COVID-19: comer en restaurantes aumenta los casos de infección y muertes

Ciencia LR

larepublica_pe

El uso de mascarillas se ha convertido desde hace mucho tiempo en el arma fundamental para prevenir la COVID-19. Sin embargo, tras la reapertura de los restaurantes, las medidas se relajan. Foto: EFE
El uso de mascarillas se ha convertido desde hace mucho tiempo en el arma fundamental para prevenir la COVID-19. Sin embargo, tras la reapertura de los restaurantes, las medidas se relajan. Foto: EFE

En los Estados Unidos, después de que pasaran 40 días desde la reapertura de los restaurantes, la tasa de incremento de muertes subió entre 2 a 3%.

El uso obligatorio de las mascarillas ayudó a que las tasas de contagios y muertes disminuyan luego de 20 días de instaurada la norma, pero con el pasar de la cuarentena estricta y el relajo del distanciamiento social las cifras negativas han empezado a golpear nuevamente.

Un estudio reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, advirtió que la aglomeración en restaurantes, donde necesariamente los comensales deben retirarse las mascarillas para comer, se ha relacionado a un incremento de infecciones y fallecimientos por la COVID-19.

Los datos analizados corresponden al periodo revisado entre el 1 marzo y 31 diciembre de 2020. “Las políticas que requieren el uso de mascarillas universales y restringen las comidas en los restaurantes en las instalaciones son componentes importantes de una estrategia integral para reducir la exposición y la transmisión del SARS-CoV-2″, mencionaron los firmantes del documento epidemiológico.

En palabras del autor principal del estudio de los CDC, el PhD. Gery Guy Jr., el efecto acumulativo/diario de disminución de casos va sumando “hasta ser bastante sustancial”. Sus declaraciones se dan en el siguiente contexto: considerando el inadecuado o nulo uso de las mascarillas, las cifras de muertes crecían en 2 o 3 puntos porcentuales. Aunque parece poco, el embate se siente a corto plazo y, además, esos números pequeños representan a centenares de pacientes.

William Hanage, profesor asociado de epidemiología del Centro de Dinámica de Enfermedades Transmisibles en la Universidad de Harvard, quien no formó parte del proyecto, opinó que el presente trabajo sostiene argumentos “convincentes” de que hace falta controlar a los comensales en los restaurantes para enfrentar mejor la pandemia.

En total, durante el periodo del estudio, 3.076 locales de comida reabrieron en condados y tras un promedio de 40 días, las estadísticas desfavorecieron a esta actividad.

Estos 40 días exentos de observaciones críticas se explicarían, conforme a la entidad citada líneas atrás, por lo siguiente: una cantidad de dueños de restaurantes no habrían estado dispuestos a abrir sus negocios; o, viendo la otra cara de la moneda, la cautela y miedo de los clientes frenaron sus deseos de salir de casa para dirigirse a estos establecimientos.

Hanage agregó que siempre hay un retraso en el tiempo en que la gente se infecta y se enferma. A pesar de que los comensales no fallezcan dependiendo del grado de infección, contagiarían a otros que sí generarían síntomas mortales.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta una dificultad, según los CDC: si se prohíbe comer en instalaciones externas, esa restricción podría tener un impacto en la economía y la industria de los alimentos. Ante ello, y como medida de solución, la agencia de salud recomienda “evaluar el efecto de una estrategia comunitaria”

“Con la aparición de variantes de COVID-19 más transmisibles, las medidas de mitigación de la comunidad son cada vez más importantes como parte de una estrategia más amplia para disminuir la exposición y reducir la transmisión del SARS-CoV-2″, recalcan los científicos.