El grotesco test de embarazo que aplicaban los antiguos egipcios

En 1963, unos egiptólogos replicaron el método con resultados sorprendentes. Cuatro investigadoras, ahora, priorizan la traducción completa de los papiros en los que se describe el proceso.

Varios fragmentos de un papiro egipcio aún se encuentran sin traducir. Se trata de un libro con saberes milenarios de medicina incipiente. Foto: National Geographic/Universidad de Copenhague
Varios fragmentos de un papiro egipcio aún se encuentran sin traducir. Se trata de un libro con saberes milenarios de medicina incipiente. Foto: National Geographic/Universidad de Copenhague
Bruno Cueva V.

La Universidad de Copenhague, en Dinamarca, tiene bajo su cuidado una serie de manuscritos en papiro sobre medicina, botánica, astronomía y astrología del Antiguo Egipto. Pero uno en especial, de hace 3.500 años, analizado por la estudiante de doctorado Sofie Schiødt, nos remite a cómo eran los test de embarazo en aquella época, en la que los conocimientos sobre la salud eran rudimentarios.

Según Schiødt, del Departamento de Estudios Interculturales y Regionales, el papiro, que por un lado muestra el procedimiento médico para tratar enfermedades oculares, describe que una mujer embarazada primero debe depositar sus micciones en una bolsa de cebada y otra de trigo.

“Dependiendo de qué bolsa brote primero, se revela el sexo de su hijo. Y si ninguna de las bolsas brota, entonces no estaba embarazada”, afirmó Schiødt. Luego, agregó: “Eso realmente pone las cosas en perspectiva, ya que muestra que las ideas egipcias han dejado huellas miles de años después”.

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Si no hubiese efectos en ninguna de las dos bolsas, entonces ese test resultaba negativo. El manuscrito, no traducido en su totalidad, que forma parte del Carlsberg Papyrus Collection, es un tratado incipiente —aunque audaz— de nefrología.

La nefrología es la rama de la medicina interna que se ocupa en estudiar la estructura y la función de los riñones en el organismo humano. Sin los riñones trabajando a niveles óptimos, el cuerpo sería incapaz de eliminar desperdicios de la sangre y el exceso de agua.

“Es el texto médico más antiguo que se conoce sobre los riñones. Hasta ahora, algunos investigadores pensaban que los egipcios no sabían sobre los riñones, pero en este texto podemos ver claramente que sí”, expresó Amber Jacob, del Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo de la Universidad de Nueva York (EE. UU.), una de las cuatro estudiantes de doctorado centradas en esta curiosidad histórica de la ciencia.

Instrucciones egipcias de hace 3.500 años para practicar un test de embarazo. Foto: Carlsberg Papyrus Collection / University of Copenhagen

La egiptóloga Sofie Schiødt siguió comentando que estas ideas egipcias fueron recopiladas en textos romanos y griegos. Después, como una suerte de bola de nieve, pasó a los manuscritos medievales de Medio Oriente hasta la medicina premoderna del siglo XIX. Las pruebas de embarazo descansan en otro papiro del Museo Egipcio de Berlín; además, se menciona en una colección de folclore alemán de 1699 y en informes etnográficos —prácticas sociales de grupos humanos— de Asia Menor, de acuerdo con la revista Smithsonian Magazine.

El 1 de junio de 2014, el investigador Glenn D. Braunstein, del Departamento de Medicina en el Cedars-Sinai Medical Center (Los Angeles), citó a los “profetas de la orina”, un título real de la Edad Media, en su estudio publicado en Clinical Chemistry.

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“Es probable que los estrógenos (y posiblemente otros factores de crecimiento) presentes en la orina del embarazo sean responsables de la estimulación del crecimiento de las plantas en esta y otras pruebas relacionadas con plantas descritas en papiros y textos posteriores”, se subrayó en el artículo.

Mientras una sirvienta intenta revivir a una joven que se ha desmayado, un "profeta de la orina" examina un frasco de su orina. Foto: The J. Paul Getty Museum, Los Ángeles

Dentro del mismo archivo digital se añade que, durante la Edad Media, los médicos describieron gránulos, turbidez y cambios de color en la orina obtenida de mujeres encintas. “Los médicos que diagnosticaron el embarazo y una serie de otras condiciones médicas a través del examen de la orina fueron conocidos como ‘profetas de la orina’”, escribió Braunstein, endocrinólogo reproductivo y estudioso del cáncer de tiroides.

Aunque no había ciencia detrás de las pruebas del antiguo Egipto, de todos modos, en el volumen 7 de la revista Historia Médica (julio, 1963), los investigadores P. Ghalioungui, SH. Jalil y AR Ammar decidieron replicar el método, pero cambiando algunas piezas. Por sorpresa, las orinas surgidas de mujeres que no estaban embarazadas y hombres comunes no dejaban brotar los granos de trigo y cebada.

Las micciones de las mujeres gestantes, en cambio, sí ayudaron al crecimiento de los granos en el 70% de las veces. Sin embargo, el sexo de los niños se mantuvo incierto, una predicción que hizo quedar mal a los oráculos del Antiguo Egipto. Si bien el procedimiento de los test de embarazo ahora no guardan relación con estas ceremonias, entender estos comportamientos sociales confirma que el método científico se impone por su cuota justa de rigurosidad.