Crean una piel artificial que reacciona a los estímulos de dolor

Ciencia LR

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06 Dic 2020 | 9:16 h
La piel artificial está hecha de caucho y silicona como algunos lentes de contacto| Foto: RMIT
La piel artificial está hecha de caucho y silicona como algunos lentes de contacto| Foto: RMIT

Los circuitos electrónicos funcionan de manera similar y son igual de rápidos que un sistema nervioso central, asegura el investigador principal del proyecto.

Un equipo de investigadores de la RMIT University en Melbourne (Australia) ha desarrollado una piel artificial hecha de caucho y silicona que reacciona al dolor.

Madhu Bhaskaran, profesor de ingeniería en el citado centro de estudios y autor principal del proyecto, sostuvo que lo fascinante del cuerpo humano es que cuenta con las señales eléctricas del sistema nervioso central. Según su apreciación, los circuitos electrónicos se asemejan a él y son “igual de rápidos”.

El cerebro, ante el calor, envía una señal de retirada cuando tocamos algo. Por su lado, la piel artificial da estímulos eléctricos a las partes de la estructura que imitan el órgano central del sistema nervioso.

Lazy loaded component

Según Bhaskaran, solo reaccionamos ante un estímulo que supera un umbral o punto clave. Específicamente, los expertos han puesto énfasis en imitar esa característica humana.

“Hemos recorrido un largo camino con las prótesis, pero la atención se ha centrado, en gran medida, en las acciones motoras que puede realizar la prótesis”, dijo Bhaskaran más adelante. Respecto a las extremidades artificiales convencionales, opina que la piel electrónica las haría más realistas.

Para Steve Collins, especialista en exoesqueletos de la Universidad de Stanford, las personas que sufren amputaciones no solo pierden una porción del cuerpo, sino órganos que sienten calor o presión, por lo que aún faltan más avances dirigidos al uso diario de una extremidad robótica.

Por último, Bhaskaran propone utilizar la piel artificial como injerto o para crear guantes que recubran las manos de sensibilidades fuertes.

“Por ahora, necesitamos trabajar en estrecha colaboración con los investigadores biomédicos para ver cómo podemos llevar esto al siguiente paso. El objetivo es hacerlo mucho más realista e integrarlo en aplicaciones de la vida real”, afirmó el profesor de ingeniería.