Exaprendiz de Idol Producer deja la vida de cantante para convertirse en monje budista

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Aprendiz de Idol Producer sorprende al mostrar su nueva vida como monje budista.
Aprendiz de Idol Producer sorprende al mostrar su nueva vida como monje budista.

Participante del famoso programa de supervivencia Idol Producer sorprende con imágenes acerca de su nueva vida monástica.

Uno de los aprendices de Idol Producer viene causando sensación al hacer pública su nueva vida como monje budista.

Se trata de Huang Shuhao, trainee que no llegó a la etapa final del programa chino de supervivencia y por lo tanto, no pudo formar parte del grupo C-pop que nació de este, NINE PERCENT.

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Mark Vachara Idol Producer

A través de su cuenta de Instagram, el idol tailandés de 25 años cuyo nombre real es Mark Vachara, comparte desde el pasado 8 de marzo fotografías en las que muestra su nueva vida monástica.

Lo más sorprendente para sus seguidores, según se ha podido apreciar en los comentarios vertidos en las redes sociales, es su imagen actual, totalmente opuesta a la que mostró durante su paso por Idol Producer, en donde brilló gracias a su interpretación del famoso tema “Ice” de Koi Nanja Nai.

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Esto debido a su cambio de look, que incluyó el corte total de su cabello y sus cejas, acorde con la tradición budista de Tailandia.

Mark Vachara Huang Shuhao Idol Producer

“Con todo respeto, se ve muy mal así”, “¿Qué le pasó a su cara” y otros comentarios con respecto a esto pudieron leerse a través de la web.

Por otro lado, muchos internautas felicitan la nueva vida que ha decidido llevar: “Deseo que en esta experiencia que va a tener, encuentre un poco de paz a este mundo globalizado, siempre es bueno mantenerse alejados de esto”.

Huang Shuhao Mark Vachara Idol Producer

Cabe resaltar que Huang Shuhao está siguiendo una de las más grandes tradiciones religiosas de su país natal: la ordenación como monjes budistas de los jóvenes que llegan a los veinte años.

En esta se pide que exclusivamente los varones durante semanas (o varios meses) vivan y sigan las costumbres de los monasterios con el propósito de honrar a sus padres, purificar su mentalidad o mejorar su karma antes de entrar a su etapa adulta.