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Ciencia

Meraxes Gigas, el dinosaurio carnívoro que vivió 20 millones de años antes que el T. rex

Esta especie acaba de ser descubierta en la Patagonia argentina. Eran gigantes con brazos pequeños, pero no están relacionados con el famoso T. rex.

Ilustración de Meraxes giga, la nueva especie de dinosaurio con brazos cortos que antecedió al famoso T. rex. Foto: Carlos Papolio
Ilustración de Meraxes giga, la nueva especie de dinosaurio con brazos cortos que antecedió al famoso T. rex. Foto: Carlos Papolio
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Una nueva especie de dinosaurio carnívoro con brazos diminutamente cortos acaba de ser anunciada este 7 de julio a través de la revista Current Biology. Se trata de Meraxes gigas, una bestia prehistórica que vivió 20 millones de años antes que el tiranosaurio rex, uno de los dinosaurios más temibles que habitó la Tierra.

Pese a dicha similitud anatómica, M. gigas y T. rex vivieron en tiempos tan distanciados entre sí que ni siquiera forman parte del mismo árbol evolutivo. Esto quiere decir que cada uno desarrolló extremidades pequeñas de manera independiente.

“No hay una relación directa entre ambos”, dice Juan Canale, paleontólogo que participó en el hallazgo y líder del proyecto en el Museo Paleontológico Ernesto Bachmann en Neuquén, en Argentina, país donde se encontraron los restos fósiles en 2012.

El descubrimiento también resulta sorprendente debido a que, hasta ahora, los tiranosaurios eran el único grupo de carnívoros prehistóricos con dicha anatomía desproporcionada. Meraxes gigas, en cambio, pertenece al grupo de los carcarodontosáuridos.

El fósil de M. gigas encontrado en Argentina revela que tenía 45 años, medía cerca de 11 metros de largo y pesaba más de cuatro toneladas al momento de su muerte. Foto: Jorge A Gonzalez

Meraxes Gigas y el misterio de sus brazos pequeños

Según el equipo de paleontólogos, tanto M. gigas como T. rex evolucionaron con brazos cortos de forma independiente. Sin embargo, responder con qué fin evolutivo desarrollaron esas extremidades todavía sigue siendo una gran interrogante.

“Estoy convencido de que esos brazos proporcionalmente diminutos tenían algún tipo de función”, sostiene Canale. “El esqueleto muestra grandes inserciones musculares y cinturas pectorales completamente desarrolladas, por lo que el brazo tenía músculos fuertes”, añade.

Por esas características, asegura que las extremidades no eran completamente inútiles, aunque su función todavía sigue siendo un completo misterio.

“Es posible que hayan usado los brazos para el comportamiento reproductivo, como sostener a la hembra durante el apareamiento o sostenerse para ponerse de pie después de un descanso o una caída”, agrega Canale.

En todo caso, el experto asegura que, de alguna forma, los brazos diminutos les ofrecieron a ambas especies de dinosaurios un tipo de ventaja de supervivencia sobre otras.

Los restos fósiles de Meraxes Giga fueron excavados en el norte de la Patagonia en Argentina, en 2012. Foto: Juan Canale

Un fósil en excelente estado

“El fósil de M. gigas muestra regiones completas del esqueleto nunca antes vistas, como los brazos y las piernas, que nos ayudaron a comprender algunas tendencias evolutivas y la anatomía de los carcarodontosáuridos”, dice Canale.

Según los científicos, la excelente forma del fósil de M. gigas revela que tenía 45 años, medía cerca de 11 metros de largo y pesaba más de cuatro toneladas al momento de morir en la Patagonia norte. Asimismo, su especie habría florecido y alcanzado “un pico de diversidad poco antes de extinguirse”.

En su etapa de adultez, su cabeza estaba decorada con crestas, cuernos pequeños, surcos y protuberancias, posiblemente como rasgos para atraer parejas potenciales. “La selección sexual es una poderosa fuerza evolutiva. Pero dado que no podemos observar directamente su comportamiento, es imposible tener certeza al respecto”, sostiene Canale.