El “Glaciar del Juicio Final” podría derretirse más rápido de lo previsto

Europa Press

El glaciar Thwaites, ubicado en la Antártida Occidental. Foto: Carolyn Beeler/ The World
El glaciar Thwaites, ubicado en la Antártida Occidental. Foto: Carolyn Beeler/ The World

Científicos hallaron nuevas corrientes de agua caliente que atacan la base de glaciar Thwaites, más grande que Uruguay y con el potencial de elevar el nivel del mar hasta un metro.

Por primera vez, los científicos han podido obtener datos del subsuelo del glaciar Thwaites, también conocido como “Glaciar del Juicio Final” por su potencial aporte a la subida del nivel del mar.

Han descubierto que el suministro de agua caliente al glaciar es mayor de lo que se pensaba, lo que hace temer un derretimiento más rápido y una aceleración del flujo de hielo.

Con la ayuda del submarino Ran, sin tripulación, que se abrió paso bajo el frente del glaciar Thwaites, los investigadores han realizado una serie de nuevos descubrimientos, que publican en la revista Science Advances.

El nivel global del mar se ve afectado por la cantidad de hielo que hay en tierra, y la mayor incertidumbre en las previsiones es la evolución futura de la capa de hielo de la Antártida Occidental, señala Anna Wahlin, profesora de oceanografía de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, y autora principal del nuevo estudio.

La capa de hielo de la Antártida Occidental es responsable de alrededor del 10% de la tasa actual de aumento del nivel del mar; pero también es la que tiene más potencial para aumentar esa tasa porque los cambios más rápidos de todo el mundo se están produciendo en el glaciar Thwaites, cuya superficie es 192.000 kilómetros cuadrados, mucho más grande que Uruguay. El colapso total de esta plataforma de hielo podría aumentar el nivel del mar hasta en un metro.

Debido a su ubicación y forma, el Thwaites es especialmente sensible a las corrientes oceánicas cálidas y saladas que se abren paso por debajo de él. Este proceso puede provocar un deshielo acelerado en el fondo del glaciar y el movimiento hacia el interior de la llamada zona de encallamiento, el área donde el hielo pasa de descansar en el lecho marino a flotar en el océano.

El glaciar está lejos de las estaciones de investigación, en una zona que suele estar bloqueada por el grueso hielo marino y muchos icebergs, por lo que ha habido una gran escasez de mediciones in situ de esta zona. Esto significa que existen grandes lagunas en el conocimiento de los procesos del límite hielo-océano en esta región.

En el estudio, los investigadores presentan los resultados del sumergible que midió la fuerza, la temperatura, la salinidad y el contenido de oxígeno de las corrientes oceánicas que pasan por debajo del glaciar. “Se trata de las primeras mediciones realizadas bajo el glaciar Thwaites”, afirma Anna Wahlin.

El submarino Ran exploró la base del glaciar. Foto: Filip Stedt

Los resultados se han utilizado para trazar un mapa de las corrientes oceánicas bajo la parte flotante del glaciar. Los investigadores descubrieron que existe una conexión profunda hacia el este a través de la cual fluyen las aguas profundas de la bahía de Pine Island, una conexión que antes se creía bloqueada por una cresta submarina.

El grupo de investigación también ha medido el transporte de calor en uno de los tres canales que conducen el agua caliente hacia el glaciar Thwaites desde el norte.

“Los canales por los que el agua caliente accede y ataca a Thwaites no los conocíamos antes de la investigación. Utilizando los sonares del barco, anidados con la cartografía oceánica de muy alta resolución del Ran, pudimos descubrir que hay caminos distintos que el agua toma para entrar y salir de la cavidad de la plataforma de hielo, influenciados por la geometría del fondo oceánico”, explica el doctor Alastair Graham, de la Universidad del Sur de Florida.

Sus cálculos indican que solo esta corriente hace perder al Thwaites 75 kilómetros cúbicos de hielo al año, que equivale a casi todo el derretimiento basal de esta plataforma de hielo entre 2010 y 2018.

Los investigadores también observaron que grandes cantidades de agua de deshielo fluyen hacia el norte, alejándose del frente del glaciar.

Las variaciones en la salinidad, la temperatura y el contenido de oxígeno indican que la zona bajo el glaciar es un área activa hasta ahora desconocida en la que confluyen y se mezclan diferentes masas de agua, lo que es importante para comprender los procesos de fusión en la base del hielo.

Las observaciones muestran que el agua caliente se aproxima por todos los lados a los puntos de pinzamiento, lugares críticos en los que el hielo está conectado al lecho marino y da estabilidad a la plataforma de hielo. El deshielo alrededor de estos puntos de fijación puede provocar la inestabilidad y el retroceso de la plataforma de hielo y, posteriormente, el desprendimiento del glaciar sobre el mar.