Peacemaker se mofa de la corrección política: tan violenta como hilarante

Con menos seso que The Boys y menor escala que The Suicide Squad, la serie de DC para HBO Max brilla gracias a su desvergonzado sentido del humor y brutal acción.

La serie con John Cena contará con un total de 8 episodios. Foto: composición / HBO Max
La serie con John Cena contará con un total de 8 episodios. Foto: composición / HBO Max
Ricardo Espinal Laurente

El germen que The Suicide Squad significó para el Universo Extendido de DC ha mutado y se llama Peacemaker, una serie destinada a HBO Max que saciará a los fans de los superhéroes que buscaban algo tan descarado como estimulante. Gracias a su desacomplejado sentido del humor, brutal acción y contante desafío a lo políticamente incorrecto, el exitoso programa ha cumplido en sus primeros tres episodios.

Cuando creíamos que la película que le precedió mostró el lado más atrevido del DCEU, el spin-off demostró que siempre se puede hacer más con los componentes adecuados y no había mejor ingrediente que su protagonista. Del grupo de freaks que conformaban el Escuadrón Suicida, ‘el pacificador’ retuerce el concepto de paz con una sátira en la visión del super patriota. Como si de un Capitán América trastornado se tratase.

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“Peacemaker es el idiota más grande del mundo... es un tipo que cree en la paz a cualquier precio, sin importar cuántas personas necesite matar en el camino”, fue la descripción que hizo James Gunn del personaje. Para el casting, no imaginamos una mejor elección que John Cena, el superhéroe de Estados Unidos en los cuadriláteros de WWE y el prototipo patriótico de todo norteamericano.

El show no busca ser complejo en ningún momento, aunque otorga eficazmente la dimensión necesaria al justiciero y, sorprendentemente, logra que empaticemos con él. Como soporte, tendrá a un grupo de aliados de los que esperamos conocer más y que se ganen el corazón, porque el potencial hay tanto como el talento.

Con un rol protagónico así, era de esperarse esta dosis de testosterona convertida en serie. Una gamberrada inverosímil con mucha diversión, músculos, explosiones y violencia en el marco del cine de superhéroes. Lo mejor de todo es que es consciente de su propia ridiculez y, con suerte, sabrán cuándo terminarla una vez que el chiste pierda su efectividad.

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Caso contrario, el contenido atrevido podría normalizarse sin causar mayor impacto luego y la producción se vería obligada a subir aún más el tono para saciar a un espectador que busca más de lo que obtuvo originalmente. Por el momento, la ficción está en el borde de lo políticamente correcto e incorrecto, pese a que siempre se mofa del primero y no le interese guardar mayores formas. Sin embargo, debe cuidarse de no caer en lo burdo y barato, porque hasta para ser estúpido hay que ser inteligente si se busca ser rentable.

No estamos hablando de The Boys, show en que lo insólito sirve como herramienta de atracción y hay mucho más fondo en el que bucear. Tampoco de de Invencible o Doom Patrol, que hacen lo mismo con la violencia y extravagancia respectivamente. Peacemaker, en cambio, sirve como una placentera dosis de entretenimiento con menos seso y más irreverencia. Eso es todo y, a veces eso, es suficientemente, mientras se mantenga la actitud correcta hacia este despliegue gratuito de demencia.