Investigan a una bacteria que ha sobrevivido a numerosas inclemencias del espacio

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05 Nov 2020 | 14:35 h
La bacteria D. radiodurans escapó de varios daños morfológicos en el espacio. Foto: Composición LR / EP / Tetyana Milojevic
La bacteria D. radiodurans escapó de varios daños morfológicos en el espacio. Foto: Composición LR / EP / Tetyana Milojevic

Se monitoreó a la Deinococcus radiodurans, un microorganismo que permaneció un año fuera de la Estación Espacial Internacional en la órbita terrestre baja.

Si el ser humano se ha propuesto a buscar nuevos asentamientos en el sistema solar, es preponderante comprender los mecanismos moleculares de supervivencia y adaptabilidad fuera de los dominios terrestres.

Un equipo de investigación integrado por la Dra. Tetyana Milojevic del Departamento de Química Biofísica en la Universidad de Viena (Austria) y sus colegas de diversas instituciones recuperaron muestras de la bacteria Deinococcus radiodurans que soporta condiciones extremas en el espacio exterior.

Dicho microorganismo se había mantenido un año fuera de la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés) y evitó su daño morfológico debido al contacto con la radiación ultravioleta, cambios de temperatura, exposición al vacío, desecación, congelación y microgravedad en la órbita terrestre baja.

Imágenes de microscopía electrónica de D. radiodurans recuperadas después de la exposición hostil | Foto: Estudio de Microbioma

Además, “varias proteínas y ARNm (ácido ribonucleico que transfiere el código genético del ADN), responsables de las funciones reguladoras y de transporte, mostraron mayor abundancia”, se explica en el artículo. La D. radiodurans también se alteró energéticamente a fin de reparar sus moléculas.

El estudio está publicado en la revista de acceso abierto Microbioma. Allí se detalla que los astrobiólogos consensuaron que no solo bacterias formadoras de esporas como la Bacillus subtilis (comúnmente hallada en el suelo) pueden subsistir en viajes interplanetarios, aparte de semillas y líquenes.

La Deinococcus radiodurans, según los firmantes del artículo, “posee numerosas propiedades notables”, características que la convierten en firme candidata para experimentos de la Misión Tanpopo. Este proyecto inició la recolección de ejemplares en 2015 y finalizó en febrero de 2018. Se llevó a cabo en la Unidad de instalación expuesta del Módulo Experimental Japonés (Kibo) de la ISS.

El Módulo japonés Kibo a la izquierda; la Unidad de instalaciones expuestas a la derecha | Foto: NASA / Wikipedia

Milojevic, autora principal del estudio, expresó: “Los resultados sugieren que la supervivencia de D. radiodurans en LEO (órbita terrestre baja) durante un período más largo es posible debido a su eficiente sistema de respuesta molecular e indican que se pueden lograr viajes aún más largos y lejanos para organismos con tales capacidades”.

Por otro lado, los redactores del documento científico resaltan que los descubrimientos aumentarán la conciencia acerca de problemas de protección planetaria.

Con “protección planetaria” se refieren a proteger a los cuerpos celestes de la contaminación de agentes de la Tierra y, a su vez, salvaguardar nuestro planeta de muestras tomadas en otras regiones del sistema solar.

Pese a las observaciones, los implicados en la investigación reconocen que faltan más conocimientos de mecanismos moleculares. Las perturbaciones fisiológicas en el espacio como “la tasa de proliferación, el metabolismo celular, la división celular, la motilidad celular (movimientos), la virulencia y la resistencia a los medicamentos” aún no están claras.

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