Descubren que algunos espermatozoides ‘envenenan’ a sus competidores

Ciencia LR

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07 Feb 2021 | 17:54 h
Ilustración de un espermatozoide tratando de introducirse en el óvulo. Foto: RFI
Ilustración de un espermatozoide tratando de introducirse en el óvulo. Foto: RFI

Científicos del Instituto Max Planck consideran que la fertilización en mamíferos no es cosa de suerte. “Los espermatozoides son competidores despiadados”, afirmaron.

Un equipo de científicos del Instituto Max Planck descubrió que existen algunos espermatozoides de mamíferos capaces de inhabilitar a otros para poder llegar y fecundar el óvulo. Específicamente, este fenómeno fue observado en ratones y se debe a un factor genético, el haplotipo t.

Dicho factor, describen los autores en una nota de prensa, otorga una tasa de éxito de hasta el 99% a los espermatozoides que lo contienen. Esto es posible gracias a que el haplotipo t les permitiría avanzar más rápido que sus competidores que no lo poseen. Además, les sirve como una ‘guía’ para llegar al óvulo.

“Los espermatozoides con el haplotipo t logran inhabilitar los espermatozoides sin él”, describe Bernhard Herrmann, director del Instituto y autor del estudio.

“El truco es que el haplotipo t ‘envenena’ a todos los espermatozoides, pero al mismo tiempo produce un antídoto, que actúa solo en los espermatozoides t y los protege. Imagínese un maratón, en el que todos los participantes se envenenan con agua potable, pero algunos corredores también toman un antídoto”, explica.

Herrmann y sus colegas identificaron que el haplotipo t contiene ciertas variantes genéticas que distorsionan las señales reguladoras de los espermatozoides. En los ratones portadores del haplotipo t, estas variantes de distorsión se distribuyen durante la fase inicial del desarrollo de los espermatozoides. Algunos ganan así la ventaja de administrar un “veneno” que perturba el movimiento progresivo de sus competidores.

En tanto, el “antídoto” entra en acción después de que el conjunto de cromosomas se divide uniformemente entre los espermatozoides durante su maduración. Cada espermatozoide ahora contiene solo la mitad de los cromosomas. La mitad de los espermatozoides con el haplotipo t produce un factor adicional que revierte el efecto negativo de los factores distorsionadores. Y este factor protector no se distribuye, sino que se retiene en el esperma t.

Los investigadores encontraron también que la molécula RAC1, conocida por su participación en la dirección de algunas células como los glóbulos blancos, tienen una mayor actividad en el espera que contiene el haploide t. Los autores observaron que dicha molécula ayuda a los espermatozoides t dotándoles de capacidad para “olfatear” su camino hacia el óvulo.

“Los espermatozoides son competidores despiadados (...) Las diferencias genéticas pueden dar a los espermatozoides individuales una ventaja en la carrera por la vida, promoviendo así la transmisión de variantes genéticas particulares a la siguiente generación”, concluye Herrmann.