“Nadie sobrevivió”: la antigua ciudad que fue arrasada por una explosión en el cielo

Una investigación de varios años revela el fenómeno que asesinó a los 8.000 habitantes de una ciudad de Medio Oriente y que fue similar a lo narrado en la Biblia sobre Sodoma.

Recreación del impacto que acabó con la antigua Tall el-Hammam. Imagen: Universidad de California, Santa Bárbara
Recreación del impacto que acabó con la antigua Tall el-Hammam. Imagen: Universidad de California, Santa Bárbara
Ciencia LR

Tras 15 años de excavaciones en una antigua ciudad de Jordania, cerca del Mar Muerto, un equipo de 21 científicos de EE. UU., Canadá y República Checa ha determinado que ese lugar fue devastado por la explosión de un asteroide en la atmósfera hace más de tres milenios.

La evidencia de este suceso fue publicada recientemente en la revista Scientific Reports. Uno de los autores, Christopher R. Moore, arqueólogo de la Universidad de Carolina del Sur, relata en el portal The Conversation la reconstrucción de los hechos de aquel fatídico día:

“Mientras los habitantes de una antigua ciudad del Medio Oriente ahora llamada Tall el-Hammam realizaban sus actividades diarias un día hace unos 3.600 años, no tenían idea de que una roca espacial helada e invisible se acercaba a ellos a una velocidad de aproximadamente 61.000 kilómetros por hora (km/h).

Destellando a través de la atmósfera, la roca explotó en una enorme bola de fuego a unos 4 kilómetros sobre el suelo. La explosión fue unas 1.000 veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima.

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Los conmocionados habitantes de la ciudad que la miraron quedaron cegados al instante. La temperatura del aire se elevó rápidamente por encima de los 2.000 grados Celsius. La ropa y la madera estallaron inmediatamente en llamas. Espadas, lanzas, adobe y cerámica comenzaron a derretirse. Casi de inmediato, toda la ciudad se incendió.

Unos segundos más tarde, una onda de choque masiva se estrelló contra la ciudad. Moviéndose a 1.200 km/h, era más poderoso que el peor tornado jamás registrado. Los vientos mortales azotaron la ciudad, demoliendo todos los edificios. Cortaron los 12 metros de altura del palacio de 4 pisos y arrojaron los escombros revueltos al siguiente valle.

Ninguna de las 8.000 personas o animales dentro de la ciudad sobrevivió: sus cuerpos fueron destrozados y sus huesos explotados en pequeños fragmentos.

Aproximadamente un minuto después, a 22 kilómetros al oeste de Tall el-Hammam, los vientos de la explosión golpearon la ciudad bíblica de Jericó. Los muros de Jericó se derrumbaron y la ciudad se quemó hasta los cimientos”.

¿Cómo hicieron los científicos (arqueólogos, geólogos, geoquímicos, entro otros) para lograr explicar con tanto detalle este escalofriante acontecimiento?

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“Una tormenta de fuego”

Cuando observaron las excavaciones de la ciudad en ruinas, pudieron distinguir una capa desordenada oscura de aproximadamente 1,5 metros de carbón, ceniza, adobe derretido, cerámica derretida y metal fundido.

Investigaciones cerca de las ruinas. La capa que reveló la destrucción está a la mitad de cada pared expuesta. Foto: Phil Silvia

“Era evidente que una intensa tormenta de fuego había destruido esta ciudad hace mucho tiempo”, anotó Moore.

“Nadie estaba exactamente seguro de lo que había sucedido, pero esa capa no fue causada por un volcán, un terremoto o una guerra. Ninguno de ellos es capaz de fundir metal, adobe y cerámica”, prosiguió.

Al usar un programa para calcular la posibilidad de una explosión causada por un impacto cósmico, determinaron que el probable causante había sido un asteroide de entre 56 y 60 metros. Pero, ante la ausencia de un cráter de impacto, aún necesitaban saber qué le sucedió exactamente a la ciudad.

Ubicación de la ciudad, ahora llamada Tall el-Hammam, devastada por la explosión. Imagen: NASA

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Convertidos en ‘diamante’

Hallaron granos de arena finamente fracturados llamados cuarzo impactado que solo se forman a presiones extremas de 5 gigapascales. “Imagine seis tanques militares Abrams de 68 toneladas apilados en su pulgar”, comparó Moore.

En tanto, la madera y las plantas de la zona se convirtieron instantáneamente en diamonoides, un material similar al diamante formado por las altas presiones y temperaturas de la bola de fuego que se formó en la atmósfera.

Los experimentos con hornos de laboratorio mostraron que la cerámica y los ladrillos de barro en Tall el-Hammam se derritieron a temperaturas superiores a los 1.500 C°.

Asimismo, se percataron de que las superficies de la cerámica y el vidrio fundido estaban salpicadas de pequeños granos metálicos derretidos que solo alcanzan ese estado a temperaturas cercanas a los 2.500 C°.

Izquierda: materiales similares a diamantes formados por las altas temperaturas y presión extrema. Derecha: esférulas de arena derretida, yeso de palacio y metal derretido. Fotos: Malcolm LeCompte

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La suma de toda esta evidencia muestra que las temperaturas en el lugar aumentaron más que las de los volcanes, la guerra y los incendios normales de la ciudad.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que el único proceso natural que explicaba lo observado era un estallido cósmico en el aire. Este evento destructivo ocurre cuando un objeto espacial explota en la atmósfera antes de impactar en el suelo.

¿Relación con el relato bíblico?

El estudio contempla la posibilidad de que la descripción oral de la destrucción de la ciudad se haya transmitido durante generaciones hasta que se registró como la historia bíblica de Sodoma.

La Biblia describe la devastación de un centro urbano cerca del Mar Muerto: piedras y fuego cayeron del cielo, más de una ciudad fue afectada, un denso humo se elevó de los incendios, los habitantes de la ciudad murieron y los cultivos de la superficie fueron destruidos. Estos aspectos hacen al relato “consistente con un estallido cósmico en el aire”, escribieron los autores

El evento de Tall el-Hammam puede ser la segunda destrucción más antigua de un asentamiento humano causada por un impacto o estallido cósmico, después de la aldea de Abu Hureyra en Siria hace unos 12.800 años.

Los autores advierten de lo inevitable que puede ser un nuevo evento de estallido cósmico en el aire, algo que ya se registró en Rusia en 1908 (Tunguska) y con menor magnitud en 2013 (Cheliábinsk).

Explosiones en la atmósfera como la que ocurrió sobre Tall el-Hammam pueden devastar ciudades y regiones enteras, independientemente de la infraestructura urbana actual.

“A menos que los telescopios terrestres o en órbita detecten estos objetos rebeldes, es posible que el mundo no tenga ninguna advertencia, al igual que la gente de Tall el-Hammam”, finaliza Moore.