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WandaVision, una oportunidad perdida: entre desaciertos y falsas expectativas

¿Hay vida después de Avengers: endgame? Marvel Studios demuestra que sí con WandaVision. Lamentablemente, el resultado hace que fans piensen en lo que pudo ser y no fue de su primera serie para Disney Plus.

Una nueva etapa para el Universo Cinematográfico de Marvel. Foto: composición / Disney Plus
Una nueva etapa para el Universo Cinematográfico de Marvel. Foto: composición / Disney Plus
Ricardo Espinal Laurente

WandaVision no fue la elegida para inaugurar la fase 4 del Universo Cinematográfico de Marvel, pero ahora los fans no pueden imaginar un mejor comienzo para una franquicia que “no tenía nada más que ofrecer tras los eventos de Avengers: endgame” según los detractores. Dando un revés a la fórmula, la serie dio rienda suelta a su imaginación por las grandes posibilidades que prometía la premisa:

El show nos presentó a Wanda Maximoff y Vision, dos seres superpoderosos que disfrutan de una vida de ensueño y son ajenos a las invasiones alienígenas, monstruos o guerras políticas. Poco tardó la ficción para mostrar sus fisuras y replantear el sentido de la realidad a los espectadores aún antes que a la protagonista.

Un panorama desconcertante para los ajenos y conocedores del universo Marvel por varias razones: WandaVision adoptó el formato de varias sitcoms sin razón aparente, presentó un mundo falso contenido en un gigantesco domo y monitorizado por una misteriosa organización. Sin duda, una apuesta diferente y arriesgada, teniendo en cuenta que el estudio no es famoso por salir de su zona de confort.

Lazy loaded component

Una oportunidad única y desaprovechada

Más allá de las reminiscencias a Under the doom y The Truman show, la serie tenía el potencial para ser una obra menor de David Lynch y llevar el drama psicológico a un nuevo nivel gracias a Wanda: “un mito que espontáneamente puede crear lo que sea” con una estabilidad mental resquebrajándose. En cambio, la trama recibió un tratamiento suave y mermó sus capacidades debido a la demografía del producto, sin dejar de ser una entrega novedosa para el seguidor del Universo Cinematográfico de Marvel.

Mención aparte merece el capítulo 7 (homenaje a Modern family), que le otorgó al show la oportunidad de romper la cuarta pared, de deconstruir el género de supérheroes y volver cómplice al espectador, tal como el antihéroe Deadpool o los exasperantes villanos de Funny games lo habían logrado anteriormente. Lamentablemente, el recurso apenas es utilizado.

Una vez finalizado el programa, la experiencia se queda corta en comparación a las ficciones de las que tanto bebe. A diferencia de estas, comete el error de abarcar mucho para terminar apretando poco. Todo lo sacrificado fue en aras de desarrollar al dúo protagónico: Wanda y Vision. La primera sacó a flote las enfermedades mentales en un contexto fantástico, mientras que el segundo invitó a la reflexión existencialista al descubrir que su propia vida había sido una pantomima. Si valió la pena o no, la respuesta queda en cada espectador y las expectativas que se formaron durante el desarrollo de los nueve capítulos del show.

Falsas expectativas y promesas rotas

WandaVision tiene una sorpresa final y fans ya debaten cuál será. Foto: composición/Disney/Marvel Studios

Con cada capítulo y pista desvelada de WandaVision, los fanáticos dieron rienda suelta a su imaginación. Teorías y respuestas a preguntas nunca planteadas trajeron consigo expectativas que no fueron satisfechas por el resultado final. Poco ayudó a mantener los pies en la tierras el anuncio de un cameo nivel Luke Skywalker en The Mandalorian. Las apuestas no tardaron en convulsionar las redes sociales:

  • Doctor Strange era la apuesta más segura para muchos. Espectadores esperaban ver a Benedict Cumberbatch repetir su papel, considerando que Wanda Maximoff aparecerá en la secuela del Hechicero Supremo. El presidente de Marvel Studios reveló que este era el plan original, pero lo descartaron porque no querían opacar a la protagonista. Por su parte, el actor señaló que su agenda estaba muy apretada como para formar parte de la producción.
  • Nightmare y Mephisto se postulaban como el enemigo oculto en las sombras por encima de Agatha Harkness. En el caso del primero, habría sido responsable de atrapar a Wanda en la dimensión de los sueños mostrándole la vida que podría haber tenido con su difunto amor. En el segundo, los hijos gemelos de la protagonista resultarían ser pedazos del alma del demonio al igual que los cómics.
  • Magneto. La aparición del icónico mutante era factible dado que Marvel Studios ya tenía los derechos de todos los X-Men. No solo habría ampliado el origen de la protagonista, sino que también habría introducido formalmente a los mutantes al MCU.

Los homenajes como lastre para el ritmo narrativo

Foto: composición / Marvel / Super Comicverse

En cuanto a la novedosa idea de replicar el formato de otros shows, la producción de la serie amerita unos merecidos elogios porque logra replicar y reavivar títulos de antaño como Malcolm in the middle y Modern family, así como todos sus recursos. Esto, sumado a los constantes guiños, convirtió a la serie en un festival pop multirreferencial única en su tipo.

Pese a este novedosa apuesta, el concentrarse en simular viejas glorias puso en riesgo la identidad propia de WandaVision e incluso su ritmo narrativo. Se preocupó tanto en aquellos programas exitosos que finalmente se descuidó a si misma y quedo como un experimento fallido. Ciertamente, el camino al fracaso está pavimentado de buenas intenciones. Al menos, el show de Marvel recompensó a los fans con un esplendido clímax y demostró que la franquicia no tiene miedo de explorar más allá de la formula con tal de mantener su vigencia como la más grande franquicia de superhéroes.