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Restos de un antiguo planeta podrían estar enterrados dentro de la Tierra

Hay dos enormes ‘continentes’ ocultos debajo de África y el océano Pacífico, los cuales estarían allí desde que nuestro planeta chocó con otro mundo, según una nueva teoría.

Estructuras en lo profundo del manto de la Tierra. Imagen: Quanta Magazine
Estructuras en lo profundo del manto de la Tierra. Imagen: Quanta Magazine
Ciencia LR

La hipótesis de que la Luna se formó tras la colisión del protoplaneta Theia con la Tierra hace 4.500 millones de años es la más aceptada debido a las sólidas pruebas que se han presentado. Ahora, una nueva teoría sostiene que enormes fragmentos de aquel mundo antiguo se encuentran en el interior de nuestro planeta.

Desde hace décadas, los sismólogos han tratado de entender el origen de dos estructuras del tamaño de continentes que se encentran debajo de África occidental y el océano Pacífico, enterradas en lo profundo del manto, y pegadas al núcleo terrestre. Ambas tienen hasta 1.000 kilómetros de altura y varias veces más de ancho. Las ondas sísmicas de los terremotos disminuyen abruptamente cuando atraviesan estas misteriosas regiones, lo que sugiere que son más densas y químicamente diferentes de la roca que las rodea, detalla la revista Science.

Recreación del "gran impacto", cuando Theia chocó con la Tierra. Foto: difusión

En la Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria, realizada la semana pasada, un equipo de científicos liderado por Qian Yuan, geólogo de la Universidad Estatal de Arizona (ASU), presentó nuevos datos que sostienen que esas estructuras son los restos de Theia que terminaron dentro de la Tierra.

Edward Garnero, un sismólogo de ASU que no participó en el trabajo, dice que es la primera vez que alguien reúne múltiples líneas de evidencia y presenta una teoría sólida. “Creo que es completamente viable hasta que alguien me dice que no lo es”, expresó.

El coautor de esta hipótesis, Steven Desch, había presentado antes un estudio que determinó que, después del choque, el núcleo de Theia se habría fusionado rápidamente con el de la Tierra. Asimismo, estableció que las rocas del manto de Theia, que eran entre 1,5% y 3,5% más densas que las de nuestro planeta, terminarían apiladas cerca del núcleo terrestre, tal como se observa en las estructuras mencionadas.

A los autores de esta nueva hipótesis les queda un largo camino para demostrar que están en lo correcto. Futuras investigaciones podrían darles la razón o encontrar otras explicaciones para la existencia de esas regiones en el interior de la Tierra.