Astrónomos detectan una gigantesca estructura en la Vía Láctea y no saben qué es

Los científicos han calculado que esta rareza mediría hasta 16.300 años luz, distancia que, con total sorpresa, desborda el límite común de los brazos de nuestra galaxia.

La Vía Láctea, donde se ubican estos planetas, vista desde el parque nacional de Nambung, al oeste de Australia. Foto: NASA / Muchael Goh
La Vía Láctea, donde se ubican estos planetas, vista desde el parque nacional de Nambung, al oeste de Australia. Foto: NASA / Muchael Goh
Ciencia LR

Un equipo científico dirigido por Chong Li, astrónomo de la Universidad de Nanjing (China), utilizó el gran radiotelescopio esférico de apertura de quinientos metros (FAST) y descubrió una estructura en forma de rizo de gas dentro de la Vía Láctea a la que denominaron Cattail, sector que podría ser también un brazo de espiral galáctico nunca antes visto. Los resultados de las observaciones están disponibles en la plataforma de preimpresión Arxiv.org por medio de la revista especializada The Astrophysical Journal Letters.

La pregunta sobre cómo se produce un filamento tan enorme en la ubicación galáctica extrema permanece abierta. Alternativamente, Cattail podría ser parte de un nuevo brazo, aunque es desconcertante que la estructura no siga completamente la deformación del disco galáctico”, recalcaron los firmantes del artículo.

Componer un mapa de tres dimensiones de la Vía Láctea para distinguir cada una de sus ubicaciones no es trabajo sencillo o automatizado. En primer lugar, calcular las distancias de los objetos cósmicos requiere de una tecnología con alto porcentaje de precisión. Diferenciar entre grupos de cuerpos astronómicos o simplemente objetos errabundos del espacio produce, por ahora, ciertas confusiones.

Investigaciones anteriores del año 2019 se habían enfocado en buscar nubes de hidrógeno atómico neutro (HI), las cuales se pueden hallar en los brazos espirales de galaxias.

Dicha estructura se movía hasta las regiones exteriores de la galaxia —distanciada a 71,750 años luz del centro—, con un tamaño de alrededor de 3.590 años luz de largo y 675 años luz de ancho, más grande que cualquier brazo espiral conocido.

Después de obtener más datos de FAST y combinarlos con la encuesta HI4PI —de Australia y Alemania— de todo el cielo, descubrieron que ese posible filamento mediría incluso hasta 16.300 años luz. No se sabe hasta ahora el porqué la estructura sobrepasa el límite común de los brazos de nuestra galaxia, por lo que su nombramiento permanece indeterminado.

Los científicos no se atreven todavía a anunciar con certeza qué han detectado realmente, solo se han limitado a dar pocas opciones gracias al dictado de la tecnología actual.

“Si bien estas preguntas permanecen abiertas con los datos existentes (...). Las observaciones proporcionan nuevos conocimientos sobre nuestra comprensión de la estructura galáctica”, subrayó el conjunto de expertos.