Sergio Galarza: “Una obra literaria no puede ser un manual de educación”

La Republica
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Sergio Galarza. Acaba de publicar Algún día este país será mío, novela que entrehebra memoria y crítica feroz al poder.

Por Pedro Escribano

Sergio Galarza nos muestra sus juguetes de cuando era niño. Los llevará a sus hijos mellizos en Madrid. Está en Lima porque vino a presentar Algún día este país será mío (Alfaguara), una novela que está anclada en sus años escolares, en la que remonta la infancia y juventud de Chullo (alter ego) y Zeta, el amigo de este. En ella, entrehebra memoria y una crítica feroz de cómo se construye el poder social en nuestro país.

Para “Chullo”, el libro que escribía es confesional, ¿para usted también?

Sí. Este libro obedece al retrato de una adolescencia que vista desde la adultez es complicada, muy violenta, en la cual cuando uno hace un balance, hay cosas que se perdieron. Hay una experiencia insana que luego se traslada al presente y ahí es cuando uno descubre los conflictos y los complejos que uno tiene.

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La novela es una visión de Lima y también del país.

Ahora que vuelvo cada dos años, ahora tengo una periodicidad, cada vez me reconozco menos en esta ciudad. Ya no es la ciudad en la que yo crecí, no se puede mantener así porque no hay una idea de patrimonio de la ciudad, como un monumento arquitectónico. No hemos desarrollado esa idea, quizás sea porque hemos crecido en medio del caos. Hemos crecido arraigados por el terrorismo donde todo se veía tan débil, donde había cosas que perdían valor.

Vivimos en una cárcel de costumbres por falta de libertad, como dice Chullo.

Este libro se podía haber escrito hace décadas porque seguimos manteniendo los mismos males, como la cucufatería. De hecho, cuando hay un sector que pide tener una vida normal, hablo de las mujeres que quieren que se acabe la violencia machista, los homosexuales que piden los derechos que le corresponde, no están pidiendo nada del otro mundo, solo piden que se les trate como personas. De pronto, aparecen los fanáticos, los liberales en lo económico y conservadores en derechos humanos.

En la novela, la experiencia escolar, universitaria es un microcosmo.

Lo que siento es que mi experiencia se podía extrapolar al resto de la sociedad. Me parecía que el lugar donde estudié era un buen ejemplo de lo que había pasado en el país. Donde había un jefe de disciplina que todo lo solucionaba con la violencia.

Lucho...

Lucho solucionaba todo con golpes, con insultos, etc. Eso es lo que aprende esta gente.

El fujimorismo sigue siendo una marca...

Creo que todavía es una herida abierta. Tengo que aclarar que siempre he sido una persona crítica, pero una persona crítica desde la biblioteca de su casa porque nunca he ido a movilizaciones, no he participado en marchas. En el libro cuento que Chullo, en lugar de ir a una marcha, va a una exposición con una muchacha. Pero con este libro, quiero ayudar en el debate, porque no, pues, ellos dicen que cometieron “errores” y piden reconciliación, cuando en realidad cometieron delito. El premier Villanueva acaba decir que rescatemos todo lo bueno de cada uno. Es decir, estaba pidiendo aplanar el terreno como si no hubiera pasado nada.

¿Y la memoria por las víctimas?

La memoria es un bosque, pero ellos quieren que la memoria sea un desierto. Es un bosque en el cual tú tienes que empezar a catalogar, qué es cada especie, para qué sirve. Pero ellos prefieren deforestar ese bosque para empezar de nuevo, para ellos esa es la solución.

Quieren olvido.

Sí, y eso no va a funcionar. Creo que las víctimas están pidiendo lo justo: que paguen sus delitos. Luego, podrán perdonar.

En su novela, el cholo que tiene plata no acepta ser cholo.

Qué difícil es aceptarnos, sobre todo cuando desde pequeño ves que te están criticando por el color de tu piel. A mí no me criticaban ni por pobre ni por otras cosas, digamos que me he mantenido a salvo de eso. Pero sí existía ese racismo y uno quería escapar. El amigo de Zeta ve que la forma más rápida para blanquearse es el poder, el dinero. Además, está presente la cosificación de la mujer porque ve, si es gringa, va a mejorar la raza. La mujer sirve para blanquearlo, no sirve para enamorarse, o para contarle a alguien sus cosas como un mejor amigo. Todo es el utilitarismo de las relaciones.

Más allá de la furia, hay algo peor: el desprecio a uno mismo.

