El cuaderno de Tomy: la verdadera historia de la emotiva cinta de Netflix

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26 Nov 2020 | 18:33 h
María Vásquez sabía que iba a morir, pero decidió dejarle un regalo muy especial a su hijo. Foto: Netflix

Las imperdibles enseñanzas de María Vázquez, la madre cuyo amor inquebrantable por su hijo fue suficiente para sobrellevar sus últimos meses de vida.

El cuaderno de Tomy llegó a Netflix el último 24 de noviembre y no tardó en conquistar el corazón de los usuarios. Esto fue gracias a la conmovedora historia de una madre y el inquebrantable amor a su hijo, aún cuando debía afrontar sus últimos meses de vida a causa de una enfermedad terminal.

Actualmente, la película está posicionada como el octavo título más visto en Perú y promete seguir escalando en el ranking de popularidad. Aún con su éxito, algunos desconocen que está basada en hechos reales, por lo que aquí te compartimos el relato en el que se inspiró.

En la cinta nos presentan a María Vázquez, madre de familia que es diagnosticada con cáncer de ovario. Durante sus últimos meses de vida, vemos cómo la protagonista se convierte en una blogger para dar a conocer su visión del mundo.

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¿Quién era María Vázquez en la vida real?

En el 2015, María Vázquez, una argentina diagnosticada con cáncer de ovario, decidió elaborar un libro para su hijo Nippur sobre lo que le depararía la vida. Mientras lo hacía, la mujer usó Twitter para contarle a los cibernautas su día a día y el plan que tenía para su pequeño. En poco tiempo la arquitecta se volvió viral y su mensaje traspasó fronteras. Su humor ácido e irónico quedó para el recuerdo cuando su esposo anunció su muerte el 21 de abril de 2015.

“Leí en una entrevista a —no se rían— Facundo Arana que cuando le dieron el diagnóstico (tuvo enfermedad de Hodgkin) salió a la calle y el mundo le pareció tecnicolor. Le tengo que dar la razón. Todo se siente más potente y vívido cuando te vas a morir. Querés sentir y degustar y amar”, contó María.

“A la vez, esa intensidad es insostenible (y no hay cuerpo enfermo que la aguante) y hay que buscar vías de escape, divertimentos, distracciones o te transformas en una Patti Smith del cáncer. Y ahí entran las redes sociales. O más bien: Twitter. Facebook es para perritos perdidos y fotos de bebés. Instagram es para hacer un recorte estético de la vida. Twitter es para exagerar y discutir por horas si tampón o toallita, sí, pero también para contar qué me pasa”, explicó.