Siete objetos interestelares, en promedio, visitan el sistema solar cada año

A raíz de estos cálculos publicados en un estudio preliminar, podríamos enviar una nave espacial a los visitantes extrasolares para investigarlos.

Avi Loeb, director del departamento de astronomía de la Universidad de Harvard, sostiene que el Oumuamua proviene de una inteligencia extrasolar. Foto: ESA / Hubble, NASA, ESO, M. Kornmesser
Avi Loeb, director del departamento de astronomía de la Universidad de Harvard, sostiene que el Oumuamua proviene de una inteligencia extrasolar. Foto: ESA / Hubble, NASA, ESO, M. Kornmesser
Ciencia LR

La detección del Oumuamua (’mensajero de lejos que llega primero’, en hawaiano), el 19 de octubre de 2017, remeció los cimientos de las astronomía: era el primer objeto que provenía desde las afueras del sistema solar. Al principio se creyó que se trataba de un cometa; luego, los científicos lo postularon como un asteroide. Incluso Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard, no descarta, hasta ahora, que hayamos sido testigos de la incursión de una nave alienígena.

Casi dos años más tarde, el 30 de agosto de 2019, un astrónomo aficionado detectó un cometa extrasolar al que apodaron 2I/Borisov. Uno de los detalles que más llamó la atención fue su órbita excéntrica captada por el sistema Scout de la NASA. Pieter van Dokkum y un grupo de científicos de la Universidad de Yale expresaron que solo la cola del objeto interestelar (ISO) media 160.000 kilómetros, aproximadamente 14 veces mayor al diámetro de la Tierra.

La afinidad entre estas dos apariciones, sumado a que nuestra vigilancia del espacio ya sobrepasó —al menos— su etapa embrionaria, ha conducido a la ciencia hacia nuevos derroteros. Un equipo de investigadores de la Iniciativa de Estudios Interestelares (i4is) y expertos del Instituto de Tecnología de Florida, el Instituto de Teoría y Computación (ITC) de Harvard, la Universidad de Texas en Austin, la Universidad Técnica de Munich y el Observatorio de Paris calcularon que 7 ISO cruzan el sistema solar cada año, en promedio.

Los detalles del estudio no revisado por pares se alojan en arxiv.org, plataforma de preimpresión.

“Encontrar ISO adicionales y planificar misiones para interceptar o reunirse con estos cuerpos se beneficiará enormemente del conocimiento de sus posibles órbitas y tasas de llegada”, expusieron los firmantes del artículo. Es decir, podríamos enviar una nave espacial a su encuentro.

Marshall Eubanks, director ejecutivo de Asteroid Initiatives, proyecto que desarrolla tecnología de velas solares para reducir costos de exploración en asteroides, le aseguró a Universe Today que los hallazgos de Oumuamua y 2I/Borisov han tenido un impacto profundo.

Representación artística del 2I/Borisov, el segundo viajero interestelar que ingresa a nuestro sistema solar. Foto: NRAO / AUI / NSF, S. Dagnello

“(Los dos ejemplos) nos brindan la oportunidad de estudiar y, en el futuro, tocar literalmente exocuerpos décadas antes de las primeras misiones posibles incluso a las estrellas más cercanas, como Próxima Centauri”, añadió Eubanks.

En el estudio, propusieron que muchos de los objetos se moverían a una velocidad mayor si se comparan con Oumuamua (26 km/s). Al ser catalogado como cometa, las apariciones similares a 2I/Borisov se identificarían una vez cada 10 o 20 años.

Las principales iniciativas relacionadas al objetivo de exploración empezaron con el Proyecto Lyra en 2017. Tras ello, se planea el lanzamiento del Comet Interceptor de la ESA para el 2029, una nave espacial robótica. Por otro lado, el Proyecto Starshot buscará acelerar velas ultraligeras al 5% de la velocidad de la luz hacia la enana roja Próxima Centauri, el sistema más cercano al Sol, a 4,22 años luz de distancia.