Australia: vacuna experimental COVID-19 produjo falsos positivos de VIH

Ciencia LR

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13 Dic 2020 | 1:13 h
La Republica
Una proteína presente en el VIH fue empleada en la vacuna contra la COVID-19. Foto: AFP

Algunos voluntarios desarrollaron anticuerpos que son reconocidos por las pruebas de VIH. No obstante, los científicos aseguraron que no representan riesgo y se tratan de falsos positivos.

La vacuna candidata contra la COVID-19 desarrollada por la Universidad de Queesland (UQ) y la firma australiana CSL provocó que algunos de los voluntarios inoculados con ella dieran positivo a VIH. No obstante, los resultados no representan ningún riesgo, ya que son erróneos, aseguraron los investigadores.

La situación provocó que el Gobierno de Australia desista de la compra de 51 millones de dosis de esas vacunas. El primer ministro, Scott Morrison, anunció que la pérdida será compensada con un aumento de pedidos a AstraZeneca y a Novavax.

En declaraciones para la BBC, los representantes de la CSL y la UQ detallaron que los primeros resultados de su vacuna eran bastante prometedores. Lamentablemente, la falla ocasionada por el desarrollo de anticuerpos contra el VIH en algunos receptores —más de lo que esperaban— puso en peligro la confianza en el tratamiento.

Reparar ese error tomaría alrededor de un año, explicaron, por lo que decidieron abandonar el proyecto.

“Era probable que [la vacuna] funcionara. Pero sabíamos que no queríamos tener ningún problema con la confianza, y esta prueba de falso positivo puede haber causado cierta confusión y falta de confianza”, indicó Brendan Murphy, secretario del Departamento de Salud de Australia.

Error honesto

La vacuna que desarrollaba la Universidad de Queensland empleaba la proteína del coronavirus como plataforma para generar la respuesta inmune. Su potencial era prometedor, ya que produjo una fuerte inmunidad y no provocó efectos secundarios graves en las pruebas de la primera etapa.

La ‘falla’ detectada por los científicos se relacionó con dos fragmentos de una proteína que se encuentra en el VIH y que fueron empleados para crear la vacuna. Dichos fragmentos se utilizaron para formar parte de una ‘pinza’ molecular en los picos que rodean al coronavirus (los que le permiten ingresar a las células).

La función de esta pinza es estabilizar los picos y permitir que el sistema inmune responda de manera eficaz gracias a la vacuna. No obstante, el uso de esta proteína provocó que el organismo genere en algunos participantes anticuerpos contra el VIH y dio lugar así a falsos positivos.

“Estoy seguro de que mucha gente está muy avergonzada. No es genial estar asociado con un error como este. Pero cuando corres a 90 millas por hora, a veces te tropiezas”, dijo John P. Moore, inmunólogo del Weill Cornell Medical College en Nueva York.