Analizan a un raro planeta de lava con vientos supersónicos y donde llueven rocas

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04 Nov 2020 | 22:17 h
La gravedad de las estrellas de los planetas de lava provocarían fricción que aumentaría el calor desde adentro. Foto: captura HubbleESA / Youtube
La gravedad de las estrellas de los planetas de lava provocarían fricción que aumentaría el calor desde adentro. Foto: captura HubbleESA / Youtube

Este mundo excéntrico es del tamaño de la Tierra, posee un océano de magma de 100 km de profundidad y se ubica a 202 años luz.

Los planetas de lava son verdaderos infiernos hipotéticos que se producirían por colisiones o un prolongado tiempo de extrema cercanía a su estrella anfitriona.

Un equipo internacional de científicos se encuentra analizando mediante simulaciones por computadora a un mundo ardiente llamado K2-141b, a 202 años luz de la Tierra, visto por primera vez en el 2018.

Probablemente, este planeta tenga un océano de lava fundida con 100 km de profundidad; además, su superficie y atmósfera estarían compuestas por rocas, aunque los investigadores han considerado de que el clima iría cambiando las características principales de la mencionada ‘esfera infernal’.

El primer firmante del estudio subido a Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Giang Nguyen, del Centro de Investigación en Ciencias de la Tierra y el Espacio en la Universidad de York (Canadá), resaltó que el presente trabajo es un precursor al referirse solo a las observaciones meteorológicas de K2-141b.

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Dos tercios del objeto astronómico deben soportar su exposición a la luz perpetua de su estrella; asimismo, tarda 0,28 días en completar una órbita, un aproximado de 6,7 horas. Hay una situación especial similar a la de la Luna: una cara siempre mira hacia el mismo lado.

Otro detalle del cuerpo celeste es que en su interior se soplan vientos supersónicos de hasta 5.000 km/h, una fuerza realmente inimaginable.

En el sector nocturno se miden temperaturas frías de -200 °C. Los 3.000 °C de su lado diurno representan un contraste marcado. Incluso, las rocas, pese a su masa, se vaporizan.

Estos vapores de roca provocan precipitaciones, como lo hace el ciclo de agua en nuestro planeta. A su vez, esos elementos son arrastrados al lado frío y regresan a un mar de magma. Por intermedio de las corrientes, el ciclo se vuelve a repetir.

“K2-141b es el mejor objetivo para estudiar una situación exótica donde el interior, el océano y la atmósfera de un planeta tienen una composición similar. Pronto será observable con el JWST (Telescopio Espacial James Webb de la NASA) y con telescopios terrestres equipados con espectrógrafos de alta resolución”, escriben los especialistas en el apartado 5 del artículo científico.

“Todos los planetas rocosos, incluida la Tierra, comenzaron como mundos fundidos, pero luego se enfriaron y solidificaron rápidamente”, indicó Nicolas Cowan, coautor del estudio y miembro del Departamento de Física en la Universidad McGill de Montreal, Canadá.

“Los planetas de lava nos dan una visión poco común de esta etapa de la evolución planetaria”, concluyó el experto.

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