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Ciencia

¿Qué tan peligrosas son las subvariantes BA.4 y BA.5 en esta nueva ola de COVID-19?

Estas nuevas versiones de ómicron se están propagando en más de 60 países, incluido el Perú, con altos niveles de vacunación e infección previa.

Las subvariantes de ómicron BA.4 y BA.5 están impulsando los contagios en más de 60 países. Foto: NIH/referencial
Las subvariantes de ómicron BA.4 y BA.5 están impulsando los contagios en más de 60 países. Foto: NIH/referencial
Renzo Gonzales

Los contagios de COVID-19 vuelven a resurgir en distintas partes del mundo, ahora impulsados por BA.4 y BA.5, las nuevas subvariantes de ómicron. En Perú, donde el Ministerio de Salud anunció en junio el inicio de una cuarta ola, estas versiones del coronavirus están en aumento.

Desde que apareció la variante ómicron ‘original’ (BA.1), a fines de 2021, cada nueva subvariante (BA.2 y BA.2.12.1) se ha caracterizado por ser más transmisible y resistente a la inmunidad que la anterior.

BA.4 y BA.5 no son la excepción. Ambas comparten con sus ‘hermanas’ decenas de mutaciones, muchas de las cuales les confieren sus características preocupantes. Sin embargo, los científicos que las descubrieron por primera vez, en Sudáfrica, notaron que tenían algunos cambios adicionales.

Dos de estas mutaciones les resultaron inquietantes: L452R y F486V, que alteran la proteína Spike o espícula del virus (los ‘cuernos’ que tiene alrededor), la misma que usa para ingresar a las células humanas.

El coronavirus SARS-CoV-2 usa su proteína Spike para ingresar a las células humanas. Foto: NIH

L452R se vio anteriormente en Delta y otras variantes de interés. Los estudios de laboratorio determinaron que le da al virus una mayor capacidad de infectar las células y propagarse más rápido en el organismo.

En tanto, la mutación F486V no se ha visto en ninguna otra variante de interés, pero informes preliminares mostraron que permite al coronavirus escapar de algunos anticuerpos generados por la vacunación y la infección previa.

Aún más resistentes a los anticuerpos

Tal como sospecharon los especialistas, cuando BA.4 y BA.5 fueron puestas a prueba contra el suero de vacunados con tres dosis de Pfizer, observaron que la cantidad de anticuerpos que las neutralizaban eran 3,3 veces menor que con ómicron BA.1.

Asimismo, las personas que contaban con vacunación e infección previa por ómicron BA.1 generaban 2,9 veces menos anticuerpos contra BA.4 y BA.5.

Estas características pueden explicar por qué las nuevas subvariantes están ganando terreno fácilmente en países con altas tasas de vacunación e infección previa, como Estados Unidos, donde ya causan alrededor del 60% de los nuevos contagios registrados.

Solo algunas mutaciones diferencian a BA.4 de BA.5, pero esta última se está propagando con aún mayor rapidez. De hecho, algunos expertos la consideran la variante más transmisible hasta ahora.

Sin embargo, su alta tasa de contagio también podría deberse a que las restricciones pandémicas (mascarillas, distancia, aforo en locales, etc.) se han flexibilizado en varias partes del planeta.

Poca evidencia de una mayor gravedad

Una investigación liderada por científicos de la Universidad de Tokio halló que BA.4 y BA.5 se unían mejor a las células pulmonares, donde se replicaban de forma más eficiente que las anteriores subvariantes.

Partículas del coronavirus SARS-CoV-2 invadiendo las células del tejido pulmonar. Foto: NIAID.

El estudio, que aún no ha sido revisado por pares, también detectó que BA.4 y BA.5 causaban una enfermedad más grave en hámsteres. No obstante, esto no necesariamente se repite en los humanos.

Por ejemplo, cuando causaron la más reciente ola de contagios en Sudáfrica, en abril de este año, no se registró un aumento significativo en las hospitalizaciones ni en el número de muertes.

Por otra parte, en Reino Unido y Portugal, donde BA.4 y BA.5 se han vuelto dominantes, se observó un aumento de hospitalizaciones, pero no a los niveles de las primeras olas.

Todo parece indicar que, si bien estas nuevas subvariantes están infectando —y reinfectando— masivamente, la inmunidad (anticuerpos y linfocitos) obtenida por la vacunación y la infección previa sigue evitando los cuadros graves de COVID-19.

Aún es muy pronto para sacar conclusiones, pero, mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda proteger a los adultos mayores con una nueva dosis de refuerzo, ya que la inmunidad decae más rápidamente en esta población.