COVID-19: ajuste de mascarilla es más importante que uso de doble capa de tela

Ciencia LR

El material utilizado en nuestra mascarilla de doble capa, según los CDC, también aumenta las barreras contra el contagio de COVID-19. Foto: Gobierno de Rioja
El material utilizado en nuestra mascarilla de doble capa, según los CDC, también aumenta las barreras contra el contagio de COVID-19. Foto: Gobierno de Rioja

Si no nos colocamos bien las mascarillas, tapándonos nariz, boca y barbilla, de nada servirá contra el contagio de coronavirus por partículas infectadas en el aire.

Usar mascarilla no solo nos protege a nosotros de contagiarnos de COVID-19, sino también a los demás, en caso seamos pacientes asintomáticos. Este domingo 18 de abril, los ciudadanos de Israel ya se pudieron quitar parcialmente este elemento porque una gran proporción de sus habitantes se han vacunado; sin embargo, otros sectores del planeta están obligados a seguir tapándose el rostro y desarrollar medidas complementarias.

En tal línea de investigación, un equipo de científicos de la Universidad de Carolina de Norte (UNC), la Agencia de Protección Ambiental y el Instituto Oak Ridge de Educación Científica —las tres instituciones se ubican en los Estados Unidos— resolvió que las mascarillas de doble capa de tela son eficientes, pero más importante es el nivel de ajuste al rostro en relación a la forma de la cabeza.

“Un problema frecuente con algunas mascarillas es que a veces pueden dejar huecos entre la mascarilla y la cara del usuario. Cuando existen estos huecos, el aire con gotitas respiratorias que contienen el virus puede entrar y salir por los bordes de la mascarilla (arriba o a los lados). Para ayudar a prevenir la fuga de aire, las mascarillas se deben ajustar perfectamente a los lados de la cara, sin huecos”, explican, refiriéndose a este tema, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en su plataforma web.

El artículo especializado está colgado en JAMA Internal Medicine, revista mensual revisada por pares.

La PhD. Emily Sickbert-Bennett, autora principal del estudio, no obstante, comentó que el ajuste de los barbijos a la cara no es perfecto, aunque están diseñados para que el potencial de filtración sea el óptimo y así poder hacerle frente al coronavirus.

Según el toxicólogo de inhalación Phillip Clapp, experto de la UNC, quien estuvo probando la eficiencia de filtración ajustada (FFE) de las mascarillas, examinaron los movimientos normales de una persona durante el día: “Inclinarse por la cintura, hablar y mirar de izquierda a derecha, de arriba a abajo”, dijo.

En términos generales, la FFE media de una mascarilla simple (55%) mejoró con la utilización de una mascarilla doble (66%). De esta forma, se eleva el nivel de protección anti-COVID-19 aunque sea en 11%, cifra que parece corta, pero cobra relevancia considerando que engloba a miles de individuos.

“Hemos descubierto que usar dos mascarillas sueltas no le brindará el beneficio de filtración que tendrá una mascarilla de procedimiento ajustada”, añadió Sickbert-Bennet sobre este protocolo de salubridad contra el coronavirus.