Sí, de eso es lo que estaba hablando. El complejo es muy fuerte. De hecho, hoy intercambio opiniones con compañeros de colegio en un chat, donde lo que impera es el porno. La gente no ha madurado, 40 años y siguen con las mismas tonterías. El caso es que siempre siento que hay una negación del pasado, porque hay gente que ha tenido los mismos complejos que yo tuve. Pero a mí lo que me interesa es explorar eso y tratar de explicarlo, dejarlo en claro y no olvidarlo. Soy una persona muy cerrada, por eso escribo. En mi vida personal, me cuesta mucho hablar. Mi mujer siempre me rescata del autismo, me sienta y me dice “vamos a hablar”.

¿Dice hay que matar ese monstruo peruano que habita en Chullo?

De hecho, cada vez que me sale una expresión machista, porque por más que estoy a favor de las causas de la mujer y la igualdad, reconozco que me brotan, incluso, cosas sutiles. Me dice ya ves, ya te salió lo machista.

¿Cree que el machismo se ha exacerbado o es el machismo de siempre?

Creo que está peor o quizás es más visible. Pero yo no recuerdo que se prestaba atención a los feminicidios. Yo eso no lo recuerdo mucho en la prensa. Recuerdo el caso de Marita Alpaca, que la tiraron del hotel, pero eso era como una cosa ajena a la ciudad. Se pensaba que era cosa de un loco, de una aventura; sin embargo, eso te decía que algo está mal en la sociedad.

Vargas Llosa ha dicho que las feministas radicales acechan contra la literatura, y lo dijo a propósito de la crítica a Nobokov por Lolita.

Yo creo que nuestro mejor escrito está leyendo mucho Hola. A veces piensa que él está hablando para Tamara Falcó y no para sus lectores, que somos gente que lo apreciamos. En general, creo que los peruanos lo apreciamos porque es el mejor escritor que hemos tenido. Creo que él no entiende que el cambio tiene que ser radical. No estamos criticando el valor de la obra, sino que se está haciendo otro tipo de lectura. Puede haber múltiples lecturas, que seguramente se está haciendo hace años en los círculos académicos de EEUU y no sabemos. Todos somos libres de hacer nuestra propia lectura. Pueden estar equivocadas... Lo que sí estoy en desacuerdo es en la prohibición de la circulación de esos textos que se critican. La lectura que yo tengo es que Vargas Llosa está diciendo que no puede haber otro tipo de lectura de ese libro. No es así.

Vargas Llosa critica la corrección política del feminismo con las obras literarias.

A eso iba. Los personajes que tengo aquí son anormales, visto ya con lupa. Pero en la calle son unos tipos muy normales con los cuales estás conviviendo. Estoy de acuerdo que las obras no pueden ser manuales de educación. Creo que a partir de las obras nosotros estamos viendo conductas, que pueden ser criticables o heroicas.

 

UN HÉROE DISFRAZADO DE VILLANO

-"Chullo” retrata a Alan García, dice que es un villano disfrazado de héroe.

- Ayer he pasado por la Casa del Pueblo y estaban dando clases de box. Yo creo que eso gráfica muy bien lo que ha sido el Apra. Mi abuelo fue aprista, él fue perseguido. Lo recuerdo como un tipo que le gustaba sentarse a debatir. Creo lo que ahora refleja Alan García es en lo que se ha convertido la política: el chantaje, la prepotencia. A mí al menos me parece un tipo que está enfermo mentalmente. Una persona que está en sus cabales no dice las cosas que dice este hombre. Su partido es una escuela de fanáticos, porque el partido de Fujimori es una escuela de aprovechados de aprovechados para hacer negocios. Estamos viendo los casos de los congresistas. Sin embargo, creo que aquí, al menos, la gente se enfada todavía. En España, creo, que la gente está más resignada.

- La institución es la única luz que guía tu escritura…

- Sí. Yo nunca me he guiado por planes. Nunca he podido desarrollado un sistema de escritura, eso es algo que me parece admirable de algunos escritores y que me gustaría tener en la cabeza, porque cuando te atracas, te desesperas y no sabes cuál es el siguiente paso. Este libro ha sido el más fácil, lo he escrito más rápido por eso, porque tenía que ir recuperando historias del colegio, que este año celebra sus bodas de plata. Es un regalo para mis compañeros.  Muchos me han ninguneado. Sé que me odian, que hablan mal de mí. Pero como se dice al final del libro, algún afecto siempre queda. Es decir, hay algo que siempre va a quedar. Incluso creo que Montesinos, que es un monstruo, su familia, algún cariño le tendrán. Lo mismo a Kenji, que por lo menos tenía a “Puñete” que le lamía los pies.