Detectan inusuales ráfagas de radio desde un posible exoplaneta

Ciencia LR

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28 Dic 2020 | 9:12 h
Representación artística del sistema Tau Boötes b. Foto: Jack Madden/Universidad de Cornell
Representación artística del sistema Tau Boötes b. Foto: Jack Madden/Universidad de Cornell

La señal proviene de un sistema a 50 años luz de distancia que alberga a un Júpiter caliente, un planeta gaseoso cuya masa es parecida al gigante del sistema solar.

Desde la lejana constelación Boötes, a 50 años luz de distancia, un evento sin precedentes parece abrir una nueva brecha en el campo de la ciencia especializada: los astrónomos acaban de detectar ráfagas de radio que podrían ser las primeras emisiones registradas —de ese tipo— fuera del sistema solar.

Un equipo internacional de investigación dirigido por Jake D. Turner, de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), sugiere que la señal no se ha abierto camino a partir de una estrella binaria, sino de un exoplaneta que gira en la zona de influencia de ellas.

El estudio donde se brindan los detalles está alojado en la revista Astronomy & Astrophysics.

“Nosotros defendemos una emisión del propio planeta. A partir de la fuerza y polarización de la señal de radio y el campo magnético del planeta, es compatible con predicciones teóricas”, aclararon Turner y el grupo de expertos. Aquel cuerpo celeste se trataría de un Júpiter caliente, es decir, un gigante gaseoso cuya masa es parecida al planeta de nuestro vecindario cósmico.

Previo a comprobar las observaciones, los firmantes del artículo buscan dar una forma novedosa de “examinar mundos alienígenas a decenas de años luz de distancia”. Para conseguirlo, se valieron de la tecnología del radiotelescopio de los Países Bajos llamado Low Frequency Array (LOFAR), el cual fue erigido por ASTRON (Instituto Holandés de Radioastronomía) y sus asociados, en 2012.

Parte del núcleo del telescopio LOFAR en Exloo, Holanda | Foto: Wikipedia / LOFAR

Según el estudio, además de la constelación citada, también son observadas las emisiones de 55 Cancri, una enana amarilla como nuestro Sol en el grupo de Cáncer; y Upsilon Andromedae, una estrella binaria a 44 años luz de la Tierra, en la galaxia de Andrómeda.

La importancia de analizar el campo magnético de un exoplaneta como este, por otro lado, radica en comprender su composición y posible habitabilidad debido a que evita la degradación de la atmósfera.

Después de rastrear a Júpiter, los científicos convirtieron sus ráfagas de radio en una ‘plantilla’ con el objetivo de utilizarla al encontrar señales entre 40 y 100 años luz de distancia aparecidas en cuerpos celestes similares.

Sin embargo, Turner advierte que “la necesidad de observaciones de seguimiento es crítica”; por ello, la iniciativa astronómica continuará apuntando toda clase de pistas.