COVID-19: cuatro señales para detectar la aparición de variantes peligrosas

Ciencia LR

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11 Feb 2021 | 13:12 h
Imagen capturada a través de un microscopio de células del nuevo coronavirus que han sido aisladas de un paciente. Foto: EFE
Imagen capturada a través de un microscopio de células del nuevo coronavirus que han sido aisladas de un paciente. Foto: EFE

El caos provocado por las altas tasas de infecciones y hospitalizaciones es algo que comparten las nuevas variantes del coronavirus detectadas en Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

Reino Unido, Sudáfrica y Brasil son tres países completamente distintos, pero que comparten algo en común: el surgimiento de nuevas variantes de coronavirus que al ser más contagiosas han provocado caos por las altas tasas de infecciones y hospitalizaciones.

Por ejemplo, luego de una cuarentena estricta, Reino Unido comenzó a experimentar una disminución de casos en todo el país en noviembre de 2020, excepto en la provincia de Kent, donde los hospitales colapsaron de personas infectadas con la COVID-19.

En Sudáfrica una nueva ola del coronavirus azotaba extrañamente la provincia de Eastern Capen en octubre de 2020. El número de casos comenzó a subir en comparación con el resto del país, que se estaba estabilizando después del primer brote.

La ciudad brasileña de Manaos alcanzó su punto máximo el 15 de enero, cuando los hospitales completamente llenos se quedaron sin oxígeno.

La tendencia es que continúen ocurriendo otras mutaciones mientras el virus esté en circulación, pero la experiencia en esas tres naciones hizo que los expertos identificaran cuatro señales de advertencia para monitorear nuevas variantes, según BBC News Brasil.

1.- Aumento de hospitalizaciones

Una de las principales señales que indican el surgimiento de nuevas variantes del coronavirus es que ocurra un aumento brusco de hospitalizaciones y muertes.

Como lo sucedido en Sudáfrica, cuando los científicos investigaron los cambios genéticos en el coronavirus que circulaba en la provincia de Eastern Cape y encontraron que era una variante con 20 mutaciones, un número considerado alto para Sars-CoV-2.

Luego identificaron dos mutaciones que más tarde se encontrarían en la variante descubierta en Manaos (Brasil): la N501Y y la E484K.

Ambas mutaciones están localizadas en la ‘espiga’ del Sars-CoV-2, como se le llama a la proteína que sirve como punto de conexión entre el coronavirus y las células del cuerpo humano.

La N501Y hace que el virus sea más contagioso, mientras que la E484K evita la acción de los anticuerpos neutralizantes, que se ubican entre la espiga y las células humanas para evitar que el virus se multiplique.

La última mutación preocupa a los científicos porque parece reducir la eficacia de las vacunas y se sospecha que facilitan la reinfección en personas que ya fueron contagiadas por el virus original, informa BBC.

Un equipo médico revisa a un grupo de pacientes en UCI para COVID-19 del Hospital Gilberto Novaes en Manaos, Brasil. Foto: AFP

2.- Incidencia de reinfecciones

Si una localidad empieza a registrar aumento de infecciones en personas que ya han contraído COVID-19 anteriormente, esta es otra señal de la posible presencia de variantes.

Según un estudio de Public Health England (Reino Unido), la mayoría de las personas que han contraído COVID-19 (83%) tiene inmunidad durante al menos cinco meses. Por ende, si se reinfectan, puede que haya una variante en circulación capaz de eludir los anticuerpos producidos por el sistema inmunológico después de una primera infección.

La reinfección por otra variante es una de las hipótesis para explicar el aumento en las hospitalizaciones y muertes ocurridas en enero en Manaos, Brasil. Foto: AFP

3.- Cambio en los síntomas y la gravedad

Otro indicador es el cambio constante en los síntomas de quienes dan positivo por la COVID-19 o un aumento significativo en los casos graves de la enfermedad.

Por ahora, no hay evidencia concluyente de que las variantes encontradas en Manaos, Sudáfrica y Reino Unido provoquen síntomas diferentes o sean más agresivas. Pero sí son más contagiosas, lo que provoca que el número de casos, hospitalizaciones y muertes aumenten.

“Los estudios indican que estas variantes permiten que el virus se conecte a la célula de una manera más eficiente y sólida. Y que más virus se adhieran a cada célula. Entonces, tenemos una mayor tasa de reproducción del virus en el cuerpo”, explica el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, Reino Unido.

La investigación del gobierno británico el 22 de enero estimó que la variante encontrada en Kent (Reino Unido) podría ser hasta un 30% más mortal que el virus original. Foto: EFE

4.- Cambio en el grupo de edad infectado

Por último, otro signo es el eventual contagio más acelerado entre personas de grupos de edad poco afectados por el virus original. Es decir, si más niños y adolescentes comienzan a infectarse o presentan casos más severos de la COVID-19.

Los estudios indican que los niños resultan menos afectados por el coronavirus porque tienen menos receptores en el pulmón capaces de reconocer y conectarse a la proteína espiga.

Pero el Gobierno británico informó que hay evidencia de una mayor transmisión de la variante de Reino Unido entre los niños. Por tal motivo, se ordenó el cierre de las escuelas hasta el 8 de marzo.

La reapertura de las escuelas en Reino Unido dependerá de las tasas de vacunación entre la población más vulnerable. Foto: EFE