo ha demostrado la historia.

El siglo XIX o la industrialización llegó con muchos cambios y, a comienzos de este, la mujer estaba en la cúspide, había adquirido más libertades, pero a finales de este período estuvo en el peor momento de su historia, señala Montero.

En su opinión, el crecimiento de la mujer ha sido vertiginoso en los últimos 100 años porque se ha cambiado un prejuicio de milenios.

“Debemos procurar librarnos de los prejuicios. El prejuicio es anterior al juicio y es invisible, es como una parásito del pensamiento, eso es lo que lo hace tan impenetrable y tan difícil de erradicar”, concluye.

Por ahora, la consigna es seguir creciendo. “Las mujeres no queremos ser santas, las mujeres queremos ser libres”, subraya entre risas Rosa Montero. 

Te puede interesar