Portadora asintomática de la COVID-19 propagó el virus durante 70 días

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05 Nov 2020 | 21:41 h
Los efectos del SARS-CoV-2 varían de acuerdo al organismo de cada persona. Foto: Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas
Los efectos del SARS-CoV-2 varían de acuerdo al organismo de cada persona. Foto: Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas

Se trata de una paciente inmunodeprimida con leucemia, según estudio. A partir de marzo, dio positivo a la COVID-19 en 14 ocasiones y no mostró ningún indicio de padecerla.

Una de las dificultades de la lucha para enfrentar la pandemia del nuevo coronavirus es que un gran porcentaje de portadores no presenta síntoma alguno. Cualquiera podría diseminar el agente patógeno sin tener intención de ello.

Un equipo de investigación, conformado por Vicent J. Munster —del Laboratorio de Virología de los Institutos Nacionales de Salud en Hamilton (Estados Unidos)— y sus colegas de otros departamentos internacionales, dieron a conocer el singular caso de una mujer inmunodeprimida con leucemia, de 71 años, que no registraba síntomas de la COVID-19.

Sin embargo, ella continuaba con la propagación de partículas infecciosas de SARS-CoV-2 a 70 días de su primera prueba positiva.

La inmunodepresión, tal como describe el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), es el debilitamiento del sistema inmunitario y de su capacidad para combatir enfermedades. Algunas veces los médicos la practican a fin de evitar el rechazo del cuerpo hacia órganos donados.

“La infección no desapareció después de un primer tratamiento con plasma de convalecencia, lo que sugiere un impacto limitado sobre el SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio superior de este paciente”, detalló el documento subido a la plataforma online de la revista Cell.

Los investigadores dijeron que, aunque es difícil sacar conclusiones generales por un solo paciente, el nuevo coronavirus podría ser una preocupación adicional en personas con un sistema inmunológico en malas condiciones.

Por otro lado, Munster subrayó la importancia de entender cómo se comporta el SARS-CoV-2 en personas con estos trastornos ante la expansión del virus.

Las personas inmunodeprimidas eliminan el coronavirus estacional semanas después de la infección, aproximadamente. Por su parte, según indagaciones acerca del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), se detectó que aquel grupo de riesgo acaba con la enfermedad hasta en un mes.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos proyectaron que tres o cuatro afectados de cada 10 con MERS-CoV fallecen.

Sin embargo, si se analizan solo los asintomáticos, la estadística no se mantiene en un punto definido. Por tal motivo, los portadores pueden infectar a otras personas de forma más sencilla.

A la mujer aislada por los médicos ya la habían diagnosticado con leucemia linfocítica crónica hace 10 años. Dio positivo por la COVID-19 en marzo de este año y, a lo largo de 14 pruebas, no tuvo síntomas de portar el virus originado en Wuhan, China.

A pesar de la persistencia del patógeno en su organismo, lo eliminó en junio gracias a dos recibimientos de plasma adquiridos de gente recuperada.

Se calculó que la adulta mayor desprendió partículas infecciosas por, al menos, 70 días porque las muestras recolectadas por los hisopos de garganta así lo sugirieron. En adición, el material genético (ARN genómico) fue encontrado tras 105 de haber dado positivo.

Para los 14 firmantes del artículo, el virus de la mujer podía contagiar a otras personas y ocasionar una “infección productiva” como en cualquier caso.

Al secuenciar el material genético del nuevo coronavirus para ver qué cambios se reconocían, las variantes virulentas se volvieron ‘dominantes’ mientras se movilizaban por el interior de la mujer de 71 años.

Además, en el documento se destacó que comprender el mecanismo de persistencia de la COVID-19 ayudará a buscar el tratamiento exacto para prevenir la transmisión. “La infección persistente y la diseminación prolongada del SARS-CoV-2 infeccioso ocurren con mayor frecuencia”, recalcó el equipo de científicos.

Los autores también dejaron en claro que no sería responsable generalizar esta peculiaridad en pacientes inmunocomprometidos; no obstante, indicaron: “(Significa) el caso más prolongado de personas infectadas activamente mientras permanecen asintomáticas”.

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