COVID-19: mujer estuvo infectada 11 meses y el virus mutó más de 20 veces en su cuerpo

Se trata de la infección más larga de COVID-19 jamás registrada y suscitó preocupación por la rápida evolución viral dentro del organismo de la paciente.

La paciente de 47 años se había sometido tres años antes a un tratamiento contra el cáncer de sangre que causó una disminución de sus anticuerpos. Foto referencial: Carlos Rosillo / El País
La paciente de 47 años se había sometido tres años antes a un tratamiento contra el cáncer de sangre que causó una disminución de sus anticuerpos. Foto referencial: Carlos Rosillo / El País
Ciencia LR

Un reciente estudio preliminar ha documentado el caso de una mujer sobreviviente de cáncer que estuvo infectada con el SARS-CoV-2 durante 335 días, periodo en que el virus desarrolló más de 20 mutaciones dentro de su cuerpo, una velocidad de evolución similar a cuando este patógeno circula entre la población general. Hasta la fecha, se trata de la infección de COVID-19 más larga jamás registrada.

En marzo del 2020, la mujer de 47 años fue internada por COVID-19 en los Institutos Nacionales de Salud en Bethesda (Maryland, Estados Unidos). Sin embargo, diez meses después, aún no se recuperaba de los síntomas de tos y falta de aire que la obligaron a necesitar oxígeno suplementario en casa. Durante ese tiempo, distintas pruebas COVID-19 dieron positivas en la paciente.

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Según el equipo del estudio, la infección de COVID-19 persistente pudo deberse a su inmunodepresión, un estado de debilidad de su sistema inmunitario. Tres años antes, la paciente se había sometido a un tratamiento efectivo pero agresivo contra el linfoma que redujo sus niveles de células B, principales productoras de anticuerpos.

En un principio, sus médicos creían que los resultados de los test COVID-19 se trataban de falsos positivos que reconocían restos inofensivos del virus que sobrevivieron tras la infección. No obstante, su carga viral se elevó nuevamente en marzo y, al secuenciar su genoma, detectaron que este era similar al de diez meses atrás.

En abril de 2021, después de 11 meses, la mujer eliminó la infección tras recibir remdesivir y un tratamiento con plasma de convalecencia bajo supervisión profesional. Desde esa fecha, no ha vuelto a dar positivo de coronavirus ni necesitar de oxígeno.

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El estudio concluyó que los pacientes inmunodeprimidos infectados podrían prolongar el cuadro de COVID-19, lo cual permite al virus mutar cada vez más rápido en el propio organismo. Ante dicha preocupación, los investigadores sugieren prestar atención a estos casos para protegerlos ante cuadros graves y prolongados y minimizar la probabilidad de nuevas variantes circulantes.

Otro estudio anterior informó del caso de un hombre inmunodeprimido que estuvo infectado durante cinco meses y cuyas mutaciones virales en su cuerpo no habían sido detectadas aún en la población general.