Nicanor Parra, el poeta irreverente, se ha marchado

Redaccionlr

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23 Ene 2018 | 22:30 h
La Republica

El poeta chileno, el mítico creador de los antipoemas, Nicanor Parra, falleció ayer en Santiago de Chile a los 103 años de edad.

El último superviviente del famoso trío de los grandes poetas chilenos, junto a Pablo Neruda y Vicente Huidobro, Nicanor Parra, que falleció ayer en Santiago a los 103 años de edad, fue un rompedor de los cánones tradicionales de la lírica con sus “artefactos” y su antipoesía.

Hermano mayor de la legendaria folclorista Violeta Parra, Nicanor Parra nació el 5 de septiembre de 1914 en San Fabián de Alico (Chile), fue poeta y académico, además de matemático y físico, y sin duda uno de los grandes “antisistema” del universo lírico.

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Creador de la llamada “antipoesía”, que revolucionó el lenguaje de los versos desafiando la tradición con el más crudo lenguaje cotidiano, en su obra se unen el realismo y el surrealismo, con un deseo de provocar y de libertad que le llevaron, por ejemplo, a no dar entrevistas con motivo de la concesión en 2011 del Premio Cervantes, porque para él toda pregunta era “una impertinencia”.

Licenciado en Ciencias Exactas y Físicas por la Universidad de Chile, después se especializó en Mecánica Avanzada en la Universidad Brown de Rhode Island (Estados Unidos) y amplió su formación en la británica de Oxford.

Compaginó los versos con la enseñanza. En 1996 dejó sus clases de Mecánica Teórica, al cabo de una docencia de 51 años en la U. de Santiago de Chile, donde fundó el Instituto de Estudios Humanísticos de la Facultad de Ingeniería junto con otro poeta “todoterreno”, Enrique Lihn.

También fue profesor visitante de varias universidades estadounidenses, como las de Luisiana o Nueva York, donde aprovechaba la estancia para realizar lecturas poéticas.

Contra Pinochet

Apasionado defensor de la democracia, en 1988 participó en su país en el Frente Amplio de Intelectuales por el No, que se constituyó con motivo del plebiscito de reafirmación convocado por el general Augusto Pinochet para ese año.

Se dio a conocer al público español en 2001, con la exposición “Artefactos visuales”, que reunió 267 mordaces “trabajos prácticos” del ciclo “Homenaje multidisciplinario Antiparra Productions”, un espacio de crítica a la etapa actual de consumo y globalización presentado en las capitales chilena y española con gran éxito.

En su obra figuran títulos como Cancionero sin nombre (1937), Poemas y antipoemas (1954), La cuesta larga (1958), Versos de salón (1962), La camisa de fuerza (1968), Antipoemas (1972), Artefactos (1972), Poesía política (1983), Hojas de Parra (1985). En 1917, se publicó El último apaga la luz. Obra selecta.

Hizo algunas traducciones literarias del inglés, como El rey Lear de Shakespeare.

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En 2009 dedicó a la muerte de Mario Benedetti el siguiente “artefacto” poético: “A lo más que se puede aspirar/Es a dejar dos o tres frases en órbita/Que yo sepa don Mario dejó al menos una:/La muerte y otras sorpresas// ¡Señor mío, la frasecita!”.

Entre los homenajes que se le ofrecieron en vida destacan el de la Sociedad de Autores y Compositores chilena, en 2000; o la exposición que el Centro Cultural del Palacio de La Moneda acogió en 2006 con el título de Obras Públicas, en cuya instalación “El pago de Chile” el poeta mostraba ahorcados a los 34 presidentes chilenos, incluidos Salvador Allende, Augusto Pinochet y Ricardo Lagos.

Sin duda, uno de los más importantes fue la celebración de su centenario, en 2014, cuando el gobierno de Michelle Bachelet organizó varios días de festejos, entre los que destacaron el denominado “Parrafraseo Nacional”, una auténtica fiesta ciudadana convocada por el Consejo de la Cultura y las Artes, o un emotivo concierto de piano de su nieto Cristóbal Ugarte “Tololo” delante del Palacio de La Moneda.

Además de la obtención del Premio Cervantes (2011), Parra fue reconocido con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2001) y otros galardones como el Premio Municipal de Santiago (1937 y 1954), el Nacional de Literatura de Chile (1969), el Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1991).

Además poseía la Medalla Abate Molina de la Universidad chilena de Talca (1998), la Medalla Rectoral de la Universidad de Chile (1999) y el Premio Bicentenario de la Universidad y la Corporación del Patrimonio Cultural chilenas (2001). ❧