¿Qué características convierten a una persona en ‘superpropagadora’ de virus?

Ciencia LR

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20 Nov 2020 | 13:04 h
Representación gráfica de velocidad de estornudo en cuatro diferentes tipos de nariz y boca. Foto: Universidad de Florida Central
Representación gráfica de velocidad de estornudo en cuatro diferentes tipos de nariz y boca. Foto: Universidad de Florida Central

El estudio publicado en Physics of Fluids sobre la velocidad de los estornudos de diferentes personas podrá ayudar a controlar la transmisión de la COVID-19.

Un conjunto de científicos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial en la Universidad de Florida Central (UCF), Estados Unidos, utilizó simulaciones de computadora para identificar los tipos de estornudo de las personas y determinar quién tendría la predisposición de volverse ‘superpropagadorde agentes como el nuevo coronavirus.

El estudio se encuentra alojado en la revista Physics of Fluids —revisada por pares— y cubre la dinámica de los fluidos corporales.

Según los investigadores, las personas con rinitis alérgica o desviación del tabique son más proclives a estornudar a una distancia mayor ante el cierre del conducto nasal.

“De la misma forma, se considera la obstrucción provocada por los dientes frontales, que también cambia la dirección del flujo”, explican.

Más adelante, agregan dentro del artículo: “Además de estos cambios geométricos, las propiedades físicas de la saliva también pueden modificar el rociado general durante un estornudo al aumentar o reducir la posibilidad de que se rompa la gota primaria o secundaria”.

Precisamente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos alertan que la exposición a estos elementos del aparato respiratorio son la principal vía para contagiarse de la COVID-19 cuando hay un contacto cercano.

Las gotitas respiratorias y partículas más pequeñas provocan infecciones cada vez que son inhaladas o se depositan en las membranas mucosas. Por ejemplo, en las que revisten la parte interna de la nariz y la boca, detalla la mencionada institución de salud en su página web.

Michael Kinzel, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de la UCF, informa que el grupo de investigadores ha demostrado cómo el flujo nasal puede interrumpir los chorros de la boca en largas trayectorias.

Lo contrario sucede cuando alguien tiene la nariz despejada: las gotas viajan lentamente y la distancia disminuye.

Entonces, mientras la boca y la nariz no estén restringidas, las gotitas de estornudo no aumentarán su alcance. En adición, el poseer una dentadura completa, aunque suene paradójico, también es un factor que potencia al chorro, resalta Kinzel.

“La obstrucción del pasaje nasal aumenta la velocidad máxima de flujo en 52% y 15%, considerando una boca con y sin dientes, respectivamente. Por otro lado, una boca con dientes aumenta la velocidad máxima de flujo en aproximadamente la mitad y el doble para las cavidades nasales abiertas y bloqueadas, respectivamente”, exponen los expertos en el apartado de Resultados.

Asimismo, descubrieron que la saliva fina se relacionaba a estornudos con gotitas más pequeñas. Estas flotaban en el aire y las asumieron como transmisoras de enfermedades.

Por tal motivo, los especialistas desarrollan un proyecto para crear una pastilla contra la tos en personas positivas a la COVID-19. Con ella generarían que sea más espesa a fin de recortar la zona de influencia del estornudo.

Kareem Ahmed, coautor del estudio, comenta: “Tales características (humanas) pueden ser factores subyacentes que impulsan los eventos de ‘superpropagación en la pandemia de COVID-19″.

El reciente estudio presenta un potencial marcado en sugerir reglas de seguridad precisas frente a la transmisión de patógenos o pandemias futuras, declara Douglas Fontes, primer firmante del artículo e investigador postdoctoral del Florida Space Institute.

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