“Vargas Llosa quiere arrasar con todo tipo de mediación con la realidad”

La Republica

Jorge Valenzuela Garcés. El escritor y profesor universitario ha publicado un libro de ensayos sobre cómo el pensamiento liberal ha influenciado en Vargas Llosa.

Intenta mirar los sistemas íntimos de la obra de Mario Vargas Llosa, sobre todo el aspecto ficcional. Jorge Valenzuela Garcés acaba de publicar La ficción y la libertad. Cuatro ensayos sobre la poética de la ficción de Mario Vargas Llosa (Ed. Campo de metáfora ). Libro de ensayos que busca analizar la relación que VLl establece entre la literatura y la imaginación.

“La manera como la imaginación, la ficción, opera en el campo de la literatura y en el pensamiento. Es decir, la ficción vista como un operador que permite a la literatura ampliarse, pero no solo a la literatura, sino también permite una exploración de la realidad”, dice Valenzuela en una conversación que sostuvimos cuando se anunciaba la aparición de La llamada de la tribu de VLl .

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En el libro acoge el concepto de la libertad dentro del concepto liberal…

La libertad a partir de Vargas Llosa, porque la concepción que Vargas Llosa tiene de la libertad viene de la gran tradición de los pensadores liberales del XIX, desde Stuart Mill hasta llegar al siglo XX, con Karl Popper. Es decir, su concepción de la libertad es liberal. ¿Cuál es la diferencia al confrontar la libertad liberal con la libertad de los colectivismos? Básicamente que en el centro del ejercicio de la libertad está el individuo. Para Vargas Llosa, el equivalente, si llevamos al campo de la literatura, es el creador. Por eso cambia sus concepciones respecto a las relaciones entre la libertad y la literatura cuando se vuelve al liberalismo. A fines de los 70, él sitúa al individuo creador y al acto de la creación vinculado como un ejercicio de libertad individual, no ya político.

¿El concepto de libertad que maneja VLl en “La literatura es fuego” es distinto al concepto de libertad que presenta, por ejemplo, en La fiesta del Chivo?

No. Y esa es una línea de continuidad que uno puede reconocer en Vargas Llosa desde fines de los 60, porque él siempre ha respetado básicamente la libertad del creador. Pero su proyecto social-político siempre iba en los años 60 por el lado del socialismo. Cuando él aísla al individuo creador del discurso socialista, ya no hay nada que lo ataje para vincularse con el liberalismo. Digamos que la visión política-socialista era un óbice para ser realmente coherente respecto del papel del escritor en la sociedad.

En tu libro reparas los valores estéticos y éticos en la obra ficcional de Vargas Llosa. ¿Variaron esos valores entre sus primeras novelas y las últimas?

Creo que, en la primera etapa, VLl tiene una concepción de la ficción diferente de la que tiene en la segunda etapa, cuando se vincula con el liberalismo. Primero, para él, la ficción, si bien es un producto de la imaginación o una posibilidad que te proporciona la imaginación, las ficciones están muy atadas a un concepto de realidad muy plana, esquemático. Cuando él descubre que el discurso literario ficcional no deja transparentar la realidad como lo creen los realistas ingenuos y empieza a reflexionar sobre la ficción misma como instrumento capaz de poner en cuestión los medios a través de los cuales uno representa la realidad, ahí cambia. Por eso, en el 80, a partir del teatro, él empieza a variar sus concepciones respecto al concepto de ficción. Ya la ficción no es ese vidrio que deja ver la realidad de manera directa. La ficción es un instrumento que influye sobre el lenguaje, hace que el lenguaje sea manipulable. Ya las versiones de la realidad que da el escritor no son fidedignas, seguras, sino que están mediadas por el lenguaje. Esa es básicamente la diferencia. Es decir, no quiero decir que Vargas Llosa era un realista ingenuo, pero era un realista, pues…

La crítica dice que las obras más valiosas de VLl son las primeras. En ellas no operaba el concepto de la ficción liberal...

Sí, pero ¿cuál es el supuesto que Vargas Llosa creía en la primera etapa? Que la realidad podía ser representada en su totalidad. La idea de la totalidad que funciona en su primera novela, ahí están los ejemplos.

¿VLl abortó ese proyecto?

Por su puesto que abortó ese proyecto a fines de los 70. El último suspiro es La guerra del fin del mundo. De ahí para adelante es pura posmodernidad, o sea, dudas sistemáticas sobre los propios instrumentos para dar cuenta de la realidad. Ya en el teatro está, desde La señorita de Tacna; tú ves ahí a un personaje que reflexiona sobre la ficción como un instrumento que al momento de relacionarse con el referente real, lo acepta, lo transforma, lo manipula.

Para algunos, Vargas Llosa se ha vuelto más esteta.

Sí. En un sentido que lo desvincula de la política. Pero es que Vargas Llosa ha vuelto al individuo. Él dice que la política es algo que no debe afectar el discurso literario ficcional porque no es el reino del individuo, es el reino de la componenda, del arreglo, de la manipulación. En cambio, ¿dónde el individuo es absolutamente libre? Cuando ejerce su papel de creador absolutamente y cuando no hipoteca su discurso a otro discurso como el político.

Tú arguyes que la ficción a Vargas Llosa le permite tener una visión más amplia de la realidad.

Por supuesto que sí, como un operador de la realidad.

Mariátegui ya decía que la fantasía (ficción) era el mejor camino para conocer la realidad...

Yo creo que en la medida en que ambos…

Estás diciendo mariateguista a Vargas Llosa.

Sí, en la medida en que ambos le reconocen a la fantasía y a la imaginación ese poder para conocer la realidad, para ampliar los estrechos límites que una realidad física nos impone cotidianamente. En esa medida, coinciden absolutamente.

Teatro: ser y no ser

También tratas de explicar lo ficcional en el teatro de VLl.

Hay una cosa que llama la atención en Vargas Llosa y es el hecho de que se haya acercado al teatro al punto de convertirse en un actor. Esto tiene que ver –y es algo que me ha interesado en el libro– con la necesidad que él tenía de arrasar con cualquier tipo de mediación o distancia que podía vincularlo a él con la ficción en sí misma.

Quería meterse ahí...

Correcto. Un actor es la máxima manifestación de lo que es la intronización de la acción ficcional en un sujeto.

Eso es absolutamente esteta.

Es estético, poético y es una manera de llevar al extremo esa conciencia y la experiencia de lo ficcional. La pregunta es por qué. Para Vargas Llosa, el teatro es el género que tiene una mayor vinculación con la experiencia de lo ficcional llevada a su máxima expresión. ❧