Captan, por primera vez, cómo un agujero negro devora a una estrella de neutrones

Los observatorios LIGO y Virgo, de EE. UU. e Italia respectivamente, nos reafirman que los agujeros negros son unas de las regiones más temerarias del universo.

Representación artística de la fusión de un agujero negro y una estrella de neutrones que muestra la interrupción de las mareas. Foto: T.Dietrich, N.Fischer, S.Ossokine, H.Pfeiffer, T.Vu, V.Chaurasia y T. Dietrich
Representación artística de la fusión de un agujero negro y una estrella de neutrones que muestra la interrupción de las mareas. Foto: T.Dietrich, N.Fischer, S.Ossokine, H.Pfeiffer, T.Vu, V.Chaurasia y T. Dietrich
Ciencia LR

Un equipo internacional de astrónomos, integrado por más de 1.000 científicos, ha detectado, por primera vez, un agujero negro ‘tragando’ una estrella de neutrones, un hito que documenta la colisión de los dos objetos más extremos y enigmáticos del universo.

Los observatorios LIGO, en Estados Unidos, y Virgo, en Italia, han captado las ondas gravitacionales procedentes de la ‘espiral de muerte’ y la fusión de una estrella de neutrones con un agujero negro, no una sino dos veces, según publican en The Astrophysical Journal Letters.

La profesora Susan Scott, coautora del estudio, de la Escuela de Investigación de Física de la ANU en el Centro de Astrofísica Gravitacional, dijo que los eventos ocurrieron hace unos 1.000 millones de años, pero fueron tan masivos que todavía podemos observar sus ondas gravitacionales.

“Estas colisiones han sacudido el universo hasta su núcleo y hemos detectado las ondas que han enviado a través del cosmos. Cada colisión no es solo el encuentro de dos objetos masivos y densos. Es realmente como el ‘Pac-Man’, con un agujero negro que se traga a su estrella de neutrones compañera”, explicó en un comunicado.

Uno de los eventos incluía un agujero negro con una masa nueve veces mayor que nuestro propio Sol y una estrella de neutrones con una masa dos veces mayor que la del astro rey.

El otro evento incluía un agujero negro con unas seis veces la masa de nuestro Sol y una estrella de neutrones con 1,5 veces su masa.

El profesor Scott, también investigador jefe del Centro de Excelencia para el Descubrimiento de las Ondas Gravitacionales (OzGrav) del ARC, señaló que el equipo internacional había captado anteriormente muchos sucesos de colisión de dos agujeros negros, así como de dos estrellas de neutrones que chocaban entre sí.

“Ahora hemos completado la última pieza del rompecabezas con las primeras observaciones confirmadas de ondas gravitacionales procedentes de la colisión de un agujero negro y una estrella de neutrones”, destacó.

El doctor Johannes Eichholz, del Centro de Astrofísica Gravitacional de la ANU e investigador asociado de OzGrav, acotó que las dos detecciones se hicieron originalmente el 5 y el 15 de enero de 2020.

“Este tipo de detecciones son increíblemente raras. No hemos detectado estos eventos una vez sino dos veces y con 10 días de diferencia. Al igual que las ondas de estos dos eventos, que se han sentido 1.000 millones de años después, estos hallazgos tendrán un profundo impacto en nuestra comprensión del universo durante muchos años”, declaró Eichholz.

Con información de Europa Press.