Se abre un enorme agujero en el “último hielo” del Ártico

Una abertura más grande que la ciudad de Lima apareció en medio del hielo más grueso y antiguo del Polo Norte, considerado el último refugio de las especies polares.

Agujero de 3.000 kilómetros cuadrados en "la última zona de hielo" en el Ártico. Foto: NASA
Agujero de 3.000 kilómetros cuadrados en "la última zona de hielo" en el Ártico. Foto: NASA
Ciencia LR

Un nuevo estudio documenta la formación de un agujero de 3.000 kilómetros cuadrados en el hielo más antiguo y grueso del Ártico, un área también conocida como “la última zona de hielo”.

Esta región, ubicada al norte de Groenlandia y la isla Ellesmere (norte de Canadá), es considerada la región del Polo Norte que perderá su hielo marino permanente y el último refugio para las especies de este ecosistema.

De acuerdo al documento publicado el jueves 14 de octubre en la revista científica Geophysical Research Letters, el agujero se formó en mayo de 2020 en la parte cercana a Ellesmere. Es otra señal de los rápidos cambios que se están produciendo en el Ártico.

Se estima que esta abertura del hielo marino, llamada polinia, se mantuvo durante dos semanas, lo cual desconcertó a los científicos porque en esta parte de la “última zona de hielo”, la capa tiene un espesor de hasta cinco metros.

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“Nadie había visto una polinia en esta área antes. Al norte de la isla de Ellesmere, es difícil mover el hielo o incluso derretirlo porque es grueso y hay bastante”, dijo en un comunicado Kent Moore, un investigador del Ártico en la Universidad de Toronto-Mississauga, quien fue el autor principal del estudio.

Vista satelital que muestra la polinia al norte de la isla Ellesmere y Groenlandia. Foto: NASA

La polinia se formó durante condiciones extremas de viento en un anticiclón persistente o una tormenta de alta presión con vientos fuertes, que giran en el sentido de las agujas del reloj, encontró Moore.

El investigador repasó por décadas las imágenes de hielo marino y los datos atmosféricos. A través de esto, descubrió que las polinias se formaron allí al menos dos veces antes, en condiciones similares en 2004 y 1988, pero nadie se había dado cuenta.

Las condiciones extremas del viento pueden crear una brecha al empujar el hielo a un lado —explicó David Babb, un investigador de hielo marino de la Universidad de Manitoba que no participó en el estudio—, pero es inusual que una capa tan gruesa, como en la última zona de hielo, se mueva especialmente lejos de la costa, donde los vientos tienden a ser más débiles que cerca de ella.

Por tanto, el nuevo estudio muestra que la región puede no ser tan resistente al cambio climático como se pensaba anteriormente.

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“La formación de una polinia en esta área es realmente interesante. Es como una grieta en el escudo de esta capa de hielo sólido. Este suceso también resalta cómo está cambiando el Ártico “, dijo Babb.

Dado que el hielo del Ártico se vuelve más delgado cada año, las polinias podrían formarse con más frecuencia, lo que desencadena un ciclo de retroalimentación de la pérdida de hielo.

“Lo que pasa con el adelgazamiento del hielo es que es más fácil moverlo. A medida que el hielo se adelgaza, es más fácil crear estas polinias con un forzamiento menos extremo, por lo que existe alguna evidencia de que estas pueden volverse más comunes o más grandes que en el pasado “, aseguró Moore.

Por otro lado, las temperaturas más cálidas significan que es poco probable que se reemplace el hielo perdido.

Las polinias se forman principalmente de dos maneras: el hielo se expulsa de la región o se derrite, generando el agujero. Tienden a formarse en los mismos lugares año tras año. Generalmente crecen cerca de la costa, donde el paisaje puede canalizar los vientos a lo largo de la costa, soplando de manera constante en el mismo lugar.

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En tanto, las polinias no son necesariamente malas para su ecosistema local en escalas de tiempo breves. El hielo cubierto de nieve no deja entrar mucha luz al agua debajo de él, lo que limita la cantidad de fotosíntesis en la vegetación marina y eso ralentiza la productividad en los niveles superiores de la cadena alimentaria. Cuando el hielo se rompe, el ecosistema se anima, es decir, se llena peces y llegan depredadores como aves, focas y osos polares.

“Hay un tiempo transitorio en el que si comenzamos a perder hielo, podría haber una ganancia neta porque sería más productivo. Pero a largo plazo, a medida que el hielo se derrita y se mueva mar adentro y especies como las morsas y las aves marinas pierden acceso a él, perdemos ese beneficio. Y, finalmente, hace tanto calor que las especies no pueden sobrevivir “, dijo Moore.