El movimiento ‘Black Lives Matter’ cambia la cultura

14 Jun 2020 | 4:52 h
Vivien Leigh y Hattie Mcdaniel en una escena de la película Lo que el viento se llevó.
Vivien Leigh y Hattie Mcdaniel en una escena de la película Lo que el viento se llevó.

El arte y las protestas. Tras las marchas por la muerte de George Floyd, Lo que el viento se llevó salió de la programación y otras plataformas de entretenimiento hacen “mea culpa”.

De Netflix a Amazon, las plataformas reaccionaron a la muerte el 25 de mayo de este afroestadounidense a manos de un policía blanco en Estados Unidos, destacando las obras de artistas negros, con secciones consagradas. “Cuando decimos que ‘las vidas de los negros cuentan’, también subrayamos que las de los autores negros cuentan”, afirma Netflix, que tiene en su catálogo Moonlight, entre otras. Su competidor, Amazon Prime, lanzó en Estados Unidos una sección bautizada ‘Black History, Hardship & Hope’, con películas como Cuestión de justicia, con Michael B. Jordan.

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Lanzada a mediados de mayo, HBO Max retiró temporalmente de su catálogo el clásico de 1939 Lo que el viento se llevó, ganadora de ocho premios Óscar, debido a que “representa los prejuicios racistas que eran comunes en la sociedad estadounidense”.

Otro efecto colateral de estos cambios son los libros. Los textos sobre el racismo arrasan en el mundo anglosajón. Desde White fragility de Robin DiAngelo, a How to be an antiracist, del profesor universitario Ibram X. Kendi, siete de los libros más vendidos en Amazon Estados Unidos tratan sobre esta temática.

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El debate sobre la violencia policial y el racismo también hace mella en los medios. En Estados Unidos, se quitó de programación la serie ‘Cops’, una “institución” televisiva. En Gran Bretaña, la plataforma de la BBC suprimió su conocida serie humorística ‘Little Britain’, por ‘blackface’, es decir, cuando se pinta la cara de blancos para que interpreten a negros.

Y esto no está lejos del Perú. Tan solo en el 2016, la película Guerrero de Tondero, que se basó en la vida del seleccionado nacional Paolo Guerrero, recibió duras críticas por practicar el ‘blackface’ a la caracterización que hizo Magdyel Ugaz de la madre del futbolista.

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Los activistas por los derechos de los afrodescendientes argumentaron que el cine peruano tenía “una deuda” con ellos, ya que por más que existan talentosos actores y actrices afroperuanos, no les daban la oportunidad para competir por un rol protagónico.

Lo contrario sucedió a inicios de este año con La Foquita, el diez de la calle. La cinta ha sido la primera en tener casi el 80% de elenco afroperuano. “Es la primera película en la historia del cine peruano y además como protagonistas. La película visibiliza la historia de un niño que tenía todo en contra, en una sociedad como esta llena de racismo”, nos dijo en ese entonces la actriz Anaí Padilla.

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El eco mediático actual es aún más potente a nivel mundial, con comentarios como el de la cocreadora de ‘Friends’, Marta Kauffman, quien admitió “no haber hecho lo suficiente por la diversidad” en su serie criticada desde sus inicios por no ser lo bastante representativa de la sociedad.

También se diría adiós a la expresión “música urbana”, que se designa ya sea al rap, el hip hop o el R&B, y empleada para referirse a la música de los artistas negros. La discográfica Republic Records, una rama de Universal, abrió la vía al dejar de utilizar este calificativo. Le siguieron los Grammy, que anunciaron que cambiarán el nombre de algunas categorías, como la de ‘Música urbana contemporánea’, reemplazada por ‘R&B progresivo’.

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